Lluvia. Me gusta oírte en la noche.

Lluvia. Me gusta oírte en la noche. 17/12/08.

















Me gusta oírte en la noche
entre dormido y despierto,
en ese mundo de voces y silencios
donde el amor se hace presente:

cuando ahogo mi voz en el pecho
con suspiros que devoran mi mente,
porque no quiero que me oigas
suspirando profundo, por verte.

OH, lluvia misteriosa que te ocultas
en la noche sigilosa y fría,
cerca de la almohada mía
envuelta en una oscura sombra;
y aunque oyes mi voz, callas,
ignorando mi dolor y agonía,
prolongando mi dolor en la noche
callada, sin saber a donde miras.

No enciendas tu luz de tormenta
que puedo ver tu cara dormida,
junto a mi almohada mostrando
el pelo sobre tu cara, tan cerca de la mía;
como un fantasma creado, a la medida,
en una noche de lluvia, alborotada y fría.

Jecego.



Una mente oscura es como una noche sin luna, sus pocas luces, son indirectas.

Después de la tormenta viene la calma; pero la tormenta dejó muchas cosas cambiadas que condicionan una nueva paz.

Entre tú y yo hay un abismo, que debemos sortear si queremos hacer un mundo nuevo. Si no somos capaces de sortearlo no haremos nada en nuestro tiempo.

Si tú quieres que yo sea tu rey, debes colocar tu corona en mi frente.


El viento que te abraza

El viento que te abraza.

















Quisiera ser el viento que envuelve tu cuerpo,
la luz que ilumina tu cara,
el aire que llena tu pecho
y el que se convierte en palabras;
para hacerme tan necesario en tu vida
como tu imagen en mi alma.

Quisiera romper tu silencio
con una sola palabra, amor,
que se llene todo tu ser con ella
y consideres otra necesaria;
y decírtela muy quedo al oído
haciendo cómplice a la almohada.

Quisiera romper la noche contigo
bailando entre nubes de alborada,
en ese mundo de colores sin cuerpo
como vestidos de gasa soñada;
porque quiero que tu cuerpo y el mío
vivan juntos en la brasa
de ese amor que todo es
ese viento que te abraza.

Jecego.


El enamorado siempre está buscando ayuda en el medio, pero nunca en el vecino.
El silencio también habla.



Son los ojos portadores de palabras

cuando miran a otros ojos en silencio,

descubren el flujo que llevan sus alas

poniendo palabras al pensamiento;

y expresan sin palabras sus deseos

de convertir en vida, el tiempo.


Y el tiempo se hace vida

en tan solo un momento,

porque se asoman a los ojos

las esencias de sus vidas;

destapando los secretos

que guardabas muy adentro,

convirtiendo en palabras

la soledad de sus secretos.


Cuando callan las palabras

y los ojos tienen que hablar,

hay un incendio en el alma

de los secretos por volar;

y salen al aire verdades

que nunca habían visto la luz,

que se sienten libres como palomas

surcando la luminosidad del aire.


Entonces se abre un mundo nuevo

a los ojos entreabiertos de ellos,

en un espacio muy pequeño

que solo ocupan, los dos:

desnudos de tiempo y de luz

donde solo hablan sus ojos.


Jecego.


Solo los ojos dicen la verdad cuando hablan en silencio.

El silencio de las campanas.

El silencio de las campanas.-



Silencio dicen las campanas

cuando echan su voz al viento,

silencio, cuando hablan a los ángeles,

silencio, cuando doblan a los muertos;

porque las campanas cuando tañen

es para rogar silencio, silencio….silen. .

Contradictorio tañir, para rogar silencio,

cuando las campanas hablan

se oyen muy adentro,

donde se siente su mensaje

más que oír su bronce hueco;

como se siente el amor o la muerte

con un corazón abierto.

Silencio,

es la voz de los enamorados

que cierran sus bocas con un beso,

para evitar las palabras

que se puedan llevar el viento;

guardando como las campanas

en el bronce de su cuerpo hueco.


Jecego.



No se.

Es la primera frase que nace

de una mente llena de recuerdos,

porque todas quieren salir juntas

por un camino lleno;

de palabras y momentos vividos

queriendo escapar del secuestro,

que ocupan en un cuerpo libre, libre,

libre como el viento.


Jecego.

Hablando de poesía con el hada de mis sueños.

29 de Enero de 2010.

Hablando de poesía con el hada de mis sueños.



Cada persona ve la poesía de una forma y según el momento.

La poesía no existe, se manifiesta en el pensamiento, en el corazón y en el alma. Creo que es el reflejo del alma. Solo en momentos felices existe la poesía, que desaparece con la tristeza.

En un jardín, es fácil ver poesía; en un infierno, es difícil concebirla.

Cuando miramos una flor, vemos muchas formas de poesía; en su forma, en su color, en su perfume y en su conjunto; toda ella es poesía, pero también sus partes. (formas  suaves y elegantes).


Y que difícil es ver poesía en la llama que devora el medio que le rodea. (formas agresivas, destructivas, desagradables, etc.)


Cuando te miro, veo poesía en todas tus partes: en tu cara, en tu cuerpo, en tu mirada, en tu voz y en tu silencio. Mirar con buenos ojos a las amigas.

Cuando te vas, veo poesía en tu andar, en tus huellas, en el aire que moldeas en tu partida y en el perfume que me trae el viento.

Porque en ti, todo es poesía según mi modo de verte, de sentirte, de interpretarte y de oírte; hasta cuando cierras los ojos creas en mí una hermosa poesía.

Y cuando callas, me sumerjo en la poesía de tu silencio.


Tú eres para mí, toda poesía.


En el amor y la amistad,  todo es  poesía.


Jecego.

El pensamiento de una mujer equivocada

El pensamiento de una mujer, equivocada.


Érase una señora que quería ser perfecta
se miraba al espejo y se comparaba,
quería ser hermosa y madre a la vez
y el espejo le regañaba por su gesta,
y le decía:
¿has visto alguna flor perfecta?, y las hay,
pero no para todos, es el mismo cantar,
siempre hay rincones oscuros,
donde los ojos no bastan al mirar
para ver la vida desde otros puntos.


No busque en otras edades, en otros cuerpos,
la imagen por ti soñada con tus ideas erróneas,
busca en ti, en tus experiencias pasadas
y no esperes milagros de palabras perdidas,
que no te dicen nada.

Busca dentro de ti, porque el espejo te engaña,
tu cuerpo no es solo tuyo, es también de quien te mira,
tuyo es solo de tu piel para dentro,
ahí está tu alma que sí te dice la verdad clara.

Lo externo es una ilusión de nostalgias creada

por los sentidos que te confunden,

creando imágenes en la frontera de lo posible

con los deseos que llevas en el alma;

pero eso está fuera de ti, de tu alcance

y aunque te parezcan imágenes próximas,

solo son sombras fantasmales.

Jecego.

El Silencio.

El Silencio. 17/08/08.



1.- ¿Es el silencio una forma de hablar?


2.- ¿De que nos habla el silencio?


3.- ¿Que decimos cuando callamos?


4.- ¿Será el silencio otra forma de comunicar?




1.- Cuando la voz es arrastrada por el viento


y se confunde con él en su destierro,


de nada sirve pensar y hablar


si se expresa mejor el silencio.




2.- El silencio nos conlleva a pensar


y expresar nuestros sentimientos,


con los ojos, con las manos, y los gestos


en un alarde de movimientos al azar;


nada de esto tiene forma concreta


solo son impulsos del cerebro,


que estimulan nuestras neuronas


provocando movimientos;


pero son más verdades y dicen más


que las palabras que lleva el viento.




3.- Cuando callamos, contamos mejor


los pensamientos que llevamos dentro,


porque no nos confunden las palabras


inexactas de nuestro verbo;


cuando no se encuentra la exacta


es mejor, optar por el silencio.




4.- El silencio es una forma hermosa de comunicar,


nada dice más verdad, que unos ojos entreabiertos


que penetran muy adentro de tu pecho


y graban en él, el tesoro que lleva dentro;


ahí no hay adulteración con palabras raras


solo comunicación en silencio.




PD.- El viento y las palabras se confabulan


para sembrar en las personas descontento,


y recoger tempestades de palabras


que luego se irán con el viento.




Si una imagen vale más que mil palabras,


también las vale el silencio.




Jecego.

Dos amigas o dos luceros

Dos amigas, dos rosas, o dos luceros.



Estando en el salón de mi casa
por la puerta apareció,
una dama o un sol
que me cogió de sorpresa;
acompañada de otra dama
que como hermosa no era menos,
la Sra. Charo y la Sra. Emi,
que emulaban dos luceros.
Dos amigas entrañables
dos luceros en un solo cielo.


Fue tan grande mi gozo
verme con tanta luz,
que mi cielo que siempre fue azul
lo vi tan luminoso;
que me sentí transportado
a otro cielo más hermoso.


Es la amistad el mayor tesoro
que Dios nos ha regalado,
solo tenemos que mimarlo
y tenerlo a nuestro lado;
porque lo que Dios nos ha dado
es un tesoro universal,
que debemos conservar
en nuestro corazón bien atado.


Yo recordaré este día;
como fecha muy hermosa,
porque vi a dos amigas,
dos luceros o dos rosas
que me hicieron muy feliz.

Sus pétalos lucían radiantes
sus corazones hablaban de cariño,
sus ojos centelleaban brillo
mostrando su amistad desbordante
que llenó todo aquel mundo mío.

Jecego.

¿Donde están las palabras.?

¿Dónde están las palabras?


Bajo los pies de Izaña, en la quebrada,
barranco de Badajoz abajo, caminaba,
buscando palabras perdidas entre las ramas
de aquellos cuerpos verdes, llamados jaras;
no encontraba espejo donde mirarme
no veía un charco de agua para ver mi cara,
solo mi sombra sobre la arena caliente
señalaba mi presencia exacta.


¿A donde iba yo en mi andanza?
no tenía metas, nadie me esperaba,
oía mis pasos, el viento me hablaba en las ramas
y mi compañera, la sombra, callaba…
yo seguía bajando, hacia ninguna parte
en mi mente algo me decía, Poesía, ¿Dónde estás?
yo la buscaba, sin papel ni lápiz, memorizada,
porque mi cuaderno se había quedado en Izaña,
en aquel paraíso perdido en la ladera,
en la herida profunda de la montaña.

En vano buscaba palabras para guardar
porque se habían perdido en la hermosura,
de ese barranco que describir no puedo
sin palabras,
pero que entraña sentimientos ocultos
y esconde historias extrañas.

Ahí estaban las palabras que buscaba
ensimismadas en la belleza oculta de las ramas,
hojas con gotas de rocío primorosas
que esconden secretos en su alma.

Entonces, tomé las palabras de mi memoria,
escribí esta poesía, y se las cuento
como historia.


Jecego.

A una mujer a la que todo le parecía poco.

Otra verdad.

Déjame asomar
al balcón de tu cuerpo
para mirar en tu ombligo
si ha dejado olvidada,
alguna huella, el tiempo.

O más allá, en la plaza
del monte perdido,
por si algún mirlo ha dejado
sus huevos en tu nido.

O más arriba
mirando desde el ombligo,
en las montañas gemelas;
algún labio perdido
de un niño hambriento
que alimentaras en tus senos.

O más allá todavía
en tu cara de luna llena,
por si queda alguna huella,
de un momento de tu vida plena;
con el amor de tu vida.

O talvez, salga algún suspiro
por tu boca de nácar cerrada,
de amores que se han ido,
como se va la vida,
sin decir ni dejar nada;
sin amores
ni rencores,
simplemente, nada,
nada.. ni adiós, nada….

Jecego.

Imaginación.

Imaginación.



Imaginar una imagen tuya
solo con verte los ojos,
es para mí un antojo
que se grabó en mi alma.

Te imagino inconsciente
sin ropa, atrevida,
abriendo en mí pecho una herida
tan profunda como el cosmos;
que sangra al ritmo de mi corazón
que se desborda
del sueño que guardan mis ojos.

Jecego.
Iba una palabra volando.




Una boca se quedo abierta


y escapó una palabra cualquiera,


y al ver ese espacio tan grande


quiso volver a su celda;


pero ya para ella era tarde


del viento había sido presa,


se había cerrado la puerta


de lo que había sido su cárcel.




Y se perdió en el mundo infinito


donde tantas palabras se pierden,


y fue compañera de otras palabras


que también se habían perdido;


y siguieron juntas sin entenderse


por ese espacio desconocido,


donde las palabras no tienen nombre


apenas son meros signos.




Aquella palabra sin sentido


que escapó un día de una boca abierta,


es ahora penitente en este mundo


huérfana de una puerta abierta;


y no caerá en el olvido


del ser, que fue su presa,


porque hay palabras que hieren


cuando no está cerrada la puerta;


y brotan sin sentido,


enconadas como flechas,


dejan mal herido al vecino


y al dueño en evidencia.




No dejes que escapen tus palabras


no dejes la boca abierta,


pon las rejas de tu mente


para pensar antes de abrir la puerta;


que no se las lleve el viento,


que sean sabias y concretas,


no las abandones a su suerte


dejando la boca abierta.






Jecego.

Vendimia. Ejemplo de vida.

La vendimia.


Saqué fotos del amanecer
en un horizonte nublado,
sobre un cielo azul atolondrado
que no dejaba al sol aparecer;
y tubo que subir para ver
sus parras y sembrados.


Ya con su luz esparcida sobre las hojas
las parras me decían en silencio,
ahí tienes el fruto, nuestras uvas,
que fue el objeto de tu obra;
da gracias al sol por cubrir con su túnica
la clorofila de nuestras hojas,
principio y fin de la vida
de un amor que se desborda.

La tierra no sale de su tumba
pero desde ella nos regala la vida,
y aunque no tiene normas concretas
regala sus frutos a quien la cuida;
y como esposa del sol ilumina
a los hombres que la labran,
y les premia con sus frutos
en riguroso secreto;
teniendo al cielo por testigo
en este mundo hermoso y nuestro.


Y con cara de madre buena
me repite en silencio, muy contenta:
ahí tienes las uvas de tu cosecha
y haz buen uso de tu hacienda,
no deshagas lo que hemos hecho
yo la tierra, el sol, el agua y el cielo:
dando ejemplo a los hombres
para que vuelvan a sembrarnos de nuevo.

Jecego.
Hoy es un día lluvioso y frío.


Mis ritmos se han ocultado en lo gris del día


son lentos y turbios mis pensamientos,


y apenas encuentro argumentos


para escribirte vida mía;


pero buscaré en esta penuria de sueños


algún recuerdo que aún me alumbra,


de tu imagen de luz, en los peldaños


en la escalera oscura de mi vida.



No quiero dejar de escribirte nunca


para no perder la armonía de mis sueños,


esa imagen de ser tu dueño en mi memoria


en esa danza gaseosa y sutil de mi vida;


y confío en que tu recuerdo me de señales


que enciendan la luz del sol de este día,


para que se ilumine mi pensamiento


y traiga a mi regazo tu imagen


rompiendo la oscuridad que me abriga.



Que se rompa este ritmo que me tiene prisionero


y me oculta la imagen de tu cuerpo,


quiero ser libre con la luz de tus ojos


y feliz con el sabor de tus besos;


que se vayan las nubes que ocultan al Sol


y que ese viento que las lleva, te traigan


envuelta en una nube brillante como Venus


con todas las flores de la primavera;


que se posen en el último peldaño de mi escalera


con música que brote del el aire de tu armonía,


y se funda tu boca ardiente en la mía


hasta que termine la primavera;


vuelva la luz del sol de tus ojos a los míos


y mis ritmos regresen al azul de mis venas.




Jecego.

Refranes ciertos.

Se trabajan ocho horas para vivir,


doce horas para crecer,

sin descanso, o más horas

para crecer, crecer y crecer.

0000000000



Vivir es repetir las palabras

que fueron origen de las cosas,

con las que la vida justifica,

su conciencia de estar comiendo el fruto

del poder verdadero de la lengua.

00000000



El que pasa su juventud fumando

pasará la vejez huyendo del humo.

oooooooo



El que en su juventud gasta mucho

pasará la vejez buscando que gastar.

oooooooo



Al que en su juventud su cama le parece corta

en su vejez deseará una corta cama.

oooooooooo



Los momentos felices solo se encuentran en la juventud;

en la vejez, se hacen malos y muy largos.

oooooooo



Quien fui y quien soy; que ya casi no me conozco.

oooooooo



Entre ayer y hoy solo ha pasado una noche;



pero me parece un pozo donde me he quedado a vivir.

oooooooo



El silencio se oculta en la noche

donde la palabras se hacen murmullo,

los ojos se cierran al mundo

y el amor se cierne en derroche;

haciendo música del roce

de dos cuerpos abrazados en la noche,

donde el amor se hace suspiro

y las palabras se ocultan en el goce.

oooooooo

Un ciruelo a un amigo.



Una ciruela de árbol ajeno

endulzaba la boca seca de un granjero,

y mientras el granjero temblaba

se reía el ciruelo;

come mi fruto le decía,

que mi dueño está lejos,

no pases sed, viejo amigo,

que los amigos son para eso;

las que cojas de mis ramas

no caerán al suelo,

tú, endulzarás tu boca

y yo, sentiré el calor de tus dedos.

oooooooo

Para ti, mujer.

Hoy, después de ayer.

Para tí, mujer.



Hoy miro al horizonte

desde la ventana de mi casa,

y no veo nada de lo que vi ayer

desde mi atalaya en la montaña.



La virtud, es la llave de nuestro ser

ayer, solo es una sombra en el alma,

mañana, quizás traiga algún recuerdo

de otra alborada pasada;

que haya dejado su huella

en lo más recóndito del alma.



Siempre llevaré esa llave

vaya donde vaya, para abrir

esas puertas cerradas

donde se ocultan las bellezas;

esas bellezas raras:

como la salida del sol

entre las nubes blancas,

que rompen la noche

con sus rayos, en las grises masas;

de las nubes que corren

como cuerpos sin alma,

para que las cubra el sol

con sus rayos y sus alas;

porque quieren ser ellas

las que formen la alborada.



Por eso guardo esa llave

para abrir esas puertas cerradas,

y poder enseñarte a ti sola

todas las bellezas de mi alma;

porque es el tesoro que tengo

para ti, mi mujer amada,

esos recuerdos que guardo

con un millón de alboradas.



Jecego

Horizonte

Horizonte.



Límite o frontera

oscuridad o luz,

alcance de los ojos

espacio a mirar.



Límite de la mente

conocimiento o capacidad,

para ver de la vida lo hermoso

y ceguera para lo demás.



Cada amanecer un horizonte

de belleza temporal

para cada persona un criterio

pero horizonte, uno, nada más.



Es la forma de ver las cosas,

o la forma de mirar;

o el momento en que las miras

y en que ánimo estás.



El alma tiene mucho que ver

en tu forma de interpretar,

las cosa que ven tus ojos

a través de un buen cristal;

uno malo distorsiona el reflejo

de la imagen a mirar.



El horizonte está muy lejos

parece que se juntan, el cielo y el mar;

un buen cristal puede acercarlo

hasta poderlo tocar;

todo depende del momento

y el deseo de acercar.



Todos tenemos un horizonte

o meta que hemos trazado;

y debemos adaptar la lente

al espacio ya mirado;

y dejemos de mirar

a puntos diferentes,

para que el cristal de la lente

no quede desplazado.



Jecego.

Autores y frases celebres.

El problema de la juventud de hoy es que ya no forma uno parte de ella. Salvador Dalí.


El que quiera ser el centro de una reunión, mejor que no acuda.  Audrey Hepburn.


Las disputas de los señores se leen sobre las espaldas de los campesinos. Proverbio ruso.


Idealismo es la capacidad de ver a las personas como podrán ser si no fuera como son. Kurt Goetz.


Un hombre sin pasiónes está tan cerca de la estupidez que solo le falta abrir la boca para caer en ella. Séneca.


Los hombres están hechos de tal manera que creen más facilmente lo que les parece confuso. Tácito.


Cuando un hombre mata a un tigre, lo llaman deporte; cuando un tigre mata a un hombre, lo llaman ferocidad. G, Bernard Shaw.


Es empresa vana tratar de ridiculizar a un necio rico: las carcajadas están de su parte. Jean de La Bruyére.


El amor nos hace mejores siempre, la religión algunas veces, el poder nunca. Walter Savage Landor.


Una corona es tan solo un sombrero que deja pasar la lluvia. Federico II de Prusia.

Anciano pensando.

Historia de un hombre que murió soñando.




Un señor ya mayor sentado en una piedra del camino pensaba en su vida pasada.
Ya atardecía, se había ocultado el sol, empezaba a hacer frío, se apreto su chaqueta contra el cuerpo y dejó volar su imaginación con la mirada fija en el horizonte;
el ambiente era apropiado para hacer un recuento de sus días de amor.


Empezaron a pasar por su cabeza
momentos vividos en horas lejanas,
con alguna novia que llenó con su belleza
su corazón en su edad temprana;


ahora empobrecido por naturaleza
con su vida ya estéril y cansada,
quiere llevarse recuerdos sublimes
algo que haga feliz su marcha,
en su camino de crepúsculos
del anochecer que le aguarda.


De pronto apareció un hada a su lado
muy parecida a la novia recordada,
revivió el hombre momentos grabados
en su memoria temprana;


y se fue por el camino trazado
en la tenue luz de su ocaso,
abrazado al cuerpo de cristal
del hada que suplantó,
a su novia amada.


Jecego.
No hay cosa que haga tanto daño a una nación como que la gente astuta pase por inteligente. Francis Bacon.

Aquel cuya sonrisa le embellece es bueno; aquel cuya sonrisa le desfigura es malo.  Proverbio húngaro.

El público siempre está equivocado en el detalle, pero nunca en el conjunto. Johann W. Goethe.

Es suplicio verse privado de cualquier cosa. Pero verse privado de todo es un gran alivio. Sacha Guitry

Vive con los hombres como si Dios te mirase; habla con Dios como si los hombres te oyesen. Séneca.

Ninguna prueba de inteligencia supera a aquella de ver al mundo tal como es y encontralo bueno. Henri M. de Montherlant.

Mirad, en la vida no hay soluciones, sino fuerzas en marcha. Es preciso crearlas y las soluciones vienen. Antonie de Saint-Exupery

Los sentimientos y las costumbres que son base de la felicidad pública se forman en el hogar doméstico. Mirabeau.

El hombre verdaderamente libre es el puede rechazar una invitación a comer sin excusarse. Jules Renard.

¡Cuantos en las cortes tienen oficios preeminentes, a los cusales en una aldea no les hicieran ni alcalde!
Fray Antonyo de Guevara.

Autores y frases célebres.

Coge el día de hoy, no seas demasiado crédula en el de mañana. Horacio.

Mira dos veces para ver  lo justo, no miress más que una vez para ver lo bello. Henry Fr. Amiel.

En virtud de la palabra el hombre es superior al animal, por el silencio se supera a sí mismo. Paul Masson.

No hay que cargar nuestros pensamientos con el peso de nuestros zapatos. André Breton.

Antes de desear algo ardientemente conviene comprobar la felicidad que le alcanza a quien ya lo posee. La Rochefoucauld.

¿Quieres ser Papa? Mete esa idea en tu cabez. Proverbio

El infortunio es la comadrona del genio. Napoleón Bonaparte.

Solo hay un éxito: poder vivir como se desea. Cristopher D. Morley.

¡Oh memoria, enemiga mortal de mi descanso! Miguel de Cervantes.

El hombre bueno con suerte es un bien común. Menandro.

Autores y frases célebres,

Al buen día métele en casa. Miguel de Cervantes.

Al lado de la dificultad está la facilidad. Mahoma.

Los bellos caminos no llevan lejos. Proverbio chino.

El mejor espejo es un ojo amigo. Proverbio gaélico.

Aqwuel que prevée es dueño de sus días. Johann W. Goethe.

La paciencia es, en el hombre, el testimonio de su sabiduría. Rey Salomón.

Antes de iniciar la labor de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu propia casa. Proverbio chino.

Un hombre que no piensa en sí mismo no piensa en nada.  Oscar Wilde.

Aquel que sigue los impulsos de su naturaleza es el que al final gana. Maquiavelo.

 ¿Casualidad? Plato que hacen los bribones para que coman los tontos. Victor Hugo.

FOTOS Y GRAFICOS

Colección de todas las fotos y gráficos utilizados en este blog:

Felicitación a mi maestra.

Felicitación para mi maestra.



Quiero ser como tú,

cuando hablas y cuando callas

porque tu eres sabia,

usando las palabras

que rompen las cadenas

del silencio que guardaban.


Quiero ser como tú

cuando hablas y cuando callas,

porque tu eres la voz del silencio

que alimenta mi alma;

siempre pendiente de mi

enseñándome con tus palabras

el camino que me lleve

por la vereda que me aguarda.


Quiero ser como tú

cuando hablas y cuando callas

abriendo caminos al silencio

que rompen la piedra vana

para hacer caminos que lleven

la sabia luz de tus palabras.

Jecego.

El jardin de mi vida.






















Tú eres el jardín de mi vida

el reloj que marca mis horas,
el sol que lo alimenta
y el aire perfumado de mis rosas;
todo controlado por el tiempo
de mi reloj a todas horas.

Es el reloj quien marca el tiempo
del árbol su fruto y sus hojas,
quien pone y quita sus ramas
quien pone y quita su sombra;
quien pone la rosa en el rosal
y en el trigal, la amapola.

A veces me acurruco en un rincón
de mi jardín soñando a solas,
y dejo pasar el tiempo
sin mirar en mi reloj la hora;
dejando que un árbol, tu árbol,
me de la sombra de sus hojas.

Porque me gusta recibir
de mi jardín su fresca sombra,
mirar las flores que le llenan
de perfumes y alfombras;
compartiendo con tu recuerdo
la aurora de mis rosas.

También despierto a veces
en un mundo de zozobra,
y me refugio en tu recuerdo
y dejo pasar las horas;
de mi reloj que se ha dormido
en un mundo de auroras,
inmerso en mi jardín
contigo y mis rosas.........

Jecego.










Amor.


Amor.

Primero solo fue una mirada
que se iba multiplicando en el tiempo,
luego si hizo fuego, silencio y llama
y construyó guarida en mi pecho;

que me quemaba y callaba su dolor
buscando refugio en tus ojos,
que escondían celosos el secreto
de aquella mirada en silencio.

Pero no supo esperar y brotó la llama
de aquel fuego que llevaba dentro,
la llama quemó sus amarras
y con una palabra rompió su encierro;

el amor no quiso limitar su grandeza
al espacio que le ofrecía mi pecho,
y se fue surcando los aires en un suspiro
dejando sin esperanza mi sueño.

El amor voló en una nube celeste
buscando el cielo azul en el aire,
pero chocó con una nube errante
que hizo imposible seguir su viaje;

y regresó al pecho donde había nacido
aquel gran amor de fuego y llama,
e hizo de su hoguera un refugio
reconstruyendo allí su casa:

y consiguió su eternidad en el tiempo
abandonando las nubes en el aire,
para crecer como ardiente amor
en el pecho que fecundó su sangre;
en la cuna que le vio nacer y crecer
de una mirada que invadió mi carne.

Jecego.


No te eleves para buscar el amor; se lo puede llevar el viento.

Dos arañas y un joven camaleón.

Dos arañas y un joven camaleón.
09/06/2007

En una gran sábana de seda
por otra araña abandonada,
se encontraron dos arañas
explorando con sus patas;
sus tentáculos como dedos
acariciaban la gran sábana,
con el cuidado y recelo
que pudiera ser una trampa;
¡como era lo que hacían!
¡también era lo que pensaban!
y quisieron ampliar la red
como primeras asociadas,
poniendo a funcionar sus glándulas
y sus quelíceros en marcha.

Pero, hay sociedades que no funcionan
ni aún, compartiendo la casa,
ni aprovechando el trabajo de otro
ni de su seda ni de sus patas;
porque la historia siempre se repite
casi con medidas exactas.

Y mientras trabajaban los nuevos arácnidos
tejedoras de aquella gran sábana,
un camaleón entre las ramas escondido
ejercitaba su lengua, y acariciaba sus patas;
el joven camaleón también había hecho suya
la gran tela de arañas,
y ahora eran dos las presas
que estaban en su propia trampa.

Jecego.

La luz, voz del mundo.

La luz, voz del mundo.

La luz, es la voz del cielo
lo dice todo sin palabras,
no se equivoca de idioma
en lo que dice y calla;

en su andar errante y mudo
da imagen al hombre de cosas,
que entran por los ojos y son
innecesarias las palabras;

asombrados quedan sus ojos
con las imágenes guardadas,
en su retina, sin nombre, sin rol
que les dejó la luz grabadas.

La luz, es la madre del tiempo
sin luz no hay cosas, no hay nada,
se pierden en la noche, en silencio
hasta el amanecer, que el sol salga.

La luz, pregonera del mundo
conoce su importancia soberana,
viene cada día, con su lenguaje mudo
para ver sus cosas y nombrarlas;

sabe que arrancadas de la noche
con solo su presencia hablan.

Jecego.


MIS POESIAS

Poesías del mes de Mayo. 1º de Mayo.


Tú eres el jardín de mi vida
el reloj que marca mis horas,
el sol que lo alimenta
y el aire perfumado de mis rosas;
todo controlado por el tiempo
de mi reloj a todas horas.


Es el reloj quien marca el tiempo
del árbol su fruto y sus hojas,
quien pone y quita sus ramas
quien pone y quita su sombra;
quien pone la rosa en el rosal
y en el trigal, la amapola.


A veces me acurruco en un rincón
de mi jardín soñando a solas,
y dejo pasar el tiempo
sin mirar en mi reloj la hora;
dejando que un árbol, tu árbol,
me de la sombra de sus hojas.


Porque me gusta recibir
de mi jardín su fresca sombra,
mirar las flores que le llenan
de perfumes y alfombras;
compartiendo con tu recuerdo
la aurora de mis rosas.


También despierto a veces
en un mundo de zozobra,
y me refugio en tu recuerdo
y dejo pasar las horas;
de mi reloj que se ha dormido
en un mundo de auroras,
inmerso en mi jardín
contigo y mis rosas.........


Jecego.




Mi isla es mi madre, mi fuente,
mi casa y mi vida,
también es el rosal
que nunca vio sus rosas;
pero se libró del reloj
que quiso marcar sus horas.


A mi nieta Laura. 01/05/08.


Mi vida es una historia de viejos
de esos que escriben cuentos en la roca,
porque no quieren que se los borre el tiempo
o se entierren en una profunda fosa;
porque sus cuentos son sus vidas
y sus vidas para ellos, una rosa.


Rosa como la que acaba de llegar
de los Madriles en buena hora,
allá estudia, aquí suscribe
mis palabras con sus obras;
hablando maravillas de su abuelo
colgando en las paredes, sus notas.


No hace falta ser docto en la materia
si tienes corazón y sentimientos,
para hacer lo que yo hago: poesía
solo hay que tener buenos nietos;
vivir en armonía con el tiempo
y tener los nietos que tengo,
escribir lo que te dicta el corazón
y poner palabras, a los recuerdos.


Jecego.




Mi cuerpo es España
España es mi cuerpo,
repartido entre mis células
que trasladan mis nietos;
a Madrid, La Laguna, Candelaria,
y algo perdido, el resto.


En mi sangre llevo el amor
las palabras en mi cerebro,
mis nietos llevan mi vida
en el baúl de los recuerdos;
haciendo mi vida grande
como España en su tiempo,
que nunca se ponía el sol
según los libros de texto.


Ahora es todo diferente
la gente se ha multiplicado,
y vivimos muy apretados
con el sol por el poniente.






Madre, hoy es tu día.


Me gustaría ser como tú
que me hablas sin palabras,
tus miradas son como voces
que oigo en silencio, en mi alma,
me dices cuanto me quieres
con tus ojos, sin palabras.


Como emergida del perfume de las flores
con la voz silenciosa de tu mirada,
siembras tus colores y perfumes
en mi pecho vacío de palabras;
haciendo brotar tus semillas de amor
en el huerto fértil de mi alma..


Y por eso madre, te doy las gracias,
porque con el amor que emerge de tu pecho,
en silencio, sin fatiga y sin palabras
sembraste en mi corazón un jardín,
con las flores que te gustaban;
hoy te las traigo en mi pecho floridas,
con colores y perfumes que embriagan
las que en mi pecho sembraste un día.


No con la intención de pagarte, si decirte,
que el jardín que sembraste en mi pecho,
lo copiaré para enseñar a mis hijos
lo que es el amor de una madre.


Jecego


Origen de la celebración del día de la madre.


Las primeras celebraciones del Día de la Madre se remontan a la antigua Grecia, hacia 250 años antes de Cristo y Roma, donde se rendían honores a Rhea, la madre de los dioses Júpiter, Neptuno y Plutón. Los romanos llamaban a esa celebración, La Hilaria. Se celebraba el 15 de Marzo en el templo de Cibeles y durante tres días se hacían ofrecimientos. Los primeros cristianos transformaron estas celebraciones en la Diosa Madre en honor a la Virgen María, la Madre de Jesús.

Dos Flores

Dos flores: 23/03/09. Jecego.



Una rosa y un jazmín discutían

quién tenía la flor  más hermosa:

un jilguero que escuchaba, decía:

¿porque esa porfía, entre flores,

si las dos son preciosas?.



El jilguero hacía su análisis.

Me gustan las rosas por sus colores

su perfume también es bueno,

pero el jazmín más humilde en pétalos

llena mi pecho hasta su límite

con su delicado perfume de cielo.



Seguían discutiendo las flores

haciendo alarde de sus cualidades,

la rosa hacía gala de sus pétalos

y también de sus colores hermosos

que ocupan tantos altares.



Por lo que el jazmin:

argumentando múltiples razones,

hacia añicos las palabras de la rosa,

criticando que siendo tan hermosa,

porqué se refugiaba en los altares;



pidiendo a los santos, verde para sus hojas,

sangre para los pétalos que le adornan,

espinas para los tallos que la elevan

y sueños para ser bella a todas horas;

mientras, el jilguero callaba.



Y el jazmin  contabilizando sus caudales,

ofrece: un perfume que embriaga al hombre,

unos pétalos que enamoran a la mujer,

y la humildad que les abraza y los une,

entre sus brazos sin espinas como edén.



Mientras, el jilguero callaba sigiloso,

acurrucado en su nido, sin perfil,

calentaba los huevos que serán sus hijos,

hecho en las ramas del jazmín.

Jecego.

Dime que eres.

Dime que eres.




Si música, perfume, o cielo

difusa en el silencioso vacío,

concentrada en un solo cuerpo

y presente en el aire que respiro;

transportada por el viento de la noche

hasta este mundo mío,

en un espacio sin palabras

y un sueño repetido,

que infunde tu imagen en mi cuerpo

a través de los ojos con que te miro

o sueño:

En ese mundo tan pequeño

donde no cabe ni un suspiro,

yo encierro tu música, perfume y cielo

en un abrazo continuo,

donde la música se hace sueño

y el sueño, su eco repetido.



Jecego.





El amor es todo eso en un espacio muy pequeño.

La vida solo es un momento.

La vida solo es un momento.




La vida se hace de momentos

guardados como recuerdos,

que llenan los espacios vacíos

en el interior de nuestro cuerpo;

son imágenes vividas en silencio

recogidas en nuestro cerebro,

que las revive recuperándolas de nuevo

de la memoria del tiempo,

porque son la vida misma dormida

oculta en algún momento, de la vida.



Momento, palabra hermosa

cuando sirve de refugio al amor,

y se guarda en el alma primorosa

oculta del frío espacio del tiempo;

porque la vida solo son momentos

que hemos tomado del tiempo,

y hemos retenido en la memoria

como forma de vida en silencio.



Jecego.





Todo en la vida no es vida, hay parte de ella que es un infierno


De vida verdadera, solo hay algún momento.

La luna siempre miente.

La luna siempre miente. (abuela Pilar)



( Creciente. Cuando la luna mira hacia atrás, está en creciente.)

( Menguante. Cuando mira hacia delante, en menguante.)


¡OH!, luna mentirosa

que nunca dices la verdad,

cuando miras hacia atrás, vas creciendo

y cuando adelante vas menguando;

quizás estés ocultando

a los hombres la verdad,

en tu afán de ser misteriosa

no dices a donde vas.



De menguante va a luna nueva,

de creciente, pasa a luna llena,

siempre cambiando tu cara

con colores y formas bellas:

porque quieres ser desconocida

a los amores que tú proteges,

y ser siempre positiva

en la soledad que nos niegas.



Cuando quieran injertar una planta

hay que esperar a la creciente,

cuando quieran podarla

hacerlo en la menguante;

cuando plantes alguna semilla,

que de su fruto debajo de la tierra

hacerlo en menguante,

si el fruto lo diera sobre de ella

hacerlo en creciente;

porque la luna siempre está pendiente

de lo que el hombre espera,

y quiere ser la primera

en aumentar sus simientes.



La luna siempre está presente

en amores y semillas,

solo hay que mirar al cielo

y mirar su estilada figura;

que ella te dará la clave

para aumentar tu fortuna.