Lluvia. Me gusta oírte en la noche.

Lluvia. Me gusta oírte en la noche. 17/12/08.

















Me gusta oírte en la noche
entre dormido y despierto,
en ese mundo de voces y silencios
donde el amor se hace presente:

cuando ahogo mi voz en el pecho
con suspiros que devoran mi mente,
porque no quiero que me oigas
suspirando profundo, por verte.

OH, lluvia misteriosa que te ocultas
en la noche sigilosa y fría,
cerca de la almohada mía
envuelta en una oscura sombra;
y aunque oyes mi voz, callas,
ignorando mi dolor y agonía,
prolongando mi dolor en la noche
callada, sin saber a donde miras.

No enciendas tu luz de tormenta
que puedo ver tu cara dormida,
junto a mi almohada mostrando
el pelo sobre tu cara, tan cerca de la mía;
como un fantasma creado, a la medida,
en una noche de lluvia, alborotada y fría.

Jecego.



Una mente oscura es como una noche sin luna, sus pocas luces, son indirectas.

Después de la tormenta viene la calma; pero la tormenta dejó muchas cosas cambiadas que condicionan una nueva paz.

Entre tú y yo hay un abismo, que debemos sortear si queremos hacer un mundo nuevo. Si no somos capaces de sortearlo no haremos nada en nuestro tiempo.

Si tú quieres que yo sea tu rey, debes colocar tu corona en mi frente.


4 comentarios:

Pluma Roja dijo...

Preciosa entrada. No hay nada más qué decir. Me encantó.

Saludo Cordial.

Hasta pronto.

Náyade García dijo...

Bonito poema amigo,como todos los que hace.

Isidro Jesus Cedrés González dijo...

Náyade, gracias; eres una joya, hasta cuando descansas; porque tus joyas "eres tú" con los mimerales que te forman.
Un abrazo.
Jecego.

Isidro Jesus Cedrés González dijo...

Pluma roja. Gracias.
Me encanta y se nota que haya sido Náyade la que nos haya puesto en contacto; se ve que tienes gustos parecidos a ella; pero Náyade ha sido mi maestra y amiga y aunque por edad puedo ser su padre, me congratulo de ser su hija en este mundo. Tu flecha roja cautivará muchos corazones.
Un abrazo.
Jecego.