Dos enamorados en alas del tiempo

Dos enamorados en alas del viento.

¡Que sutil llega la noche silenciosa!
¡que plácido se descansa,
cuando se descansa……
en el castillo del viento!;

con un golpe de sus alas enorme
la puerta se abre,
la hizo volar el viento,
y quedaron solos encadenados,
en el más calido abrazo,
su mejor vestido de amor
ajustado a un cuerpo.

Lo demás, fue solo tiempo
con la música del silencio,
de suspiros, de miradas, y un grito
que partió del alma escapada de un sueño;

el momento llegó a su cima,
allí donde se funden los cuerpos;
la estancia se llena con sus alientos,
en aquel cálido lugar se hace luz y se oye un te quiero
luego se abrigan y descansan, en silencio.


Jecego. Martes 16 de enero del 18.

El tiempo está horroroso.

El tiempo está horroroso,
está ventoso, gris y frío;
lo veo pasar desde mi ventana
cantando su estribillo;

soy el rey de la calle,
nadie quiere verme en su sitio,
soy frío, viento y mal amigo
nadie quiere estar conmigo;

le oigo repetir el estribillo:
soy el rey de la calle,
nadie quiere estar conmigo
porque soy un mal amigo;

cierro mi ventana me recojo y abrigo,
y sigo oyendo el estribillo
que canta el viento,
alejándose de mi postigo;

pero sigue conmigo, machacando en mis oídos,
ese viento frío que llena la calle,
con la sensación que deja, ese mal amigo
ventoso y frío.

Jecego.. Jueves 15 de enero del 18.






Erra negra su sombra sobre el mmar.

Era negra su sombra sobre el mar
las olas la movían y cantaban,
y adornaban con su espuma,
como si de un traje de novia se tratara;
la sombra se vio hermosa y creyó,
una sirena fuera del agua,
aquella sombra que se hizo azul
como el mar, y mujer en la playa;
era limpio el horizonte,
los alisios la acariciaban,
el sol le daba su calor
y las olas le cantaban;
se  sentía musa adorada,
hablaba con sus dioses en el  agua
que hacían su música y cantaban,
entre las rocas aturdida, y arenas tumbadas;
se rompió el murmullo y el silencio
porque una ola enorme llegaba;
se escondieron los duendes que ella oía,
y todo se hizo blanco de espuma blanca;
cuando todo quedó dormido,
miré y no estaba la sombra negra
que se sentía sirena en su mar;
no sé si se la llevo la ola que llegó
si se convirtió en espuma blanca
o desperté yo de un sueño, en la playa.


Jecego. Domingo 14 de enero del 18.

Malpaís de Güimar.

Malpaís de Güímar.

Los cardones sorprenden a la lava,
la rompen, la separan y yerguen
mirando al cielo, desafiante,
de la yerma tierra calcinada
como reyes de la muerte;

cerca, una tabaiba le imita y crece,
haciéndose pareja inseparable
en aquel mundo calcinado;
se enseñaron sus flores, se gustaron,
y firmaron compromiso para siempre
en aquel mundo de lava creado;

ellos son la vida en un terreno muerto,
que silenciosos miran al cielo cada mañana;
el sol cada día les visita y da gracias
y alguna vez les deja agua para sus hijos
que aún están dormidos bajo la lava;

ellos la guardan bajo su piel, y no olvidan,
que el sol y el agua vienen del cielo;
se miran, acercan sus ramas diferenciadas
para acariciarse durante la noche placida;
creo que las plantas, también aman en  silencio
y dan gracias al cielo, cuando les da agua.


Jecego. Sábado 13 de enero del 18. 

La memoria no caduca, se aparta.

La memoria no caduca,
solo se separa a veces,
da paso a otros vientos
que la trae y la aparta.

Cuando algo no le gusta,
busca otra luz que le consuele,
madruga y busca en el horizonte
nueva luz en el alba.

Allí ve una nube desconocida
que creía le miraba;
la remiró y creyó ver en su alba,
al amor de vida.

Pero enseguida vino a su memoria
un recuerdo aproximando,
cogió sus recuerdos en su mente,
y voló, al encuentro de su mano.

La sombra del tiempo no pudo
evitar buscar el momento dado;
y ahora que la trajo el viento
la memoria se queda a su lado.

Se iluminó el momento,
la estancia se llenó de recuerdos;
solo podía ver aquella imagen
que el tiempo había separado;
ahora en un solo cuerpo azul grisáceo,
destaca sobre el tiempo blanco.


Sábado 13 de enero del 18.

Un nido bajo la sábana.



Un nido bajo la sábana,
una cuevita y mucho silencio,
un beso y muchas caricias,
una mirada y un velo;
se hace cielo el lugar
se llena de estrellas aquel cielo;
una noche ideal les envuelve
y hace propicio el momento;
luego, dejan que hablen los labios
porque ellos también hablan,
y con cada roce se dicen:
cuanto se quieren sin palabras;
se miran sin verse
en la oscuridad de su nido,
se adivinan sin conocerse
a través de los sentidos;
se  rompe el silencio con una voz
que dice: te amo, y otra: te quiero,
y una respuesta inaudible:
yo también...te quiero…
y quedan dormidos…los dos
unidos en un beso;
en aquel mundo de silencio,
casi a oscuras,
mirándose sin verse,
creando imágenes semejantes
a sus cuerpos, en su memoria;
con sus dedos.


Jecego. Viernes 12 de Enero del 18.

Conoce la piedra a la ola

Conoce la piedra a la ola, y no se quita,
deja que rompa su furia en su cara;
como espuma es más domesticable
y convierte su rabia en caricia;
se hace alisio su masa,
sus ramas tentadoras, agua calida,
suave masaje sus movimientos,
y susurro muy cariñoso sus ramas;
luego canta una música de ensueño
que solo las rocas conocen,
y queda dormida en su colchón de arena
hasta que un nuevo día despierta
en un paraíso que desconoce;
se hace viento y vuela
en otro viento,
con otro viento,
y solo su memoria queda,
dormida en el tiempo, con su alisio.

Quizá porque tenía frío fuera del agua
o porque se le terminó su tiempo en la playa.

Jecego. Miércoles 10 de enero del 18.


Hoy tenemos un precioso amanecer.

Hoy tenemos un precioso amanecer,
parece que un precioso poema
quiere brotar en el horizonte
con la marca indeleble de su autor
sobre la tierra reseca de su Valle.

Van llegando las nubes de colores,
letras elegidas por el poeta, que une y lee,
hace palabras que sin nombre florecen
sobre un pagina de viento que pasa
que solo el poeta conoce.

Se hace un amanecer florido
sobre las aguas de su horizonte,
luego viento, luz y olas que vuelan
llevando consigo al mundo
aquellas letras elegidas por un hombre.

Aquel hombre nunca supo que era poeta,
se sentía albañil de momentos y palabras;
las acariciaba y componía, como sabía
haciendo con simples palabras, versos
y con ellos, poesías que volaban.

Ya cansado de volar por las orillas de este amanecer
y cuando se habían ido las palabras,
el hombre se sintió solo, miró al horizonte,
y vio:
todas las palabras que había escrito
en un poema precioso; según dijo….
y leyó de nuevo….


Jecego. Miércoles 10 de enero del 18.