Tengo un secreto para tí.



Tengo una palabra prisionera en mi pecho
y espero verte para soltarla,
tengo miedo que escape y se la lleve el viento
por ello espero a que pases cerca para dártela.

La he creado letra a letra en mi mente
la he madurado lentamente en mi alma,
y la estoy modulando con sentimiento
para ponerla en tus labios cuando salga;

antes que se rompa en mi pecho sin decirtela
o se vuelva ácida en mis entrañas:
te quiero, es ahora mi palabra secreta,
esa palabra que crece y calla.

Jecego.




Caprichos.

Me gustaría ser lo que tú quieres que sea
estar a tu lado cuando me necesites,
cubrir tus necesidades sobradamente
y que mis fuerzas duren hasta el fin de la pelea;

para que sea pleno mi placer  ardiente
y que el tuyo también lo sea,
y cuando terminemos  la tarea
nos miremos a los ojos triunfantes.

Jecego.

Los caprichos deberían ser abolidos, pero a veces  escapan al control del pensamiento.




Mujer,....le decía el pollito a la poll

                                                 Foto tomada de Google. Amigos.

Mujer, quiero que tu piel sea tuya y mía, y

que celebremos este día, como ángeles buenos,
yo haré mi residencia en ti, y no me separo;

pero, dime de donde vienes, cuéntame tu vida
o dame tu diario, que yo  leeré solo lo bueno;

dejaré lo malo en esas páginas negras de tus días
que se pierdan en la noche, o las borre la lluvia,
para que nuestro tiempo se llene solo de páginas inéditas 
con la  historia que acabamos de empezar.

Deja que tu piel entera, sea tuya y mía
y ahora, regalame una mirada para empezar
a gozar de esta vida nuestra, sin penas ni lágrimas
ligada a mi ternura, y a esa piel,  tuya y mía.

Jecego.

Mi Isla, Tenerife.

Es mi Isla una preciosa esmeralda
arrancada a la Tierra rica y sabia
rodeada por el Atlántico.

Es mi Isla un tesoro que parió el mar, que quiso llegar al cielo por la escalera del Teide,
y se rompió en siete u ocho pedazos sus hermanas,  y como hijas de sus entrañas, quisieron volver al mar, a su lugar de nacimiento; como las tortugas, o como los salmones, que mueren para volver a empezar en la misma cuna; así es la lava, que sin vida, sabe pensar y vuelve a sus orígenes, el mar; no me llames la mar, soy él, me dice: me gustan las playas, las arenas, las rocas,  y las visito cada día, a cada momento, y me hacen feliz; y yo les premio con mis caricias;con mi espuma decoro sus orillas, y a veces me elevo sobre las olas para decorarlas.
Me encanta verlas engalanadas, azules y blancas, preciosas, como vírgenes en sus tronos, como frutos en las plantas, como luna en el cielo o como dama en la cama; y todo eso me hace pensar que soy varón, "el mar, y no hembra;  la mar". Estoy rodeado de mujeres,  Islas; Penínsulas y Naciones; aunque a veces se declaran en rebeldía, se unen en una sola voz y se hacen llamar: archipiélagos, continentes y más y más...., sin palabras....
como siempre, serán ellas las que decidirán como quieren llamarse, yo sencillamente les llamaréeeee.

Jecego.

Que bonita es la vida.

No basta existir.
                               Carretera del norte de Tenerife. Residuos de nieve laterales.

Pido al cielo vivir, solo estoy existiendo, 
estiro mis brazos hacia el azul,  para pedirle vida,
la tengo; el sol me acaricia y mima, y el viento
me da alas para que suba hasta la cima
de mi ego, para irme volando contigo a vivirla..

Soy: Sol, cielo, tierra, mar, salud, tiempo y viento
que son los elementos de la vida,
pero a veces saberlo no basta, se olvida,
que la vida es todo esto, además de vivirla,
para que perdure nuestra huella  en el tiempo. 

Solo soy una porción de elementos,  unidos
por el halo que nos dio la vida,  y nos queda
solo,  un resto de tiempo para vivirla.

Subamos al viento y volemos a la cima, de
nuestra torre de sueños a vivirla, y gocemos
de ella, en nuestro tiempo, compartiéndola.   

Jecego.


Mi mundo se hizo silencio.

 
Los colores del arco iris brillarán sobre las nubes grises.


Yo no acallé su voz, se fue sola

por esos mundos que yo no visito,
en mi pecho dejó triste amargura
oscureciendo páginas que había escrito.

Mortal ha sido mi herida, y la siento
tan dentro de mi,  y me duele aquello,
que siendo ajeno a mi sentir, llevo
como espada hiriendo mi pecho.

No creo que me mate, soy fuerte como el viento
me retuerzo de dolor y compruebo, que
a pesar de todo, sigo siendo un rayo de luz
en la larga noche de mi desierto;

cuando todo me abandona por errores
que no he cometido, ni me atrevo,
acepto ese castigo que por error
ha cometido un amigo que tengo.

Es la sombra de un amigo mortal
la que ha provocado mi castigo;
y aunque haya un solo sol que nos alumbre,
aunque ya mi cuerpo se haya consumido,
la luz que dejaré en lo escrito
borrará la noche con su resplandor matutino.


Jecego.
HOY hay tres trabajos.

El silencio también escribe...

 
Foto tomada de Google.

Que es la vida sino la muerte
sin la vida, la muerte no existiera;
que triste vivir solo frente a la hoguera
que siendo infierno simula ser amiga;
sin agua que le apague, 
todo ardiendo.

Que sería de la muerte si no fuera 
que hay una mujer que nos pare,
un sol que nos cría,  
una tierra que nos multiplica;
y ella que nos acecha cada día.
al borde de su mundo vacío y oscuro
en silencio, aclarándonos

Jecego.

Por goloso.

Ciruelo en Flor.

Tiemblan mis manos golosas
necesitadas de acariciar tu piel.
Silenciosas manos ardientes     
ansiosas por tocarte, mujer.    

Mis ojos se pierden en tu figura 
mis dedos se deslizan y ocultan,    
en tus rincones escondidos
más allá de tu cintura, 

Mis manos navegan
en los límites de tus orillas, 
donde tu cuerpo es más cálido       
y fecundan tus semillas.

Jardín hecho para el hombre
compañero de sus días,
donde el hombre se hace hombre
sin apenas rosar la vida,

Oasis hecho en la Tierra
con límites que se pierden,
en el silencio de tu cuerpo
donde tu frontera termina.

Ahí donde no existe nada
donde se guarda la vida,
he encontrado mis manos
que ya creía perdidas.

Se habían extraviadas por golosas
entre mis sábanas perdidas,
creyendo que eran caminos nuevos
que me había ofrecido la vida;

con ellas mis dedos  intrusos
con olores de otra vida. 

Jecego.