Quien no se cree necesario


Llegó el otoño con sus colores ocres en su transporte el viento; llegó la sombra de un sueño verde llamado primavera;
llegó el silencio obtuso que trasforma los colores de la tierra, en ocres sin vida en las ruedas del viento como transporte;
se fueron los pájaros quien sabe a donde buscado otros bosques, ahora oímos el grito de las hojas secas al pisarlas pidiendo clemencia por quien dio tanta sombra en su vida, ahora olvidada por el hombre que la pisa.
No me pises piden a gritos; soy ocre, amarilla como el oro, para la tierra su tesoro, para la vida el primer eslabón, principio y fin de todos los seres de la tierra, vengo con el otoño; 
soy hermano de la primavera; en alas del viento voy a buscar el invierno; y volveré a ser eso que tu quieres: sombra, flores y fruto para todos los seres que pueblan mi tierra.
Primavera, verano, otoño e invierno; ciclo de la vida;
ninguno viene sin el otro, son una familia muy unida.
Quien no cree que es necesario para otro, es que nunca estuvo solo.


Jecego.

Un abrazo para siempre.

Un abrazo para siempre.

Seré  breve, se me acaba el tiempo,
te diré “te amo” con un beso
en la distancia, porque no puedo
abrazarte como quisiera mi alma,
desde muy adentro.

Te quiero te digo como lo siento,
mirando al cielo….
por si te veo más allá de mi horizonte,
en el lejano firmamento….
entre las estrellas, lejos, muy lejos
y abrazarte luego para siempre….


Jecego. Lunes 10 de septiembre del 18.

Todo no se ha perdido


Todo no se ha perdido.

Buscando en las huellas del pasado,
lo he visto;
estaba dormido o en silencio
lo que buscaba;

me hice luz y olvidé aquella amargura
que me quitaba el sueño,
y volví a ser lo que era
antes de prolongarla, volví a ser niño.

Volví a ver la luz de mi infancia,
volví a ser niño, jugando con la almohada;
salí de la noche que me abrazaba,
una noche sin fin, larga, muy larga
llena de sueños y esperanzas;

me miré  en el espejo que llevaba conmigo
aquel espejo de mi memoria,
y comprendí que mi sueño ya había caducado,
que era viejo, lejos de las palabras de entonces,
añejas en un mundo nuevo, con lenguaje nuevo
inmersas, en uno nuevo, sin esperanzas.

Todo no se ha perdido, pensé
mirándome en el espejo de mi memoria;
todavía existo, balbuceé,
aún veo mi cara, aunque me extraña.


Jecego. Domingo 09 de septiembre del 18.

Canto a este día.


Canto a este día
mañana será otra cosa.

Gracias por este día maravilloso,
gracias por el calor que me has dado;
gracias cielo por la vida que compartimos
y mantenerme a tu lado, en este día hermoso;

extiendo mi mano con mi copa,
llénala con tu alegría, rebósala,
mi boca espera ansiosa, muerta de sed,
beber de nuevo, ese manjar de tu boca.

Llena mi copa de ti, vida,
embriágame con tus aromas,
luego ya puedo morir, porque viviré
abrazado a ti, en tu rosa…. Otra vida.

Jecego. 16/08/18.

Tu me hueles a mar.


Tu me hueles a mar.

Todo me huele a mar,
tu me hueles a mar,
la mar me huele a ti;
tu eres mi pequeña mar,
charco donde un día metí
mis pies al caminar.

Veo flores en tu espuma,
tu orilla, es mi jardín,
rosas, muchas rosas blancas,
saladas bailan ante mis ojos
llenando mi vida de ti;
y pierden entre las rocas
cantando a la primavera
su triste fin de rosas blancas
en mi rosal.

Su perfume se eleva ante mí,
y vuelvo a verte como eras
antes de ser espuma y sueño,
antes de ser quimera al andar,
cuando fuiste rosa blanca, primera,
en mi rosal.

Hoy, la mar me huele a ti,
y veo en sus orillas de callaos y arena,
aquella rosa blanca que perdí
cuando empezaba a caminar en tu arena.

Jecego. Jueves 16/08/18.

Güimar. 1


Güimar. 1.

Que hermosa es la poesía
leyendo su perfil primero,
cuando brota de su encierro
donde estaba escondida
huyendo del silencio;

pero sintiéndose asfixiada
sacó sus alas al viento,
y voló como una sombra libre
desde las bajas a las cañadas,
gritando de contento, su nombre:

Güimar gritaba, Güimar decía:
“Soy la rosa del Valle”
y el viento le seguía
desde la mar al monte de Izaña,
admirado y contento
por ser guía de Güimar;

el más bello paisaje
de las Islas Canarias;
soy poesía, soy Alisio, soy guardián
de su vida, soy la flor más hermosa,
no la más grande, no me importa,
pero sí, rosa y poesía
del Valle.

Jecego. 08/08/18.

Hoy eche mi cometa al viento.


Hoy eché mi cometa al viento,
le di toda mi cuerda y dije: sé libre,
líbrate de mis amarras en alas del viento
y vuela hacia donde quieras, libre de mi;

la cometa, sonrió, voló su primer metro sola,
se elevó un poco, y me dijo: estás loco?.
Yo no se volar sola
ni quiero sola volar,
tengo miedo al mundo que sopla viento
y a esas alturas sin cuerda
donde poderme agarrar;
tengo miedo,
sonrió de nuevo, me miró y se fue,
voló y voló;
supo ser libre y libró
de las ataduras que yo le tenía
equivocadas o no, ataduras
que limitaba su libertad.

Hoy ya es libre mi cometa,
aprendió a volar sola en el viento,
pronto olvidará que su dueño
la enseñó a volar sola, sin ataduras,
y le dio la cuerda para que volara;
aún, sufriendo.

Jecego. 06/08/18.

Tiré una rosa a la mar.


Tiré una rosa a la mar
por ver si las olas la elevaban,
pero la primera que la abrazó
no la soltó para nada;

la miraba con cariño,
la besaba, la mimaba, la olía
con toda las fuerzas de su alma,
hasta llegar al delirio de aquella ola
más allá de lontananza;
solo pude ver ternura en sus pétalos
cuando la acariciaba el agua;

me dejó triste la rosa
soñando con ese amor que no se alcanza,
pero creo que ella fue feliz
en los abrazos sublimes del agua.

Jecego. 06/08/18..