Canto a este día.


Canto a este día
mañana será otra cosa.

Gracias por este día maravilloso,
gracias por el calor que me has dado;
gracias cielo por la vida que compartimos
y mantenerme a tu lado, en este día hermoso;

extiendo mi mano con mi copa,
llénala con tu alegría, rebósala,
mi boca espera ansiosa, muerta de sed,
beber de nuevo, ese manjar de tu boca.

Llena mi copa de ti, vida,
embriágame con tus aromas,
luego ya puedo morir, porque viviré
abrazado a ti, en tu rosa…. Otra vida.

Jecego. 16/08/18.

Tu me hueles a mar.


Tu me hueles a mar.

Todo me huele a mar,
tu me hueles a mar,
la mar me huele a ti;
tu eres mi pequeña mar,
charco donde un día metí
mis pies al caminar.

Veo flores en tu espuma,
tu orilla, es mi jardín,
rosas, muchas rosas blancas,
saladas bailan ante mis ojos
llenando mi vida de ti;
y pierden entre las rocas
cantando a la primavera
su triste fin de rosas blancas
en mi rosal.

Su perfume se eleva ante mí,
y vuelvo a verte como eras
antes de ser espuma y sueño,
antes de ser quimera al andar,
cuando fuiste rosa blanca, primera,
en mi rosal.

Hoy, la mar me huele a ti,
y veo en sus orillas de callaos y arena,
aquella rosa blanca que perdí
cuando empezaba a caminar en tu arena.

Jecego. Jueves 16/08/18.

Güimar. 1


Güimar. 1.

Que hermosa es la poesía
leyendo su perfil primero,
cuando brota de su encierro
donde estaba escondida
huyendo del silencio;

pero sintiéndose asfixiada
sacó sus alas al viento,
y voló como una sombra libre
desde las bajas a las cañadas,
gritando de contento, su nombre:

Güimar gritaba, Güimar decía:
“Soy la rosa del Valle”
y el viento le seguía
desde la mar al monte de Izaña,
admirado y contento
por ser guía de Güimar;

el más bello paisaje
de las Islas Canarias;
soy poesía, soy Alisio, soy guardián
de su vida, soy la flor más hermosa,
no la más grande, no me importa,
pero sí, rosa y poesía
del Valle.

Jecego. 08/08/18.

Hoy eche mi cometa al viento.


Hoy eché mi cometa al viento,
le di toda mi cuerda y dije: sé libre,
líbrate de mis amarras en alas del viento
y vuela hacia donde quieras, libre de mi;

la cometa, sonrió, voló su primer metro sola,
se elevó un poco, y me dijo: estás loco?.
Yo no se volar sola
ni quiero sola volar,
tengo miedo al mundo que sopla viento
y a esas alturas sin cuerda
donde poderme agarrar;
tengo miedo,
sonrió de nuevo, me miró y se fue,
voló y voló;
supo ser libre y libró
de las ataduras que yo le tenía
equivocadas o no, ataduras
que limitaba su libertad.

Hoy ya es libre mi cometa,
aprendió a volar sola en el viento,
pronto olvidará que su dueño
la enseñó a volar sola, sin ataduras,
y le dio la cuerda para que volara;
aún, sufriendo.

Jecego. 06/08/18.

Tiré una rosa a la mar.


Tiré una rosa a la mar
por ver si las olas la elevaban,
pero la primera que la abrazó
no la soltó para nada;

la miraba con cariño,
la besaba, la mimaba, la olía
con toda las fuerzas de su alma,
hasta llegar al delirio de aquella ola
más allá de lontananza;
solo pude ver ternura en sus pétalos
cuando la acariciaba el agua;

me dejó triste la rosa
soñando con ese amor que no se alcanza,
pero creo que ella fue feliz
en los abrazos sublimes del agua.

Jecego. 06/08/18..


Mirando a la mar.


Mirando a la mar una sirena
sentada en una piedra en su orilla
esperaba a su marinero,
que una ola le había  arrebatado
cuando hacían el amor sobre ella
a escondida del viento;
pero su amor no llegaba,
ella reclamaba al viento
pero éste no le escuchaba y decía:
este mundo es mío;
yo domino las olas,
ninguna puede ser nido de amores
sin que yo participe en el encuentro,
sin que yo sea parte de ese sueño
de ese gozo que entraña, amor;
¡¡soy viento, soy suspiro, soy gozo…!!
Lo mío es suspirar,
soy viento en el monte,
huracán sobre el mar,
en tus brazos soy suspiro
y en tu boca, la mar;
pensaba la sirena, y mientras
una ola, de viento y agua confabulados
despertó a la sirena,
que se había dormido,
escuchando la voz de su marinero
que cantaba desde la mar,
un arrorró a su sirena del alma
reina de la mar.
Creo que fue la última voz del viento
que oyó la sirena de aquel lugar,
sentada sobre una piedra
a orillas de la mar

Jecego, lunes, 06/08/18.

Mar, la mar, el mar, playas.

Mar, la mar, el mar, playas,
a veces azul como el cielo
otras verde esmeralda,
otras ondulada como el viento,
otras, planas, en bonanza,
como la vida misma, extraña;
a veces dormida, en calma,
azul celeste, con orillas blancas.
tendida en la arena,
invitándote a que vayas
a dejar tus huellas en su cuerpo
mientras ella te acaricia
con la espuma de su agua;
mar,
marinera hasta el alma,
llévame por tus caminos
pero no me des la espalda,
me perdería en tus secretos
tan amplios como mi esperanza,
de sentirme marino
navegando en tus aguas.
Mi quilla va abriendo el camino
mi timón de dice a que playa,
porque yo no soy marinero de puertos,
soy marino de playas;
donde las sirenas se reúnen
para encontrar un marino que las haga,
mujeres de carne y hueso
con aderezo de algas.
Jecego. 05/08/18.

Mi tierra güimarera


Mi tierra güímarera.

Empezamos un agosto calentito
la sombra de los riscos, no nos alcanza,
el aire que nos llega está caliente
en poquito, se nos seca la garganta.

Pedimos agua, nos dan vino y tomamos
a sorbos muy rápidos, sin “arripiarnos”
quitamos el calor al instante,
sentimos un fresquito agradable,
y pedimos otro vaso, por favor.

Parece que Cho Marcial se acerca,
sentimos su sombra al instante,
ese vinito de la dehesa hace el milagro
de sentir fresco en tu piel caliente
por la sensación del alcohol al evaporarse.

Oímos el rumor del viento en los riscos
sentimos bajar el fresco a aliviarnos;
olemos el vino blanco en la sombra
de un bidón de mil litros, a nuestro lado
y del calor, nos olvidamos, jajaja
y váyase el calor a otro lado.

Jecego.