Soledad tardía


Soledad tardía.

Me encierro en mi soledad tardía,
grito al cielo que me escucha;
le canto mi serena agonía
que lleva el viento en alas de escarcha;

siento mi piel herida por las espinas del tiempo
siento un dolor agudo, tembloroso,
como uñas de acero que quemaran
dejando en la piel las cicatrices del tiempo;

para herirme no necesito a nadie,
se herirme solo;
me basta con contar mis días, solo,
y solo mirarme las  heridas que me hizo
mi tiempo sin permiso.

Señor, dame tu mano, la conozco
y sé que es humana y sanará mi piel,
antes que sea noche, polvo, u olvido
perdida en un mundo que no conozco.


Jecego. Güimar 04 de julio del 16.

Te miré.me miraste.



Te miré, me miraste
te dije: hola
volviste a mirar y callaste,
presentí, que había grabado en ti
mi huella;
volví a mirarte
me miraste, sonreíste, callaste;
y en mi prendió la luz de tus ojos
que encendiste al mirarme;

amanecí de nuevo en otro amanecer
con el sol de tus ojos como amante;
tejiendo nubes de aire como siempre
para hacer esa cadena misteriosa que nos ate.

Así es el amor a veces de volátil,
va y viene como el viento, y se eleva, eleva, eleva
y cae, cae, cae…..
cuando se cierran los ojos y dejan de ver….

Jecego. Güimar 05 de agosto del 16.


Un amanecer es amor



Un amanecer es amor.

Cada mañana miro y te veo. Estás
allí,  donde miran mis ojos, esperándome
vestida con traje de novia inmaculado
y un ramo de estrellas  en tus manos
que te miran, y como yo, te amamos.

Te mueves intranquila en el horizonte
borrando la noche con la luz de tus ojos;
tu luz la mueve el viento y con ella
subes a lo más alto, donde se acaban las sombras
y conviertes en medio día, todo luz bella.

En la tarde regresé a verte y no estabas
te habías ido a descansar más allá del olvido,
donde las sombras son duendes que hablan en silencio;
donde quieren esconderse los secretos que callas,
pero la luna, desenreda y descubre la palabra que faltaba.

No hay nada como la luz
para ahuyentar a los fantasmas;
ni como la palabra
para romper el silencio,
ni como un amanecer
para terminar la noche,
ni como volver
para acabar con la ausencia.

Jecego.  Güimar, sábado 6 de agosto del 16.

Me lo contó mi abuela Dolores

Me lo contó mi abuela Dolores,
hace unos 78 años.

Cuando existe y se descubre
una palabra equivocada,
se mueven los cimentos de un castillo
que hasta entonces era muralla,
meta y sueño, de alguien que soñaba;
y todo termina como empezó
soñando en una plaza;

sin bloques ni cemento
y con más silencios que palabras
se derrumba el monumento, nacido de la nada,
las palabras como bloques hay que medirlas
o mantener la boca cerrada;
porque las promesas no tiene ventanas
y las puertas abiertas, no guardan nada.

Jecego.

Más hermoso que el silencio.


Más  hermoso que el silencio;
solo un sueño puede igualar al silencio
pero ha de ser un sueño de almohada,
donde se habla con los ojos, que también hablan;
late el corazón que nunca calla,
y suscriben los labios con la boca cerrada;

un proverbio dice:
habla solo si sabes que lo que vas a decir,
es más hermoso que el silencio;
y me atrevo contra ese proverbio,
en este poema que escribo
en memoria del recuerdo de una mirada.

Los ojos nunca engañan,
son fieles servidores del alma,
su luz llega, llena y se queda en su destino
sustituyendo las más hermosas palabras,
igual que un sueño, cuando sueñas y callas.

Jecego.



Mi hoja de ruta.

Mi hoja de ruta. 

Me encanta la hoja de ruta
esa página en blando de cada mañana;
ese saber a donde ir, sin más,
salga el sol o no salga;
porque todo está escrito en la luz del día
aunque se escribiera bajo las sábanas;

me gusta llenar mis vacíos con una sonrisa,
mi tiempo con una palabra tuya,
mi sueño, soñando que soñaba
con la sombra de una palabra,
escrita en mi hoja de ruta
bajo unos chorritos de agua;

me gusta llevar escrita mi hoja de ruta,
con mi quehacer de la semana;
a cada día una asignatura y una obra,
y a cada momento una nana;

y porque el silencio es mi tortura,
en cada momento busco una palabra,
que ya llevo escrita en la memoria
de mi página blanca.


Jecego. Güímar, martes 09 del 16.. 

Palabras.

Palabras.

Que inútil es el silencio
cuando hay que inventar las palabras
que digan lo que quiero y siento,
porque no tienen cuerpo, ni son nada,
ni siquiera una sombra que calla.

Nada es más transparente que el silencio
pero su vacío puede estar lleno de secretos;
que pueden ser buenos, malos e inquietos
que buscan en su oscuridad el momento
de gritar rompiendo sus frágiles amarras.

Y aquel silencio que era secreto,
se hace viento y vuela lejos de su pecho,
se hace despojo de palabras que no supieron
a tiempo, darse a entender siendo siempre vacías,
o cayeron en tierra baldía, sin posibilidad de vida
volviendo a ser silencio,……..  solo silencio……..

Jecego. Güimar, sábado 13 de agosto del 16.


Soñar, otra vez soñar.

Soñar, otra vez soñar.

Cada noche me oculto en la envoltura de un sueño,
lo aprieto contra mi cuerpo y lo hago sentir lo que siento;
de su cuerpo me alimento y en su gemir comprendo
que hay amores que matan, y sueños que son amores
que abolen los sentidos y crecen en silencio.

Cada noche mis brazos se aprietan en un sueño
para escuchar aquella voz apagada de mi sentir,
y siento cada noche lo que quiero oír en la oscuridad
que me acompaña, haciéndose luz y esperanza
de un lúcido mañana  en un nuevo resucitar feliz;
rompiendo las tinieblas enrevesadas de la oscuridad
con nueva luz, nuevo sueño y nueva esperanza.

Soñaré de nuevo buscando el mismo cuerpo de ayer,
incendiaré mi pensamiento con el fuego de su cuerpo
al compás de mi corazón que irá modelando el suyo,
y arremolinaré palabras que se conjuguen en poemas
que le digan lo que quiere y no puede
con el lenguaje de los ojos, 
el fragor de los labios
y de unos brazos que se pierden buscando donde prenderse.

Jecego. Güímar, martes 16 de agosto del 16.