Cuando yo tu culpa sea.

Cuando yo tu culpa sea,
y tú mis disculpas;
ninguno tendremos la culpa
de nuestros pensamientos viejos,
todos somos, no “semos”
buscadores de secretos sin serlos
para anteponerlos a la disputa
que entre los dos tenemos,
si fue antes que aquello o después,
o fue durante el tiempo que lo hacemos,
está la duda que disputamos
sin saber quien de los dos es el deudo;
volamos y volaremos en suma lejos,
siempre con las alas de tu pelo,
unas veces soñando,
y otras muy despierto
buscando quien tiene razón
como animados verbos;
tú hacia el norte entre tus bosques
verdes
yo hacia el sur, a mi desierto
seco;
la tierra es redonda y nos encontraremos
allá donde se acaba el tiempo.


Jecego. 19 de septiembre del 17.

Me cansan las palabras del silencio

Me cansan las palabras del silencio,
esa voz repetida y cansina;
esa voz que sin repetirse se repite
en lo más hondo de mi memoria
sin dejar de repetirse un momento.

No sé lo que es el silencio,
y me pierdo en su búsqueda cada instante;
las palabras saltan, hablan, gritan, lloran
y sin callarse nunca,
se reúnen en mi cabeza para hablarse.

Ese silencio que habla en mi mente,
esas voces  que sin decir nada, se repiten,
rompiendo esa nube que lo llena todo
de oscuridad, de viento, de nada
haciéndose las dormidas; me cansan y  hieren.

Me refugio a la orilla de mi mar
para oír hablar a sus olas, que como locas:
van elevando su voz y se suben a sus crestas
porque no quieren ser menos sonoras
que las voces de mi memoria, hermanas.


Jecego. Sábado 09/09/17.
No carguemos la bandera
de la razón como estandarte,
porque a veces se tiene y no puede
demostrar su primavera;

esa razón hermosa de sus colores
y ese perfume de letras sueltas,
que se pierden sin llegar a ser
la palabra que buscabas,
para perderse en el viento como capullo
de aquella flor que esperabas,
no siempre vuelve.

¡Oh sueño cuya esperanza voló
a un mundo desconocido!,
¡oh esperanza, que una vez vencida
volaste con el sueño, y ya perdida,
volvieron a ser sueño en su nido, los dos!.


Jecego. Viernes 08/09/17. 

Hablé con una estrella al medio día

Hablé con una estrella al medio día.

Extraño acontecer me pregunto
¿como poder hablar con una estrella
sin verla con los ojos del cuerpo?;
que contrariedad mirar a cielo sin ver
y tener que esperar a la noche para poder
disfrutar de las estrella en el cielo;

triste consuelo esperar que el cielo derroche
su luz y vista de negro, para ver sus estrellas
brillando como luceros, tan lejos y bellas
al fondo del tupido velo de la noche.

Mi pena está fuera de mis sentidos, vagando
por un mundo que no comprendo;
cuando el sol me alumbra, no veo
y cuando se oculta, veo las estrella en el cielo;
me llaman, les llamo, no sé cuales son sus señas,
el día y la noche me confundieron,
por el día miro  al cielo y no las veo
y por la noche sueño con ellas, tan lejos y las veo.

Para resolver mi problema resolví
al medio día, cerrar los ojos para verlas;
hablar con ellas y decirles:
que más allá de la noche está la luz,
y que ante la dificultad está el ingenio;
hay en nosotros otra luz, que no viene del sol,
esa luz que llevamos dentro, regalo de Dios.

Úsala.
Piensa. Razona. Estamos vivos.
No todo es silencio, ni noche.
Hay algo que nos distingue de las piedras.
Descúbrelo.


Jecego. 05/07/17.

Virgen del Socorro.


La virgen del Socorro
orgullosa de ser güímarera
bendice a todos cuantos vienen
el 7 de septiembre a verla;

también a los que le siguen hasta el Socorro
en tan gigante romería,
donde la algarabía y los cánticos
se mezclan con los rezos y promesas
de los devotos a la imagen
que llevan los guanches a hombros,
hasta su capilla en el Socorro
donde la albahaca le espera
en manos de los fieles
en cristiana fe, y esperanza
de ser agraciados con la salud
que le han pedido a la virgen
en la confianza de recibirla.

Virgen del Socorro bendita,
bendita tu seas entre  todas las mujeres,
y bendito tu don de salud
sobre todos los seres  del mundo;
gracias virgencita,
gracias por ser tan buena con nosotros.

Gracias por ser nuestra reina
gracias al  cielo de donde viene tu manto;
gracias por elegirnos como hijos
y gracias por permitirnos celebrar tu santo;

un año más este mes de septiembre
como güímareros en su feudo, rogando por nosotros.

Jecego. 01/09/17.

Todo termina igual.


Todo termina igual.

Cuando la vida se nos acabe,
cuando ya no respiremos,
cuando el sol no nos mire de frente,
cuando no veamos volar los pájaros
y solo las estrellas toquen nuestra frente,
sabremos que la vida se fue volando
dejando su huella en nuestra mente
anclada a una nube gris, errante;
pero ya es tarde pensarlo,
tuvimos tiempo suficiente,
y lo perdimos divagando sin sentido,
comparando pensamientos diferentes;

apenas sin pensarlo nos perdimos
en un bosque centenario,
donde cada árbol miraba a su cielo,
y aunque único, diferente, cada uno veía el suyo.

Creo que todo tiene remedio, salvo la muerte
que siempre se viste de negro,
aunque antes, se viste de gris en el hombre
igual que el árbol antes verde;
todo termina igual, con la muerte.

No te fíes del tiempo, es falso amigo
se va sin avisar;

mañana siempre es tarde
para empezar a pensar.

Hazlo ahora mismo.

Jecego. 31/08/17.

Donde fuiste José Antonio, de Federico Urrutia.

¿Dónde fuiste, José Antonio,
que te busco y no te encuentro?


Todas las noches rezando
con los rosarios del sueño,
les pregunto a las estrellas 
si estás vivo o si estás muerto.
 
Cuando sufrías la ira
de tu dolor prisionero
y en la noche de la Guerra
nos acariciaba el fuego
y marchaban tus legiones
hacia horizontes eternos
y atravesaban cantando
mares de plomo y de acero
y las mujeres lloraban
-espanto en los ojos negros-
 
¿Quién profano tu camisa
sobre el bronce de tu pecho?
¿Dónde fuiste, José Antonio,
que te busco y no te encuentro?
¿Por qué no acaba tu ausencia?
¿Quién encadenó tus nervios?
¿Cuántas veces te han herido 
en el corazón abierto?
 
¿En qué catacumbas frías
encarcelaron tu cuerpo?
¿En qué rincón nos esperas
de Luz y Laurel cubierto?
¿Dónde fuiste, José Antonio,
que te busco y no te encuentro?
 
Si ya tu alma de Profeta
montó su guardia en el cielo,
impasible el ademán...
desciende de tu lucero.
 
Como un arcángel azul
baja a la tierra un momento
para decir, José Antonio,
si estás vivo o si estás muerto.
 
España te está esperando
con tus banderas al viento.
Y pregunta a las estrellas
con los rosarios del sueño:
¿Dónde fuiste, José Antonio,
que te busco y no te encuentro?

Federico de Urrutia.`
Esta poesía la recité yo ante la Cruz de los caídos que está en la plaza del Ayuntamiento de Güimar, el día que visitó este lugar el Capitán General de Canarias, General García Escames. (Años 44/45, Tenía yo 13 años. La  elección de mi persona fue hecha por los maestros de Escuela del Valle Güimar y proximidades. Me la enseñó a recitar mi maestra, Maria de la Paz Ruis Rodríguez..

Me debes un beso



Me debes un beso, no lo olvides,
sé esperar como la nube al agua,
cobraré cuando tu agua, moje mis raíces
y tus ojos abran la puerta de tu alma;

te cobraré cuando mis ojos miren a los tuyos
y se confundan nuestras miradas,
cuando el sol salga de nuevo y borre la nube
donde se ocultaron las palabras;

cuando se rompa el silencio que se guarda
en la noche del tiempo de espera,
y el alma salga a la luz del sol que le aguarda,
te besaré de nuevo,  en un nuevo mañana.

Cuando cobre mi deuda y no te deba nada,
haré que el sol me ilumine otra forma de quererte,
haré que mañana sea siempre en mis ansias
para que cada día, sea día de cobro, y cobrar cada mañana.

Jecego. 30/08/17.