A las Dehesas. 15/03/08.
Hola tierra mía, como te recuerdo
entre estas cuatro paredes recogido,
la gripe me tiene amordazado
evaporándome entre suspiros;
no se si llegaran a ti, mis pensamientos
dímelo cuando vaya a verte,
enséñame los brotes en cierne
de tus parras, las parras mías;
y no dejes que los conejos
hagan daño a tus pámpanos
para ofrecerme tus alegrías
y enjugar un poco mi llanto
por no verte en tantos días.
Se que no puedes hablar
que tus hojas no dicen palabras,
pero tu color me dice
cuanto llevas en el alma;
un alma diferente a la mía
que también quiere y habla.
Quizás vaya a verte el lunes
solo tú y yo lo sabemos,
llevaré todos mis sentidos
trataré de andar todo tu cuerpo;
por si algún conejo ha herido
alguno de tus sarmientos,
y curarte como siempre
y aunque me siento ya viejo,
haré todo cuanto pueda
por evitar el dolor de tu cuerpo.
Me encanta el olor de tu tierra
el color de tus plantas verdes,
el vino que tú me das
y estar junto a ti, si tú quieres.
Jecego.
Recibiendo tanto de ti, sería un malvado no ser tu amigo.
A lo que llega la mentira.
Vi a un hombre muy contento
con un traje negro perlado,
confirmando un juramento
de un hecho ya consumado.
No tuvo escrúpulos el señor del hecho,
en jurar ante sus parroquianos,
signar con la cruz, su cara y su pecho
aunque lo hizo con los dedos cruzados;
seguramente tuvo temor de Dios,
aunque no renunció al sarcasmo,
porque se trataba de ocultar
un camino, con un atajo;
y ya había llegado a un acuerdo
con su otro amor, el diablo.
Y tuvo tanto éxito aquella ceremonia
que todos los invitados aplaudieron;
hasta la crucificada señora le creyó
y pudo soportar el adulterio;
además tuvo palabras de elogio
para su marido indultado;
porque la pobre se sintió culpable
de aquel juicio, con astucia montado.
¿Es la doble personalidad
una farsa, o una enfermedad?
A veces llegan a creer
que lo que dicen es verdad,
y que lo que hacen, nadie puede ver
por su sigilo, y opacidad.
Pero, hay ojos que tienen radar
aunque tengan bajo la tierra, su meta,
en un camino solitario, en un apartado solar,
un sótano, un garaje, una furgoneta,
o un coche, a la orilla del mar, un edén,
una finca, una casa, un hotel o un pajar;
siempre hay ojos grandes como un tren,
que te metas, donde te metas, te verán llegar.
De nada te vale cruzar los dedos
porque la verdad siempre resplandece.
Al diablo se le ven los cuernos y el rabo,
pero a Dios, nadie puede verle.
Jecego.
con un traje negro perlado,
confirmando un juramento
de un hecho ya consumado.
No tuvo escrúpulos el señor del hecho,
en jurar ante sus parroquianos,
signar con la cruz, su cara y su pecho
aunque lo hizo con los dedos cruzados;
seguramente tuvo temor de Dios,
aunque no renunció al sarcasmo,
porque se trataba de ocultar
un camino, con un atajo;
y ya había llegado a un acuerdo
con su otro amor, el diablo.
Y tuvo tanto éxito aquella ceremonia
que todos los invitados aplaudieron;
hasta la crucificada señora le creyó
y pudo soportar el adulterio;
además tuvo palabras de elogio
para su marido indultado;
porque la pobre se sintió culpable
de aquel juicio, con astucia montado.
¿Es la doble personalidad
una farsa, o una enfermedad?
A veces llegan a creer
que lo que dicen es verdad,
y que lo que hacen, nadie puede ver
por su sigilo, y opacidad.
Pero, hay ojos que tienen radar
aunque tengan bajo la tierra, su meta,
en un camino solitario, en un apartado solar,
un sótano, un garaje, una furgoneta,
o un coche, a la orilla del mar, un edén,
una finca, una casa, un hotel o un pajar;
siempre hay ojos grandes como un tren,
que te metas, donde te metas, te verán llegar.
De nada te vale cruzar los dedos
porque la verdad siempre resplandece.
Al diablo se le ven los cuernos y el rabo,
pero a Dios, nadie puede verle.
Jecego.
Una historia de dos personas.
Desde el 23 de Febrero del 56.
al 23 de Febrero del 2008.
Una historia de dos personas
y una sola voz, emitida por ella.
Así es la historia nuestra de cada día
bajo la infinita nube gris que nos cubre,
una voz de eternidad que llena nuestro mundo
y un silencio casi absoluto que nos guía;
y pasan los años, más de cincuenta,
oyendo las mismas voces que se repiten,
creyendo que su historia es la verdad absoluta
cuando se olvidan los momentos tristes.
Pensando solo en los momentos estables
cuando las palabras toman un tono lento,
encontramos grandes y felices momentos
bajo esa nube gris que nos cubre;
y hacemos otra historia, nuestra historia,
la historia de ese momento sublime,
que es un historia diferente que nos dejó el viento
que cambió la palabra enérgica, por suave.
La verdad, no es la palabra que dijiste
la verdad, es el sentimiento que dejaste,
como el viento cuando pasa, el ruido que hace
y deja el mal que hizo, en el suelo, quejándose;
queriendo podremos hacer buenas historias
solo con modificar la intensidad de las palabras,
nos queda tiempo, y el viento nos ayudará
cuando desplace la nube gris que nos guarda.
Las palabras duras se cambiarán a suaves
las altisonantes, a tiernas melodías,
los reproches, a comprensibles momentos,
con retorno al silencio de las almas;
porque la vida se hace de momentos
y de momentos se hace la historia de la vida.
al 23 de Febrero del 2008.
Una historia de dos personas
y una sola voz, emitida por ella.
Así es la historia nuestra de cada día
bajo la infinita nube gris que nos cubre,
una voz de eternidad que llena nuestro mundo
y un silencio casi absoluto que nos guía;
y pasan los años, más de cincuenta,
oyendo las mismas voces que se repiten,
creyendo que su historia es la verdad absoluta
cuando se olvidan los momentos tristes.
Pensando solo en los momentos estables
cuando las palabras toman un tono lento,
encontramos grandes y felices momentos
bajo esa nube gris que nos cubre;
y hacemos otra historia, nuestra historia,
la historia de ese momento sublime,
que es un historia diferente que nos dejó el viento
que cambió la palabra enérgica, por suave.
La verdad, no es la palabra que dijiste
la verdad, es el sentimiento que dejaste,
como el viento cuando pasa, el ruido que hace
y deja el mal que hizo, en el suelo, quejándose;
queriendo podremos hacer buenas historias
solo con modificar la intensidad de las palabras,
nos queda tiempo, y el viento nos ayudará
cuando desplace la nube gris que nos guarda.
Las palabras duras se cambiarán a suaves
las altisonantes, a tiernas melodías,
los reproches, a comprensibles momentos,
con retorno al silencio de las almas;
porque la vida se hace de momentos
y de momentos se hace la historia de la vida.
A un viejo aguacatero.
A un viejo aguacatero.
Frente a mi puerta
se despiden tres aguacateros,
imagen de aquella huerta
con sus secos brazos al cielo.
En su infinita soledad rezan
al agua mísera, y seca tierra,
con sus yermos brazos suplicantes
para que el agua cayera.
Aguacateros casi muertos
breves estatuas de piedra,
con la luna que les acaricia
y el bravo sol que les quema;
sin la lluvia que les alimenten
y remojaran sus yemas,
le llegó la muerte sin pena
a los aguacateros de enfrente.
De nada sirvieron sus plegarias
ni sus brazos apuntando al cielo,
pidiendo ayuda a las nubes,
pero ellas les desoyeron;
la madre agua les abandonó
o no supo escuchar sus rezos.
Los viejos árboles, tercos, callados,
sufriendo en silencio su mala suerte:
sin flores, sin frutos y sin apenas follado
resignados, esperan su muerte;
con sus raíces en la yerma tierra
y sus troncos por las termitas acribillados,
ruegan para que su suerte no se repita
en otros árboles de la tierra.
Compañeros, vecinos, ejemplo de entereza
algunas ramas erguidas,
hacen brotar de sus maderas
para coronar sus áridas vidas;
poniendo en esta empresa
sus últimos alientos de vida,
porque no quieren que su huerto sea
una tierra desierta y vacía.
Cuando un árbol expira
sobre nuestra querida tierra,
lloran hasta las estrellas
y deja abierta una herida.
Jecego.
Frente a mi puerta
se despiden tres aguacateros,
imagen de aquella huerta
con sus secos brazos al cielo.
En su infinita soledad rezan
al agua mísera, y seca tierra,
con sus yermos brazos suplicantes
para que el agua cayera.
Aguacateros casi muertos
breves estatuas de piedra,
con la luna que les acaricia
y el bravo sol que les quema;
sin la lluvia que les alimenten
y remojaran sus yemas,
le llegó la muerte sin pena
a los aguacateros de enfrente.
De nada sirvieron sus plegarias
ni sus brazos apuntando al cielo,
pidiendo ayuda a las nubes,
pero ellas les desoyeron;
la madre agua les abandonó
o no supo escuchar sus rezos.
Los viejos árboles, tercos, callados,
sufriendo en silencio su mala suerte:
sin flores, sin frutos y sin apenas follado
resignados, esperan su muerte;
con sus raíces en la yerma tierra
y sus troncos por las termitas acribillados,
ruegan para que su suerte no se repita
en otros árboles de la tierra.
Compañeros, vecinos, ejemplo de entereza
algunas ramas erguidas,
hacen brotar de sus maderas
para coronar sus áridas vidas;
poniendo en esta empresa
sus últimos alientos de vida,
porque no quieren que su huerto sea
una tierra desierta y vacía.
Cuando un árbol expira
sobre nuestra querida tierra,
lloran hasta las estrellas
y deja abierta una herida.
Jecego.
Amo a una estrella. 22-05-06.
Miro al cielo cada día, cada amanecer;
por saber si aún está tu espacio vacío,
pude entre un millón de estrellas escoger
y traerte a mi mundo, cálido y frío.
Te escogí entre un millón de estrellas
por soberana y misteriosa,
ahora, primorosa como una rosa,
de mi mundo la más bella;
luces en mi casa, más que en el cielo:
en el cielo eras una, entre un millón;
pero ahora que estás en este rincón,
eres única en mi universo.
Ya que estás en nuestro hogar
reina de mi vida y de mi cuerpo,
puedes a tus compañeras gritar;
¡yo tengo aquí mi pedacito de cielo!
y un amor que me guía en mi andar
mejor que el Sol y que Venus.
¡Soy la reina de mi Universo
igual que el Sol en nuestro Cielo!.
Cuando se apague la luz del sol
y mis hermanas no puedan brillar,
yo me encontraré en mi humilde hogar
acompañada de mi propio Sol:
que elegí entre un millón de soles
para enseñar al mundo el sabor,
de otra forma de amar sin pudor,
entre una estrella y un hombre.
Durante milenios, fui rubí luminoso
siempre esclava del sol, entre miles,
ahora solo ocupo un lugar hermoso
lejos del cielo y sus confines.
En mi pecho ha brotado una flor
que en sus pétalos lleva implícita
la palabra que no supe decir precisa,
o, que te dije, y no entendiste: amor.
Es mi primera flor, y solo es una parte,
será mi palabra más usada
cuando yo aprenda a hablarte;
porque en mi pecho ya no cabe nada:
ni flores ni luz... Solo amor para darte.
Jecego.
por saber si aún está tu espacio vacío,
pude entre un millón de estrellas escoger
y traerte a mi mundo, cálido y frío.
Te escogí entre un millón de estrellas
por soberana y misteriosa,
ahora, primorosa como una rosa,
de mi mundo la más bella;
luces en mi casa, más que en el cielo:
en el cielo eras una, entre un millón;
pero ahora que estás en este rincón,
eres única en mi universo.
Ya que estás en nuestro hogar
reina de mi vida y de mi cuerpo,
puedes a tus compañeras gritar;
¡yo tengo aquí mi pedacito de cielo!
y un amor que me guía en mi andar
mejor que el Sol y que Venus.
¡Soy la reina de mi Universo
igual que el Sol en nuestro Cielo!.
Cuando se apague la luz del sol
y mis hermanas no puedan brillar,
yo me encontraré en mi humilde hogar
acompañada de mi propio Sol:
que elegí entre un millón de soles
para enseñar al mundo el sabor,
de otra forma de amar sin pudor,
entre una estrella y un hombre.
Durante milenios, fui rubí luminoso
siempre esclava del sol, entre miles,
ahora solo ocupo un lugar hermoso
lejos del cielo y sus confines.
En mi pecho ha brotado una flor
que en sus pétalos lleva implícita
la palabra que no supe decir precisa,
o, que te dije, y no entendiste: amor.
Es mi primera flor, y solo es una parte,
será mi palabra más usada
cuando yo aprenda a hablarte;
porque en mi pecho ya no cabe nada:
ni flores ni luz... Solo amor para darte.
Jecego.
Como una hoja de papel.
Como una hoja de papel. 23/11/08.
Así es mi memoria
como una hoja de papel escrita a mano,
donde grabo todos mis pensamientos
mis movimientos y mi historia;
mis amores y tormentos
mi infierno helado, y mi gloria.
Una hoja de papel blanca
que sola no dice nada,
pero cuando la miro se llena
con millones de palabras;
que brotan de mi tiempo
donde estuvieron encerradas,
y me dicen cuanto he dicho y hecho
con el pensamiento, sin palabras;
es mi libro de historia,
de mi historia sin palabras,
bajo este cielo azul que nos cubre
y sobre esta tierra callada;
que escribo sobre papel blanco
en silencio, sin palabras.
La memoria es una hoja de papel
donde escribimos nuestra historia,
ajena a otras historias,
que se escriben con palabras.
Jecego.
Nuestra historia es un secreto que llevamos en la memoria. Es nuestra hoja de papel en blanco. La pública, es otra historia.
Así es mi memoria
como una hoja de papel escrita a mano,
donde grabo todos mis pensamientos
mis movimientos y mi historia;
mis amores y tormentos
mi infierno helado, y mi gloria.
Una hoja de papel blanca
que sola no dice nada,
pero cuando la miro se llena
con millones de palabras;
que brotan de mi tiempo
donde estuvieron encerradas,
y me dicen cuanto he dicho y hecho
con el pensamiento, sin palabras;
es mi libro de historia,
de mi historia sin palabras,
bajo este cielo azul que nos cubre
y sobre esta tierra callada;
que escribo sobre papel blanco
en silencio, sin palabras.
La memoria es una hoja de papel
donde escribimos nuestra historia,
ajena a otras historias,
que se escriben con palabras.
Jecego.
Nuestra historia es un secreto que llevamos en la memoria. Es nuestra hoja de papel en blanco. La pública, es otra historia.
Sueños.
Sueños. 23/11/08.
He aprendido que la vida es un sueño
del que cada día despierto,
he aprendido que estar vivo, es esto
y que lo demás es estar muerto;
cuando puedes recordar tus sueños
seguro que estás despierto.
He soñado con un cielo azul celeste
entre mis sueños escondido,
he soñado que era mío ese cielo
y hasta tocarlo he podido;
pero surgió de incógnito la luz del sol
que se llevó mi sueño azul celeste,
quedando en mí, solo la memoria
de un momento retenida entre mis dedos ;
alejándose de mi vida ese sueño
que había aprendido de mi vida.
La vida puede ser un momento muy largo
aunque ésta se compone de momentos,
y el sueño también puede serlo
porque hay muchos sueños en la vida;
yo soy un soñador, que quiere seguir soñando
bajo este cielo azul celeste,
soñando, y entre soñando y despierto
tenerte, tenerte y tenerte......
Jecego.
La vida es la suma de muchos momentos, buenos y malos. Cuando sumamos solo los momentos buenos, somos felices. Los malos, mejor olvidarlos.
He aprendido que la vida es un sueño
del que cada día despierto,
he aprendido que estar vivo, es esto
y que lo demás es estar muerto;
cuando puedes recordar tus sueños
seguro que estás despierto.
He soñado con un cielo azul celeste
entre mis sueños escondido,
he soñado que era mío ese cielo
y hasta tocarlo he podido;
pero surgió de incógnito la luz del sol
que se llevó mi sueño azul celeste,
quedando en mí, solo la memoria
de un momento retenida entre mis dedos ;
alejándose de mi vida ese sueño
que había aprendido de mi vida.
La vida puede ser un momento muy largo
aunque ésta se compone de momentos,
y el sueño también puede serlo
porque hay muchos sueños en la vida;
yo soy un soñador, que quiere seguir soñando
bajo este cielo azul celeste,
soñando, y entre soñando y despierto
tenerte, tenerte y tenerte......
Jecego.
La vida es la suma de muchos momentos, buenos y malos. Cuando sumamos solo los momentos buenos, somos felices. Los malos, mejor olvidarlos.
Poesía. ¿Que es poesía?.
Poesía ¿qué es poesía?. 21/11/2008
Para mí poesía es escribir cosas hermosas
con un lenguaje sencillo y bonito.
Describir el color y el aroma de una rosa
empleando los cinco sentidos;
mirando de un amanecer, su alborada,
luego, al día, su hijo, nacido de la noche:
y no podría hacerlo buscando palabras
en un diccionario perdido.
¿Cómo podría hablar de ti, mi hada;
de la soberbia silueta, que envuelve tu cuerpo,
si tengo que cambiar la imagen que ven mis ojos,
por palabras de un diccionario sueltas?.
No siempre se escribe lo que ven los ojos,
yo escribo lo que ven los míos;
y puede que haya un abismo, entre tu ver y mi ver,
el poema siempre será la expresión de un corazón;
si está herido, expresará sentimiento y dolor;
si está feliz, encontrará el amor en su puerta;
pero esta luz solo dura un momento
entre la noche y el día, en la mente del poeta.
Anoche soñé, dije, y pensé en muchas poesías,
ahora solo encuentro alguna imagen perdida,
de aquella inmensa montaña de palabras,
que hace apenas unas horas, salían:
de mi mente a borbotones, plenas de alegría
y ahora no las encuentro, a la luz del día.
Pero he de ir a buscarlas, como arena en la playa
las iré colocando grano a grano en la silueta
que retengo de ti, en mi retina..
Reproduciré tu cuerpo con los granitos recogidos
con tiempo, mucho tiempo: no tengo prisa,
hasta que llegue el momento de tener tu imagen
junto a mi cuerpo; y con ella abrazada junto al mío;
le daré mi calor, y mi aliento, a la imagen que he creado
y viviremos con mi corazón compartido.
Eso será mi poesía, un sueño a tu lado.
Jecego.
Para mí poesía es escribir cosas hermosas
con un lenguaje sencillo y bonito.
Describir el color y el aroma de una rosa
empleando los cinco sentidos;
mirando de un amanecer, su alborada,
luego, al día, su hijo, nacido de la noche:
y no podría hacerlo buscando palabras
en un diccionario perdido.
¿Cómo podría hablar de ti, mi hada;
de la soberbia silueta, que envuelve tu cuerpo,
si tengo que cambiar la imagen que ven mis ojos,
por palabras de un diccionario sueltas?.
No siempre se escribe lo que ven los ojos,
yo escribo lo que ven los míos;
y puede que haya un abismo, entre tu ver y mi ver,
el poema siempre será la expresión de un corazón;
si está herido, expresará sentimiento y dolor;
si está feliz, encontrará el amor en su puerta;
pero esta luz solo dura un momento
entre la noche y el día, en la mente del poeta.
Anoche soñé, dije, y pensé en muchas poesías,
ahora solo encuentro alguna imagen perdida,
de aquella inmensa montaña de palabras,
que hace apenas unas horas, salían:
de mi mente a borbotones, plenas de alegría
y ahora no las encuentro, a la luz del día.
Pero he de ir a buscarlas, como arena en la playa
las iré colocando grano a grano en la silueta
que retengo de ti, en mi retina..
Reproduciré tu cuerpo con los granitos recogidos
con tiempo, mucho tiempo: no tengo prisa,
hasta que llegue el momento de tener tu imagen
junto a mi cuerpo; y con ella abrazada junto al mío;
le daré mi calor, y mi aliento, a la imagen que he creado
y viviremos con mi corazón compartido.
Eso será mi poesía, un sueño a tu lado.
Jecego.
A Ti, Madre. (De una hija a una madre).
A Ti, Madre. (De una hija a una madre).
20/11/2008.
Hoy me elevo con las nubes hasta el cielo
para ver desde lo alto, el amor de Dios,
y veo esos campos verdes, rebozando,
del inmenso amor del Creador.
En la sala de nuestra casa, te veo a ti, madraza,
que en tu regazo, me tienes abrazada,
y en silencio, pones tu pecho en mi boca
para darme el amor que llevas en el alma.
Madre, tu eres mi fuente de amor.
De Dios eres, un ejemplo divino.
Tu pecho me dio el cuerpo que tengo
y Él el alma con que vivo.
Me considero una flor de ese campo verde
que fue creada por Dios en mi valle,
donde me recreo entre otras flores
y me siento hermosa, porque soy tu imagen.
Sé que todas son flores de Dios
producto del amor y de un padre,
pero en ti, hay un corazón lleno de amor
que se destaca en sus detalles.
Por eso madre mía te abrazo,
hoy, como siempre, día de las madres,
y te pido reces por mi, para que algún día
pueda ser como tú, ………….Madre,
y poder imitarte.
Jecego.
20/11/2008.
Hoy me elevo con las nubes hasta el cielo
para ver desde lo alto, el amor de Dios,
y veo esos campos verdes, rebozando,
del inmenso amor del Creador.
En la sala de nuestra casa, te veo a ti, madraza,
que en tu regazo, me tienes abrazada,
y en silencio, pones tu pecho en mi boca
para darme el amor que llevas en el alma.
Madre, tu eres mi fuente de amor.
De Dios eres, un ejemplo divino.
Tu pecho me dio el cuerpo que tengo
y Él el alma con que vivo.
Me considero una flor de ese campo verde
que fue creada por Dios en mi valle,
donde me recreo entre otras flores
y me siento hermosa, porque soy tu imagen.
Sé que todas son flores de Dios
producto del amor y de un padre,
pero en ti, hay un corazón lleno de amor
que se destaca en sus detalles.
Por eso madre mía te abrazo,
hoy, como siempre, día de las madres,
y te pido reces por mi, para que algún día
pueda ser como tú, ………….Madre,
y poder imitarte.
Jecego.
A mi madre en su día.
A mi madre, en su día.
Madre, hoy es tu día,
día de todas las madres,
a ti que eres mi madre,
te enarbolo en mi poesía.
Yo se que no cabe en tu cuerpo
de capacidad de aguante, infinita,
todas tus ilusiones benditas
y las torpes quimeras mías;
por eso te pido perdón en tu día
y sueño con tu bondad infinita.
He sido torpe, lo se,
te oía, pero no te escuchaba,
porque una fuerza superior a la mía
me llamaba, me raía, me arrastraba.
Ahora sin remedio, se, que tenías razón,
y te pido perdón, madre mía.
Hermosas y sabias fueron tus palabras
he tardado mucho en asimilarlas
he aprendido que a una madre y abuela,
hay que escucharla, no solo oírle;
porque solo la vida nos enseña,
y escuchando se aprende.
Madre, hoy es tu día, y lo quiero celebrar
y decirte: que tú, eres una madre especial.
Sé que te he hecho sufrir, y quiero olvidar
el daño que he hecho a tu corazón
y a tu alma de luz, y de cristal.
Perdón madre mía,
perdón, que he aprendido,
contigo, que la vida se va
y nos lleva consigo;
dejando solo perfumes al pasar
para no caer en el olvido.
Pero también he aprendido
que: todo lo que reluce no es oro;
que tú, eres mi tesoro,
mi riqueza universal.
Y hoy en tú día, bendigo tu gloria
y te abrazo con humildad.
Jecego.
Madre, hoy es tu día,
día de todas las madres,
a ti que eres mi madre,
te enarbolo en mi poesía.
Yo se que no cabe en tu cuerpo
de capacidad de aguante, infinita,
todas tus ilusiones benditas
y las torpes quimeras mías;
por eso te pido perdón en tu día
y sueño con tu bondad infinita.
He sido torpe, lo se,
te oía, pero no te escuchaba,
porque una fuerza superior a la mía
me llamaba, me raía, me arrastraba.
Ahora sin remedio, se, que tenías razón,
y te pido perdón, madre mía.
Hermosas y sabias fueron tus palabras
he tardado mucho en asimilarlas
he aprendido que a una madre y abuela,
hay que escucharla, no solo oírle;
porque solo la vida nos enseña,
y escuchando se aprende.
Madre, hoy es tu día, y lo quiero celebrar
y decirte: que tú, eres una madre especial.
Sé que te he hecho sufrir, y quiero olvidar
el daño que he hecho a tu corazón
y a tu alma de luz, y de cristal.
Perdón madre mía,
perdón, que he aprendido,
contigo, que la vida se va
y nos lleva consigo;
dejando solo perfumes al pasar
para no caer en el olvido.
Pero también he aprendido
que: todo lo que reluce no es oro;
que tú, eres mi tesoro,
mi riqueza universal.
Y hoy en tú día, bendigo tu gloria
y te abrazo con humildad.
Jecego.
A la luna, diosa del amor.
A la Luna, Diosa del amor.
Luna, lunera,
cascabelera,
ve y dile a mi chiquita,
por Dios que me quiera,
dile que me muero
que tenga compasión,
dile que se apiade de mi corazón.
Luna lunera
cascabelera,
ve y dile a mi chiquita
por Dios que me quiera,
dile que me muero de tanto querer
dile que se apiade de mi padecer.
Autor desconocido por mí. Isidro.
Es un recuerdo de mi juventud.
La Luna es el personaje que más sabe de amor
cuando el amor nace de noche
porque es todo un derroche
de luz de luna antes que salga el sol;
que comparte con los enamorados
cubriéndolos con su manto sin color.
Los amores que nacen a la luz del sol
no se parecen a los que nacen con la luna,
porque ella como ninguna
sabe lo que es estar cerca del sol;
por eso a los enamorados invita
para hacer su cita a la luz de la luna.
El posible amor que haya nacido a su espalda
no puede tener la calidez, ni el brillo y encanto,
por haber sido un sueño creado a su zaga
no tiene la positiva influencia de su manto;
que aún siendo una nube de plata
en el amor vale más, que un anillo de oro.
Isidro.
Luna, lunera,
cascabelera,
ve y dile a mi chiquita,
por Dios que me quiera,
dile que me muero
que tenga compasión,
dile que se apiade de mi corazón.
Luna lunera
cascabelera,
ve y dile a mi chiquita
por Dios que me quiera,
dile que me muero de tanto querer
dile que se apiade de mi padecer.
Autor desconocido por mí. Isidro.
Es un recuerdo de mi juventud.
La Luna es el personaje que más sabe de amor
cuando el amor nace de noche
porque es todo un derroche
de luz de luna antes que salga el sol;
que comparte con los enamorados
cubriéndolos con su manto sin color.
Los amores que nacen a la luz del sol
no se parecen a los que nacen con la luna,
porque ella como ninguna
sabe lo que es estar cerca del sol;
por eso a los enamorados invita
para hacer su cita a la luz de la luna.
El posible amor que haya nacido a su espalda
no puede tener la calidez, ni el brillo y encanto,
por haber sido un sueño creado a su zaga
no tiene la positiva influencia de su manto;
que aún siendo una nube de plata
en el amor vale más, que un anillo de oro.
Isidro.
A ti, luna.(10 de Junio del 2010).
A ti, luna. (10 de Junio 2010)
Todo lo hermoso de ti
está centrado en tu sonrisa,
tu cara es como la brisa
que me envuelve todo a mí.
Tu eres como la abuela
siempre vigilando a la nieta,
todas las noches cambias tu cara
para ver dónde la encuentras;
pero ella tiene compañera
que le avisa de tus vueltas.
Es Venus la solitaria
tu más próxima compañera.
Ella como tú, en un momento
suele cambiar de rumbo;
según te sople el viento
pasas de uno a otro mundo;
de la tristeza al contento
del cubierto al desnudo;
porque tu vestido son las nubes
o la noche que te cubre.
Jecego.
Todo lo hermoso de ti
está centrado en tu sonrisa,
tu cara es como la brisa
que me envuelve todo a mí.
Tu eres como la abuela
siempre vigilando a la nieta,
todas las noches cambias tu cara
para ver dónde la encuentras;
pero ella tiene compañera
que le avisa de tus vueltas.
Es Venus la solitaria
tu más próxima compañera.
Ella como tú, en un momento
suele cambiar de rumbo;
según te sople el viento
pasas de uno a otro mundo;
de la tristeza al contento
del cubierto al desnudo;
porque tu vestido son las nubes
o la noche que te cubre.
Jecego.
Mi montaña
Mi montaña. 13/04/08.
Hoy tu piel de arena está triste
porque el sol no te acaricia,
está oculto entre las nubes
anunciando agua para la isla;
están secos tus campos
y todos sus frutos la necesitan,
eres de los padres que cuidan
a los hijos que cría;
en tus laderas y costas
y hasta la dehesa misma.
Montaña grande de Güimar
siempre mirando a la ladera,
al mar, a la costa, a la dehesa,
pendiente de tus amigas;
te sientes madre de todas
o quizás hermana o vigía,
porque eres la más grande
de las montañas de Güimar;
y no te importa que te falte su calor
de vez en cuando, algún día,
si lo hacen por atender
a sus amigas y crías.
La tierra necesita de agua
para alimentar a sus crías:
las plantas, las flores, los frutos,
y hasta su vida misma;
de ello se ocupa el sol y la tierra
con las nubes sus amigas,
que nos traen el agua,
y hasta nos dan envidia:
porque sin ninguna palabra,
solo el viento y la brisa:
nos dan todo lo que tienen
todo, que es la vida.
Jecego.
Hoy tu piel de arena está triste
porque el sol no te acaricia,
está oculto entre las nubes
anunciando agua para la isla;
están secos tus campos
y todos sus frutos la necesitan,
eres de los padres que cuidan
a los hijos que cría;
en tus laderas y costas
y hasta la dehesa misma.
Montaña grande de Güimar
siempre mirando a la ladera,
al mar, a la costa, a la dehesa,
pendiente de tus amigas;
te sientes madre de todas
o quizás hermana o vigía,
porque eres la más grande
de las montañas de Güimar;
y no te importa que te falte su calor
de vez en cuando, algún día,
si lo hacen por atender
a sus amigas y crías.
La tierra necesita de agua
para alimentar a sus crías:
las plantas, las flores, los frutos,
y hasta su vida misma;
de ello se ocupa el sol y la tierra
con las nubes sus amigas,
que nos traen el agua,
y hasta nos dan envidia:
porque sin ninguna palabra,
solo el viento y la brisa:
nos dan todo lo que tienen
todo, que es la vida.
Jecego.
Dos que se aman.
Se miran y se entienden como si hablaran
y ese silencio se hace río desbordado,
llevándose todo lo que encuentra a su lado
a lo profundo del mar de la nada.
Esa mirada que se repite a sí misma
se va haciendo torrente caudaloso,
haciendo del amor tanto gozo
que el alma se quiere y se mima.
Dos cuerpos que se funden en uno.
Ya casi no se miran; sus parpados se cierran,
sus corazones que quieren latir al unísono
se multiplican dando música a la tierra.
Bastarían unas palabras que lo dijeran todo
pero prefieren hablar con la boca cerrada,
dejando que el corazón responda
al mensaje mudo de la mirada,
que es donde se encuentra el amor
que huye del mundo de las palabras.
Jecego.
y ese silencio se hace río desbordado,
llevándose todo lo que encuentra a su lado
a lo profundo del mar de la nada.
Esa mirada que se repite a sí misma
se va haciendo torrente caudaloso,
haciendo del amor tanto gozo
que el alma se quiere y se mima.
Dos cuerpos que se funden en uno.
Ya casi no se miran; sus parpados se cierran,
sus corazones que quieren latir al unísono
se multiplican dando música a la tierra.
Bastarían unas palabras que lo dijeran todo
pero prefieren hablar con la boca cerrada,
dejando que el corazón responda
al mensaje mudo de la mirada,
que es donde se encuentra el amor
que huye del mundo de las palabras.
Jecego.
¿Que es el alma?
¿Que es el alma?
14/11/08.
El alma es el refugio del hombre.
Es la base de la vida.
El alma es el freno del desenfreno
que arruina la vida del hombre.
Y, ¿que es la vida?
La vida es una luz que se enciende y apaga
sin pedir permiso; el alma es su luz.
El alma es la vida misma, sin cuerpo, en estado puro;
en una rosa sería su perfume y su color; su cuerpo serían sus pétalos, su ovario, pistilos y estambres.
El alma no tiene cuerpo, porque sus raíces muy profundas están más allá de la materia, donde existen las cosas sin nombre.
El alma no es solo la esencia del hombre, es también su fundamento, ¿alguien se ha imaginado a la tierra sin agua?, eso sería un hombre sin alma; una piedra......, sin hombre para labrarla.
El alma no tiene cuerpo, pero no existe cuerpo sin alma, que solo se separa de él, el día de su muerte.
Pero.....
¿A donde va el alma, cuando se separa del cuerpo?
Creo que sigue viviendo en aquellos cuerpos que vivieron en armonía con los muertos.
Cuando el cuerpo muere deja en libertad su alma, que perdura eternamente en el entorno del cuerpo donde habitó, y/o, en el recuerdo de sus familiares y amigos.
El alma va siempre con nosotros, pero lo olvidamos frecuentemente.
Si, yo no tuviera alma, sería un cuerpo sin sentimientos o una piedra en un desierto; y seguramente no estaría escribiendo lo que siento.
Cuando yo sienta partir el calor de mi cuerpo, sabré que la nube de mi alma, está partiendo a buscar el calor de otro cuerpo, abandonando el frío terreno del mío, desde donde me verá en todo momento, vívo, como antes, no como muerto.
El alma es la luz del universo que tiene vida y calla; mientras podamos ver esa luz, estaremos dentro de él, cuando se apague, cuando no la veamos, es que ya nuestro cuerpo ha muerto en silencio,..... ya solo somos alma.
Aunque siempre sobreviviremos un poco, en la memoria de nuestros amigos.
Jecego.
Busco la luz en tus ojos.
Ya no hay para mí, sol luna ni estrellas.
Me guía la luz errante de tus ojos
por mi mundo incierto y oscuro;
y porque mi vida no tiene futuro
sin la luz que me prestan tus ojos
vivo para siempre encadenado a ella.
14/11/08.
El alma es el refugio del hombre.
Es la base de la vida.
El alma es el freno del desenfreno
que arruina la vida del hombre.
Y, ¿que es la vida?
La vida es una luz que se enciende y apaga
sin pedir permiso; el alma es su luz.
El alma es la vida misma, sin cuerpo, en estado puro;
en una rosa sería su perfume y su color; su cuerpo serían sus pétalos, su ovario, pistilos y estambres.
El alma no tiene cuerpo, porque sus raíces muy profundas están más allá de la materia, donde existen las cosas sin nombre.
El alma no es solo la esencia del hombre, es también su fundamento, ¿alguien se ha imaginado a la tierra sin agua?, eso sería un hombre sin alma; una piedra......, sin hombre para labrarla.
El alma no tiene cuerpo, pero no existe cuerpo sin alma, que solo se separa de él, el día de su muerte.
Pero.....
¿A donde va el alma, cuando se separa del cuerpo?
Creo que sigue viviendo en aquellos cuerpos que vivieron en armonía con los muertos.
Cuando el cuerpo muere deja en libertad su alma, que perdura eternamente en el entorno del cuerpo donde habitó, y/o, en el recuerdo de sus familiares y amigos.
El alma va siempre con nosotros, pero lo olvidamos frecuentemente.
Si, yo no tuviera alma, sería un cuerpo sin sentimientos o una piedra en un desierto; y seguramente no estaría escribiendo lo que siento.
Cuando yo sienta partir el calor de mi cuerpo, sabré que la nube de mi alma, está partiendo a buscar el calor de otro cuerpo, abandonando el frío terreno del mío, desde donde me verá en todo momento, vívo, como antes, no como muerto.
El alma es la luz del universo que tiene vida y calla; mientras podamos ver esa luz, estaremos dentro de él, cuando se apague, cuando no la veamos, es que ya nuestro cuerpo ha muerto en silencio,..... ya solo somos alma.
Aunque siempre sobreviviremos un poco, en la memoria de nuestros amigos.
Jecego.
Busco la luz en tus ojos.
Ya no hay para mí, sol luna ni estrellas.
Me guía la luz errante de tus ojos
por mi mundo incierto y oscuro;
y porque mi vida no tiene futuro
sin la luz que me prestan tus ojos
vivo para siempre encadenado a ella.
Deseos
Quiero oír tu voz en la noche
recostada en tu almohada,
y quiero sentir tu piel en la mía
cuando la luna salga;
que tu voz se ahogue en mis labios
y cierre la puerta a las palabras.
que se queden dormidas para siempre
en el umbral de tu sala.
Quisiera ser la sangre de tus venas
para recorrer todos tus caminos,
por ver si encuentro mi destino
entre tus rincones perdido;
y acurrucarnos en ese rincón
tú y yo muy solos,
creando castillos en el aire
en un jardín para locos.
Y cuando nuestros cuerpos se junten
en silencio, sin palabras,
que llueva cuanto quiera
en ese mundo que nos ama;
porque nuestros cuerpos serán uno
envueltos en la sábana,
de una noche de ensueño
que nos regala la luna blanca.
Y esperaremos al nuevo día
con las luces del alba,
bailando entre sus nubes
rojas, azules y blancas.
Jecego.
Los deseos, a veces son sueños irrealizables: !pero cuesta tan poco soñar¡.
recostada en tu almohada,
y quiero sentir tu piel en la mía
cuando la luna salga;
que tu voz se ahogue en mis labios
y cierre la puerta a las palabras.
que se queden dormidas para siempre
en el umbral de tu sala.
Quisiera ser la sangre de tus venas
para recorrer todos tus caminos,
por ver si encuentro mi destino
entre tus rincones perdido;
y acurrucarnos en ese rincón
tú y yo muy solos,
creando castillos en el aire
en un jardín para locos.
Y cuando nuestros cuerpos se junten
en silencio, sin palabras,
que llueva cuanto quiera
en ese mundo que nos ama;
porque nuestros cuerpos serán uno
envueltos en la sábana,
de una noche de ensueño
que nos regala la luna blanca.
Y esperaremos al nuevo día
con las luces del alba,
bailando entre sus nubes
rojas, azules y blancas.
Jecego.
Los deseos, a veces son sueños irrealizables: !pero cuesta tan poco soñar¡.
Cuando bajó la manzana del árbol.
Un niño se sentó bajo un manzano a leer, le dió hambre y deseaba comerse una manzana, y aunque su imaginación llegaba a tocarlas, su mano no llegaba.
Jecego.
En esta poesía existen residuos de algo que leí en algún momento. Así que no es del todo mía.
Jecego.
Un niño dejó su cuaderno bajo el manzano.
Bajó la manzana del árbol,
a leer un cuento que un niño había dejado,
y rodó sobre las páginas a color,
de aquel cuento malvado;
buscando un mensaje que el niño,
a sus pies había colocado.
Solo silencio, encontró la manzana,
el viento; las letras, se había llevado,
y habían quedado vacías las páginas
con el silencio como principal legado;
dejando su mirada vagar por el campo
mirando hacia las ramas del manzano.
Los ojos del niño se habían posado
en una manzana roja en el árbol;
ella no bajó a su encuentro
por miedo a sufrir un bocado;
por eso el niño se fue
en silencio, muy callado.
Y dejó el libro sin letras
a los pies de aquel árbol,
dejándo su pensamiento
en aquellas hojas en blanco.
Tu me dejaste sin fruta.
Yo te dejo sin letras.
Si no das, no recibes,
así se arreglan las cuentas.
Cuando el niño se había ido:
triste, hambriento y cabizbajo,
bajó la manzana y encontró
la lección que el niño le había dejado;
contando su triste historia
en aquellas páginas en blanco.
Jecego.
Solo el egoísta y el usurero esperan recibir a cambio de nada.
Ayer vi amanecer el día desde el monte.
El horizonte era un nubarrón negro
negro como una noche oscura,
en el cielo estrellas ni una
estaba oculto todo lo bello;
por nubes que cubrían nuestro cielo
dejando las dehesas en penumbras.
Luego la esperada luz del sol
abriéndose paso entre la masa gaseosa,
rompió la oscura noche, y apareció
súbitamente un prodigio de hermosura;
fue una lanza roja de luz, que lanzó la aurora
dando color a todos los rincones del Valle.
El sol en su continua marcha ascendente
va hiriendo con sus rayos la montaña,
la nube negra del horizonte se retuerce
y de dolor se diluye y vuelve blanca;
haciendo de parasol en el Valle
que absorto veo, y tengo a mis plantas.
negro como una noche oscura,
en el cielo estrellas ni una
estaba oculto todo lo bello;
por nubes que cubrían nuestro cielo
dejando las dehesas en penumbras.
Luego la esperada luz del sol
abriéndose paso entre la masa gaseosa,
rompió la oscura noche, y apareció
súbitamente un prodigio de hermosura;
fue una lanza roja de luz, que lanzó la aurora
dando color a todos los rincones del Valle.
El sol en su continua marcha ascendente
va hiriendo con sus rayos la montaña,
la nube negra del horizonte se retuerce
y de dolor se diluye y vuelve blanca;
haciendo de parasol en el Valle
que absorto veo, y tengo a mis plantas.
Asi amaneció la mañana.
Así amaneció la mañana. 05/11/2008.
En el horizonte luchaban las nubes
sin freno en la batalla,
y aunque no eran materia
peleaban, peleaban, peleaban;
todas querían salir en la foto
de una hermosa mañana,
acariciadas por el rojo sol
querían formar el alba,
querían romper la noche
para mirarse en la mar salada.
Allá en el horizonte
en el infinito de la distancia,
termina la lucha entre nubes
porque la luz del sol, las calma;
y se hace presente una sutil belleza
en forma de luz roja y blanca,
que evocan el silencio y la música
en el fragor de aquella batalla,
que hicieron imágenes en mis ojos
que no las borrará nada.
Jecego.
En el horizonte luchaban las nubes
sin freno en la batalla,
y aunque no eran materia
peleaban, peleaban, peleaban;
todas querían salir en la foto
de una hermosa mañana,
acariciadas por el rojo sol
querían formar el alba,
querían romper la noche
para mirarse en la mar salada.
Allá en el horizonte
en el infinito de la distancia,
termina la lucha entre nubes
porque la luz del sol, las calma;
y se hace presente una sutil belleza
en forma de luz roja y blanca,
que evocan el silencio y la música
en el fragor de aquella batalla,
que hicieron imágenes en mis ojos
que no las borrará nada.
Jecego.
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