Que es poesía.

¿Que es poesía, preguntas?





Tú eres poesía.


La palabra, es poesía.


La luz, también es poesía.


El día, debió ser la primer poesía, aunque no existiera la palabra para ponerle nombre; cuando hubo aquella explosión del Big Bang, pudo verse la poesía que había estado sumergida en la noche de los tiempos,.... la luz.


Una flor, es la poesía de los enamorados. Todas las mujeres lo dicen.






Todo lo que vemos es poesía;
Poesía silenciosa.
Poesía de los sentidos, (tu eres poesía porque puedo verte más allá de los límites de mi cuerpo y eres mujer).


Todo lo bueno, hermoso y agradable, es poesía.


Todo lo malo o desagradable, también fue poesía, que se va, porque ha terminado su primer ciclo, en la evolución del tiempo.


Mujer; enciende tu luz; mírate en un espejo y quiérete como eres; y verás la mejor poesía.


Jecego.

La poesía más pequeña.

Enero 09.



25/01/09.

La poesía más pequeña. (No será poesía, pero es verdad).

Día
Amor
Esperanza
Verdad y
Vida.

El Día es la luz de tu vida
El Amor, tu gratitud a la vida
La Esperanza te da fe en tu vida
La Verdad, es la razón de tu vida
Tu Vida es la suma de tu tiempo:

Y tu tiempo es la suma de tus:
días, amor, esperanza, verdad y vida.

Jecego.

La poesía más pequeña es tan grande como una vida.




La vida es nuestro tiempo
que se viste de luz por el día,
y por la noche, de sombras,
como los muertos;

entre luces y sombras, todo el tiempo
así pasamos la vida,
entre buenos y malos momentos,
a los buenos les llamo: vida,
los malos, no los cuento
¡porque son tantos!;
que me faltaría vida para contarlos
en mi tiempo.

Jecego.

El tiempo es poco en una vida, no lo perdamos contando los malos momentos. Jecego.

Dijo un sabio un día; En la vida todo es triste, pero triste y todo, es lo mejor que existe.

Reirse tambien es bueno.

Reírse también es bueno.

Una mañana un joven nómada iba andando por el desierto
y al ver su sombra muy larga se reía,
pensando que como siendo él tan corto
se veía tan larga su sombra;
cruzando el borde de una duna,
su sombra, se hundía, y tubo miedo,
miró a sus pies apoyados en la arena
se sintió seguro, se miraba y se reía.

Siguió andando sobre las dunas
pero su sombra, cambiaba de duna,
mientras él no podía, se tocaba,
miraba a sus pies y seguía;
confiaba en su fortuna, miraba al horizonte
y seguía; pero algo extraño le pasaba,
a medida que avanzaba el día,
su sombra le parecía más pequeña,
la miraba y se reía.

Llegó el cenit, el sol en su apogeo
le quemaba, pero quería llegar a su meta;
y seguía andando;
de pronto observó que no estaba su sombra,
que le había abandonado, o se había perdido,
no quiso buscarla y siguió su camino
al llegar la tarde, miro atrás para ver el camino andado,
y asombrado, vio de nuevo su sombra, muy larga
y le dijo: ¿te has cansado?, ¿no puedes con migo?,
la sombra calló y siguió rezagada;
llegó la noche y desapareció,
el joven nómada, rió, creyó que la había vencido.

Descansó durante un rato, y cuando salió la luna
emprendió su camino, y volvió a ver su sombra,
ahora delante, de color plata, larga como al inicio,
se sintió de nuevo grande, porque dos sombras
se lo habían dicho, una color de oro, otra de plata
que le hicieron feliz en su larga jornada,
caminaba sobre su sombra, y se reía.

Cuando acabó la noche y se hizo el día
con la luz del sol, apareció su sombra de oro,
muy larga sobre el desierto;
se miraba y se reía; se dio cuenta, que su sombra era la luz,
y andando se reía, haciendo bueno su camino.......

Jecego.

Hoy vi un horizonte plano.

Hoy vi un horizonte plano.
24 de Enero, 09. Desde las Dehesas.

Eran las siete de la mañana
y el horizonte estaba todo cubierto
de nubes planas negras y blancas.

El sol quiso decorar aquel cuadro
regalándole sus rayos rojos de la mañana
ayudándole a convertirse en una alborada.

Sobre un mar azul con crestas blancas
un horizonte de nubes blancas y negras
y al fondo, el tul rojo del sol, sobre el agua.

Nada había más hermoso ante mis ojos
que aquel cuadro; la luna en cuarto menguante
era apenas un guiño, apenas un trozo de arco
sobre la inmensa planicie de la alborada.

El sol cambió con su luz, el color de las nubes,
y las hizo: blancas, grises, rojas y rosadas,
empobreció a la débil luna, ocultándola en el cielo
con las estrellas; solo Venus era visible, en la mañana.
en aquel infinito azul oscuro. Luego:

Güimar se cubrió con un mar de nubes blancas
y desapareció de mi vista lejana,
me sentía solo, más allá de las palabras,
y de los sentidos; donde el silencio habla
y sobrevolando las nubes que lo llenan todo
me quedé sin palabras, mirando;
pero pensé en lo que estaba viendo
y dije: Dios existe; ahí esta su mano,
ahí tengo una muestra ante mis ojos,
y aprendí que: Dios, crea y calla...............

Jecego.

¿Será el cielo mudo?

Enero del 2010.


¿Será el  cielo mudo?


No se si es mudo el cielo, cuando calla,
no se si el cielo calla porque es mudo,
solo se que habla en un idioma extraño
o con un lenguaje que no comprendo;


porque a veces oigo rayos y truenos
que parecen que vienen del cielo,
con acento de ira y tormenta
que no compagina con mi idea de bueno.


¿Es el cielo lo que creemos,
un paraíso donde van los muertos buenos,
o es un abismo muy profundo
más allá de nuestro entendimiento;
donde todos flotamos, vivos y muertos:
como el Sol, la Luna, Marte o Venus,?


¿o solamente un vacío, infinitamente lleno,
con todo lo que forma el universo.?


Donde todos somos parte importante
cuando estamos formando ese cielo,
donde se pierden las voces que hablan
y su eco se hace silencio.


Jecego.

Memoria guanche.

Memoria guanche. 19/01/09.

Caminaba por el Malpaís recordando
viejos tiempos que aún guarda mi memoria
entre rocas de lava, cardones y tabaibas,
y me seguía a todas partes una sombra;

casi cogida de la mano, de la que era la mía
que se sentía agradablemente acompañada,
sentí que mi corazón latía más deprisa
quizá mandando sangre para aquella sombra;

caminé más despacio por si oía alguna voz,
pero no oí nada, nada.....
solo, mis pisadas en la vereda
que eran como tambores que retumbaban;
entre aquellas rocas de lava negra,
cardones balos y tabaibas.

Ya no me sentía solo, en mi andar recordando,
una sombra me acompañaba y quería ser mi amiga,
por eso se cogía de la mano de mi sombra,

quizá fuera la sombra de un guanche que se había perdido
y andaba buscando un camino para llegar a la cueva
que un día fue el refugio de su vida arrebatada por el tiempo.
Y quería ser mi amigo.

O quizás, la de un guanche niño que se había perdido
que me confundió con su padre por el camino,
o talvez, la sombra del silencio que dejaron en el tiempo
aquellos guanches que fueron, por la fuerza proscritos.

Jecego.

Güimarera

Güímarera. 17/01/09.

¿Quién duda de tu belleza innata?
cuéntame y dime quien osa hacerlo,
porque quiero demostrarle mi desacuerdo
demostrando la escultura que abrazas.

A Miguel Ángel, Rafael o a Fidias
les hubiera gustado tenerte como modelo,
y así plasmar entre sus dedos tu figura
con toda la belleza que llevas dentro.

Quien duda de tu cuerpo la hermosura
el andar, y el cimbrear de tu cuerpo,
haciendo que el aire se mueva
y con su fuerza se convierte en viento;

que elevan las cometas hasta el cielo
y traen un trocito a su regreso,
para hacer en la tierra una escultura
similar a la mujer que llevas dentro;

parecida, porque igual no habrán otras,
para competir a la par, bajo el cielo;
porque cuando se hicieron, se acabó la pasta,
y el artista fue Julio Romero.

¡!!Que cuarteto!!! Dios mío…..

Rafael, Miguel Ángel, Fidias
y Julio Romero, uniendo sus ideas
para crear a la mujer güímarera;
bajo una bandera blanca, azul y amarilla.

Jecego.

Tu eres mi poesía.

Tu eres mi poesía.

Naciste en el espacio vigoroso de mi pecho
a la sombra sublime de un recuerdo,
haciendo música del silencio escondido
entre tu cuerpo, mi cuerpo, y el verbo;


de la música brotaron los colores
y perfumes de nuestro jardín secreto,
que hicimos solo con palabras íntimas
en la lucha entre tu cuerpo y mi cuerpo.

Esas palabras que poblaron el mundo
y brotaron en el jardín de mi pecho,
son ahora las notas y recuerdos, que
como flores crean la poesía hecha
con los perfumes de tu cuerpo
y los colores del jardín de mi vida.

Jecego.

Cuando todo termina,

Cuando todo termina.
20/12/08.

Pienso sumergido en el silencio
que todo tiene fin, y se acerca,
y alejándose del principio, la vida,
busca refugio entre los muertos.

Que la vida, solo es un momento
como la luz de una vela encendida,
que siempre está esquivando el tiempo
de mantenerse encendida;
porque la luz consume su pabilo
con la cera de su vida.

Y a pesar de tanto esquivar el tiempo
se consume su cera prendida,
y le llega el triste momento que acaba
con la luz de su vida;
y como en la vida real, apagó la luz
que le dio la vida, una ráfaga de viento.

No vale la pena esquivar el tiempo
porque todo tiene su medida de viento
que vendrá a llevarse la vida.

Y es inútil luchar con la medida de tiempo
que es el límite de luz concedida
por el creador, para estar encendida.

Jecego.

Dios si existe, pero aquel que solo tiene ojos en el cuerpo, no puede verlo.
Porque Dios está dentro de ti si tú lo dejas, si lo niegas, te esperará fuera para que cuando mueras, ayudarte a vivir en su reino.

La esclava del tiempo.


La prisa es un eslabón que escapa
de la cadena invisible de la vida,
dejando el vacío en su estancia
y huérfana de recuerdos su ida.

Quedando desnuda la memoria
de aquel momento de partida,
donde se conjuga la prisa y el tiempo
para borrar momentos de vida.

La prisa es devoradora del tiempo
y el tiempo, es la propia vida;
pasarlo muy deprisa, por encima
es limitar los momentos,
que son la esencia que tenemos
para hacer del tiempo, vida.

Los momentos perviven en su espacio
y es imposible detener el tiempo,
lo que fue ya no existe, y sigues siendo
tú, esclava del tiempo, tu vida

Jecego.


No corras detrás del tiempo. No está a tu alcance. Mañana siempre será mañana.

Historia de una vida compartida



Una historia de dos personas
y una sola voz, emitida por una de ellas.

Así es la historia nuestra de cada día
bajo la infinita nube gris que nos cubre,
una voz de eternidad que llena nuestro mundo
y un silencio casi absoluto que nos guía;
y pasan los años, toda una vida,
oyendo las mismas voces que se repiten,
creyendo que su historia es la verdad absoluta
cuando se olvidan los momentos tristes.

Pensando solo en los momentos estables
cuando las palabras toman un tono lento,
encontramos grandes y felices momentos
bajo esa nube gris que nos cubre;
y hacemos otra historia, nuestra historia,
la historia de ese momento sublime,
que es un historia diferente que nos dejó el viento
que cambió la palabra enérgica, por suave.

La verdad, no es la palabra que dijiste
la verdad, es el sentimiento que dejaste,
como el viento cuando pasa, el ruido que hace
y deja el mal que hizo, en el suelo, quejándose;
queriendo podremos hacer buenas historias
solo con modificar la intensidad de las palabras,
nos queda tiempo, y el viento nos ayudará
cuando desplace la nube gris que nos guarda.

Las palabras duras se cambiarán a suaves
las altisonantes, a tiernas melodías,
los reproches, a comprensibles momentos,
con retorno al silencio de las almas;
porque la vida se hace de momentos
y de momentos se hace la historia de la vida.

Jecego.

Mirando y sintiendo.

Mirando y Sintiendo. 17/01/09. Jecego.

Así me paso la vida
además de escribiendo:
porque quiero dejar un retrato tuyo
a la gente que me sigue viendo,
no quiero que se pierdan la suerte
que yo he tenido de ver este sueño.

Con mis ojos he visto tu rostro
como una noche de estrellas en verano
centelleante sobre un fondo oscuro,
y dos luceros que miraban a mis ojos
con una luz que atravesaba mi cuerpo
haciendo su nido en mi propio mundo.

Y esos luceros que invadieron mi cuerpo
miraban a través de los míos, viendo lo que veo
y a continuación describo, Dios mío:

una cara de sol y luna
con dos Venus a la una;
debajo, un collar de perlas
que al sonreír se asoman;
sobre un cuerpo que embeleza
con sus prodigiosas formas,
que se mueve como el viento
sobre el mar, en sus olas.

Dos brazos que deambulan
sobre la tierra que tocan,
formando olas en el aire
que dan forma, a tus formas,

para que los ojos se vuelvan
cuando cruzas por la zona,
hasta en la playa las olas
te miran y se enarbolan;

para hacerte con su espuma
una blanca y frágil alfombra,
que cubra tus pies de las espinas
que puedan herir tu piel de roca:

porque creo que eso eres tú;
un cielo hecho de roca,
bendecido desde arriba
en ese cuerpo que transportas.

O tal vez....una herida en mi pecho.... que me ahoga.

Quejas.

Quejas.

Quise ser flor
y fui espino;
quise ser voz
y fui suspiro;
quise ser paz
y fui guerra:
pero;
algo en mi mente
me dijo:
solo serás
lo que has nacido
no, lo que tú quieras.

Me miro al espejo y digo:
no se, ¿porqué que te quejas?.

Jecego.

Un girasol en un trigal.

Un girasol en un trigal
asombrado al ver a un amapola
se preguntaba.
¿Por qué yo, soy tan basto y amarillo,
y ella, tan alta y tan roja?.

El trigo le dio respuesta
a aquella incógnita vegetal,
el trigo es de España, insignia,
y roja y amarilla: la enseña nacional;
por eso es tan abundante y endémica
la amapola en el trigal.

Jecego.

Suerte

No te aflijas mi suerte
no pidas por mí, a mi santo,
no me olvides
que aunque esquiva,
con tenerte
enjugaré mi llanto.

No es mi suerte
mi compañera;
siempre la ando buscando,
se separa de mí
y deambula,
quizá de mí, se haya cansado;
pero yo soy un empedernido
luchador por lo que amo,
y la buscaré hasta en el nido
de alguien que me la haya robado.

Es mi suerte la que deambula
y yo quién la está buscando;
es más terca que una mula
y yo más bruto que un asno,

Cuando nos encontremos, sin voces,
en la plaza o en el prado,
habrán relinchos y coses
para poder celebrarlo;
y sabremos quien es más esquivo,
si la suerte, o el asno que la buscaba;
así habló el borrico a un chivo,
mientras la suerte callaba.

Similar a un recuerdo.

Este amor es otra cosa.

Este amor es otra cosa.
14/08/08.


Se presenta sin avisar, y como un amanecer
invade propiedad ajena sin límites materiales,
convierte en música las bombas de su guerra
y no descansa en su batalla de modificar sus sones;
haciendo que las explosiones suenen como besos
o, como dulces notas melódicas de amores.

Todo se mezcla en esa batalla, en cada momento,
los primeros instantes es una batalla concertada de besos:
se oyen silencios, suspiros, y notas sueltas de tangos
en un presente ajeno a la guerra de los sueños.

Inmersos en su mundo de música y recuerdos
ocupados en lo demás, que también es música
que armoniza los movimientos de sus cuerpos,

construyen un mundo propio de fantásticos sueños
y enarbolan su bandera, hecha con franjas de alma
y colores armoniosos con sabor a besos.

Así crean un mundo de amor diferente, a su medida,
otra cosa distinta a todos los amores:
con sonidos, música y ritmos diferentes, y otra danza:
que armoniza sus cuerpos, sus nombres y voces.

Jecego.

Las flores de mi Jardin.




Las flores de mi Jardín. 16/01/09. Jecego.
Como una estrella rutilante afloras
en mi jardín por todas partes y a todas horas,
invadiendo mi jardín de colores y perfumes
confundiéndote con su imagen primorosa.

Tu eres mi flor preferida, entre todas,
porque acumulas tus esencias en un orden,
tus pétalos y perfumes se armonizan y elevan
en mi presencia en el aire, desbordando tu figura;

y se desplazan hasta mi pecho con premura
y hacen nido en mi corazón, mis ojos y mi vida,
para luego regresar a tu mundo y a tu tiempo
rechazando aspiraciones baldías.

Cuando se rompa el sueño de ser,
yo tuyo, y tú mía, pueril y vanidoso,
acabaremos con la triste agonía
de pretender convertir en realidad,
lo que tan solo, fue, un sueño hermoso.

Nos salimos del sueño para volver a ser:
tú, mi flor, …… yo tu esposo.

Dios si existe.

Dios si existe.

Dios existe, pero no, como tú quieres verlo,
Dios existe en todo, está en todo, es todo,
lo que tu puedes ver, sentir y pensar;
pero Dios no ocupa lugar en el espacio
como tú, la tierra, la montaña, el árbol,
sino como: la luz, la voz, la nube y el viento.

Dios no necesita dejarse ver, para conocerlo,
es como la voz, como el silencio, como la luz;
no se ven, pero sabemos que están ahí,
porque nos lo dice la razón, nuestro medio;
la voz, nos habla, y solo es aire que sale de nuestro pecho,
el silencio, también habla sin palabras, con nuestro pensamiento,
la luz habla a través de nuestros ojos, solo tenemos que abrirlos
y veremos a Dios en todas partes;
no como tú, ni como yo, sino como TODO
lo que vez, lo que oyes y lo que sientes.

Dios no es ese hombre que quieren ver, los que lo niegan,
Dios no es esa montaña a la que hay que subir para salvarse,
Dios no es lo que el hombre quiere ver y tocar,
Dios es la vida misma de cada uno;
por eso, cada cual, lo ve a su manera,
unos lo ven como la salvación de su vida
otros como el último eslabón de su cadena,
pero Él, es todo eso y más; es la vida y la muerte,
principio y fin de todas las cosas
que nunca podrán negar las personas
que vean, oigan, olfateen o piensen.

Jecego.


No niegues lo que no puedes ver.
No niegues lo que ignoras.
Solo conseguirás demostrar tu desagradecimiento a quien te lo ha dado todo.
Un médico nunca dirá que él lo a curado todo sin la ayuda de Dios.......y si lo piensa, se lo calla, demostraría muy poco.

Cuando todo termina. 20/12/08.

Pienso sumergido en el silencio
que todo tiene fin, y se acerca,
y alejándose del principio, la vida,
busca refugio entre los muertos.

Que la vida, solo es un momento
como la luz de una vela encendida,
que siempre está esquivando el tiempo
de mantenerse encendida;
porque la luz consume su pabilo
con la cera de su vida.

Y a pesar de tanto esquivar el tiempo
se consume su cera prendida,
y le llega el triste momento que acaba
con la luz de su vida;
y como en la vida real, apagó la luz
que le dio la vida, una ráfaga de viento.

No vale la pena esquivar el tiempo
porque todo tiene su medida de viento
que vendrá a llevarse la vida.

Y es inútil luchar con la medida de tiempo
que es el límite de luz concedida
por el creador, para estar encendida.

Jecego.

Dios si existe, pero aquel que solo tiene ojos en el cuerpo, no puede verlo.
Porque Dios está dentro de ti si tú lo dejas, si lo niegas, te esperará fuera para que cuando mueras, ayudarte a vivir en su reino.

Corralejos y sus dunas.

Corralejo y sus dunas. (Isidro Jesús Cedrés González)(En memoria de mis padres)

Desierto, luna, mar, espejo, sol, cielo,
escultura, o monumento natural..
¿Cómo puedo y debo llamar,
a las dunas de Corralejo?

Creo que es un trozo en miniatura
desprendido de un gran desierto;
pero, para mi es, el más hermoso y añejo,
rincón de Fuerteventura.

Las dunas de Corralejo son sutiles montículos de arena que cubren un pequeño espacio entre la llanura, la montaña la ciudad y el mar, al norte de Fuerteventura.
Sus dunas más altas están al centro del arenal, son grandes y doradas, con brillo de cielo y mar; con restos plateados de luna y hasta brillante centelleo venusiano. Creo que hasta el cielo ha puesto su granito de arena para adornar las dunas de Corralejo.
A los hombres les gusta pisarlas, están sus huellas por todas partes, y a ellas también le gusta, sentir sus pies al andar. A veces abren sus piernas de arena, para sentir el calor del andante que la hiere, hasta donde el sol no puede llegar. Es que la arena es solidaria y da a quien le da, en su silenciosa gratitud, de madre, en plural.
En su limitado universo, es todo gratitud y bondad, y sonríe cuando la hieres, y te abraza cuando te vas. Si terminas cansado de andar sobre ella, te invita a su bañera personal con masaje incluido con la espuma en su mar, con aguas azules y transparentes y un baño de sol como remate final.
El andante que la hiere con sus apéndices al andar y le quedan fuerzas para llegar a su bordes donde la altura de la arena disminuye, encontrará más señales de gratitud de las dunas que le ofrece una superficie más dura semi-cubierta por matorrales como: barrilla, bruscas, matamoros, aulagas, etc., donde guarda pequeñas cantidades de arena en forma piramidal, imaginándose una dama, de las que andan por la ciudad; y cubre sus formas geométricas de forma recatada, con las plantas que le acompañan,: bruscas, matamoros y a veces aulagas, porque también es presumida, y le gusta dejar pasar alguna mirada, a aquella parte de su arena, un poco mas reservada; o le atrapa un ojo, a quién la invada.
Es muy variada su estructura, su físico cambia a cada instante, según que el aire sea, del norte o de levante. También le gusta elevarse hacia el cielo, o a otras islas, o al continente; es muy inquieta; sus desplazamientos son constantes; según sea la dirección del viento que le llame; apenas oye el silbo o la señal del tiempo que atempere; ella sale a su encuentro, para elevarse, replegarse sobre si misma o acomodarse a nuevas formas para ofrecer nueva imagen, según cual sea su amigo: el viento del sureste, siroco; la lluvia, el viento alisios del norte; o el primoroso viento rastrero que parecen dar color y formas constantes a su textura externa, hermosa, deslumbrante. Toda esta gran masa de arena, de formas diseñadas por los tiempos variables de la zona, es plateado por la luna durante las noches y por el día, dorada por los rayos del sol; entre todos estos elementos cambian su superficie de luz y color, cubriendo sus formas doradas con: bruscas, barrilla, matamoros y aulagas, que cubren su superficie con hermosos tonos, creando un arco iris, con el dorado del sol, la escasa lluvia, el rojo y verde de la barrila, el verde oscuro de las bruscas, y el gris de las aulagas, y otros como el berol, y la farroba.

Duna, ¿cómo eres por la noche?
¡habla¡, ¿o no me dices nada?
por el día como te veo con la luz del sol
aseguro que tus arenas son doradas,
pero no se como eres de noche
cuando te quedas sola en la playa.

¿Acaso eres árida como la montaña,
o relajante como la luna que te acaricia,
inquieta como el mar que te baña,
o sutil como de la mañana, la brisa?.
Por el día sé porque lo he visto
que cubres tus arena con plantas o velos;
pero cuando llega la noche, creo,
que no se ven tus alhajas,
y vuelves a ser una duna,
con tus hijos y tu montaña.

Cuando amanece un nuevo día
y el sol ilumina tu cara,
toda la arena de tu cuerpo
se ilumina que encanta;
y llegan las pardelas, una tras otra
para acariciarte con sus patas.

Son tus montañas menores
las que cubres con verdes plantas,
porque las mas altas, al centro,
son y están, como el sol que las baña.

Me gusta mirar a las dunas
me gustan sus formas onduladas
me gustan cuando sonríen al viento
porque llevan sus granos en sus alas;
y también, cuando se acercan a la playa
a mojar sus piernas cansadas;
me gustan las dos caras de las dunas,
la seca ondulada, y la mojada plana.

Si coges con tus manos; arena de una duna,
y sientes en ti; calor de hogar,
verás una sonrisa en su arena,
reflejada en el espejo del mar.

¿Es Corralejo una fuente de amor,
con sus dunas, bruscas, aulagas, barrilla,
sol, luna, pardelas, apartamentos,
hoteles, palmeras, calles, playas y novias?:

No, no, Corralejo es simplemente:
“el paraíso terrenal” impreso en tu memoria.

Una primavera en abril.

Desde las Dehesas
yo miro a mi hogar,
y lanzo un mensaje al viento
por si me lo quiere llevar;
a una señora que espera
con amor, una señal.

Siento una paz infinita
entre tanta naturaleza en ciernes,
entre tantas plantas verdes
y miles de flores bonitas.

Siento el mundo a mí alrededor
y a la naturaleza dentro de mi,
siento del mundo su resplandor
y entre las flores mi vivir;
siento tu cuerpo junto al mío
y tu vida dentro de mí.

Siento que se me acabe la vida
y tener que dejarte aquí,
pero deseo que tu te quedes
para hablarte desde allí;
porque se que cuidarás el huerto
que te he dejado aquí.

El día que yo me vaya
te dejaré un paraíso
con tantos recuerdos hermosos
donde incluyo nuestros hijos;
nada ni nadie podrá imitar
nuestro mundo infinito,
tus hijos, tus nueras y nietos
endulzarán tu camino,
para que no pases días amargos
cuando yo me haya ido.

Y sentirás una paz infinita
entre tanta naturaleza en ciernes,
entre tantas flores bonitas
acompañada de nuestras gentes.

Jecego.

Si recoges lo que he sembrado, seguro que me contarás historias hermosas.

Contemplando una flor marchita

Contemplando una flor nacida ayer,
y sus pétalos ya marchitaban,
comprendí que el tiempo no es nada,
que para morir, solo hay que nacer.

Ayer fueron sus pétalos
ritual de la mañana;
su color ampliaban los ojos
su aroma, serenaba el alma;
pero su vida fue tan corta
que no pudo llegar a mañana,
y ya su corola marchita, contrasta,
con el albor de la mañana.

¿Qué es el tiempo?
El tiempo no es nada.
Solo es un momento
entre la noche y el alba.

Solo es un suspiro, que escapa,
de una vida que acaba,
cuando apenas empieza,
a acariciar su primera etapa;
en un amanecer que brilla
con luces de oro y plata.

La vida es solo un momento
que apenas empieza, acaba,
que debemos empezar de noche
para que termine con el alba;
que podamos ver el buen camino,
y dejemos al malo, la espalda.

Me gustaría conocer el momento
si me lo dijera un hada,
de emprender el camino de regreso
a mi última morada:
donde el tiempo sea infinito
sin temor a mañana.
8/12/06 Jecego.

Yo soy la vida, la muerte la llevo dentro.

Capullo de rosas.

Capullo de rosas. 14/12/08.

Así son tus ojos, bella flor
como dos luceros encendidos,
como dos capullos abriendo
sus pétalos al mundo creador;
y sus espinas acechando
al goloso empedernido,
para herir las manos de aquel ladrón
que quiere truncar tu camino.

Luces tu color esplendoroso
y ofreces tu perfume de armonía,
y maltratas al que quiere tenerte cerca
y ser tu compañero en el gozo;
eres casi una trampa, para el que te mira,
con la esperanza de ser dichoso,
y al tocarte clavas tus espinas
que le hacen olvidarlo todo.

Y aparta sus ojos de tus capullos
y los clava en sus dedos heridos,
quizás algo arrepentido
de clavar sus ojos en tus ojos;
y supo que todo lo que reluce no es oro
y que el oro invita, pero no lo es todo,
mirando la sangre de sus dedos
como los luceros de tus ojos.

Jecego.

Cuantos cambios de imágen tiene un día.

Hoy amaneció suave y tranquilo
apenas algunos remolinos de viento,
movían las hojas de las plantas
y sus semillas por el huerto;
talvez en otro lugar de la isla
el tiempo será diferente:
lluvia, sol, o viento
podrán estar presentes;
dando un cambio a la vida
y al comportar de sus gentes.

La vida es íntima, plural y abierta como el tiempo.

Hay días que somos tan cariñosos y expresivos,
que parecemos los personajes de una telenovela
traídos por los vientos alisios.
Pero también hay días, que somos como el perro del hortelano,
que ni come, ni dejamos comer al amo:
somos tan vulnerables como las hoja del árbol
bajo el sol ardiente del verano;
como la vela de un barco,
sin viento a su lado;
como barco sin timón
y marinero borracho;
como perro sin amo,
que a todos le mueve el rabo;
como un hijo sin madre
en el mundo desamparado;
así somos muchos humanos
cuando en la tierra no tenemos,
la sombra de un buen árbol
que nos cobije y de amparo.

Pero, hay de aquel que no repare
el timón de su barco,
y no abandone los vicios
como aquel marinero borracho;
que por no cuidar el timón
se fue al fondo con su barco.

La vida no te cambia nada
pero tú puedes cambiar tu vida.

Jecego.