Pedacitos.

Pedacitos.

Como la vida de momentos se hizo
la eternidad, como nube pasajera,
llenando al tiempo con pedacitos
de lo que siempre será la vida entera;

surgiendo lo forme, de lo informe,
recuperando su forma primera,
que surgió de momentos vividos
recuperados de un día cualquiera;
porque la vida solo es un momento
y su eternidad, una quimera……

Los pedacitos son trozos que se escapan
de la memoria en su forma primera,
del ánfora de la vida hecha pedazos
con los recuerdos que encierra;
dejando esparcidos sus trozos
encadenados por siempre a la memoria,
que espera en el exilio de su cuerpo
la oportunidad de rehacer su historia

Recobrado de la memoria el recuerdo
de su primitiva forma de ánfora,
se reconstruye con el pensamiento
recuperado de la vasija rota;
colocando en su lugar los pedacitos
de aquella caja de la memoria,
con el deseo de que perdure
en el cántaro, nuestra historia.

Jecego.


La vida solo es una cadena más o menos larga de recuerdos.

Una vida no es una forma de existir, es la suma de muchas formas y momentos que han perdurado a través del tiempo.


Lo que no recuerdas, es porque no ha dejado huella.



El sol el cielo y una sirena perdidos.




El sol, el cielo y una sirena perdidos.



(dedicado en sus últimos días a un amigo que se ha ido).



















El poeta era el sol, dueño de un cielo
con muchas estrellas a su alrededor,
las había cultivado como perlas, con celo
pero fueron abandonando su calor;
y ahora en vida, perdidas  en el cielo,
se siente lleno de pena, angustia, y dolor.


Es muy triste vivir como vive el sol
viendo llegar sin fuerzas su ocaso,
todas sus estrellas salen de noche
llegando solo, a su triste ocaso;

llevando en su pecho el resplandor
de aquellas estrellas que cultivaba
como perlas, o diamantes; con su sudor,
dejando su pecho vacío; sin nada…..


El viento arrancó de su pecho la fragancia
el calor, secó en sus venas su savia,
la noche,con sus estrellas  oscurecen sus días
y solo,  en silencio, arde en llamaradas..

Torpe fue el sol  en su infierno, 
en su mundo, en su morada,
nunca tuvo nada para él,  lo compartio todo
y ahora cuando le llegó su ocaso,
todo le abandona, menos su alborada,
su sueño.......
que le espera en el horizonte cada mañana.


Ya el sol descendió a su arena
y con sus rayos, calienta su playa,
el mar se acerca y la acaricia
para que él ponga sus plantas.

Tardío sueño. Mundo cruel,
no castigues más su pecho,
deja descansar tranquila su alma,
que si no le ha salido bien, lo que hizo,
seguro que al despertar, mejorará su hada;
porque el poderoso león, el sol, ha muerto
sin llevar nada entre sus garras.

Y allá en los incógnitos mares
pescará con los anzuelos de sus canas,
la suerte que aquí le faltó
a la luz de la luna plateada;

que le abrirá caminos en el mar
e iluminará las arenas de su playa,
y talvez le acompañe una sirena
que venga a acompañarle en su alborada.


Jecego.


No se.






No se.


Es la primera frase que nace
en una mente llena de recuerdos,
porque todos quieren salir juntos
por un camino lleno;

de palabras y momentos vividos
queriendo escapar del secuestro,
en la prisión  de su cuerpo
para ser libre como el viento.


Jecego.









La voz se hizo eco.

La voz se hizo eco.



Cuando el mundo se llenó de palabras
la voz se hizo eco de sí misma,
y pobló la tierra de sonidos con nombres,
de colores, de cosas de amor y vida.


La palabra es el aire que llena la tierra
dando nombre a las cosa que la llenan,
es el principio y fin de la vida
y a veces las cosas mismas.


Hasta el silencio se hizo con palabras,
la noche, está hecha de silencios,
que repetidos muchas veces, su eco,
llena a la tierra de fantasmas y miedos.


Porque son fantasmas las palabras,
que sin ser vistas, hablan siempre,
dicen lo que quieren, cuando quieren
sin ocupar espacio en la nada.


Aunque el silencio también es vida
cuando hablan en silencio los ojos,
porque al faltar la palabra que diga
ya no se oye el doblar de su eco.


Las cosas toman vida y hablan
cuando se convierten en palabras,
dejando de sufrir de pena, escondidas,
en el abismo de la garganta;


esperando que escape la voz
que les de vida y salgan,
porque solo la voz rompe el silencio
recogido en las palabras.


Jecego.


La voz es la dueña del mundo, que se pobló de palabras.
El mundo sin palabras, sería nada.



El silencio de las campanas

El silencio de las campanas.-

(para todos los enamorados/as)

Silencio dicen las campanas
cuando echan su voz al viento,
silencio, cuando hablan a los ángeles,
silencio, cuando doblan a los muertos;
porque las campanas cuando tañen
es para rogar silencio, silencio….silencio. .


Contradictorio tañir, para rogar silencio,
cuando las campanas hablan
se oyen muy adentro,
donde se siente su mensaje
más que oír su bronce hueco;
como se siente el amor o la muerte
con el corazón abierto, en silencio


Silencio, es la voz de los enamorados
que cierran sus bocas con un beso,
para evitar las palabras
que se puedan llevar el viento;
guardando como las campanas
en el bronce de su cuerpo hueco.


Jecego.



















Contemplando una flor marchita.


Contemplando una flor marchita.



                                                                                   
                                                                                         
Contemplando una flor nacida ayer
y sus pétalos ya marchitaban,
comprendí que el tiempo no es nada,
que para morir, solo hay que nacer.

Ayer fueron sus pétalos
ritual de la mañana,
su color ampliaban los ojos
su aroma, serenaba el alma;


pero su vida fue tan corta
que no pudo llegar a mañana,
y ya su corola marchita, contrasta,
con el albor de la mañana.

¿Qué es el tiempo?

El tiempo no es nada.
Solo es un momento
entre la noche y el alba.


Solo es un suspiro, que escapa,
de una vida que acaba,
cuando apenas empezaba
a acariciar su primera etapa;
en un amanecer que brilla
con luces de oro y plata.

La vida es solo un momento
que apenas empieza, se acaba,
que debemos empezar de noche
para que termine con el alba;
que podamos ver el buen camino,
y demos al malo, la espalda.


Me gustaría conocer el momento
si me lo dijera un hada,
de emprender el camino  sin retorno 
a mi última morada:


donde el tiempo es infinito
en una sucesión de alboradas,
para que  la luz ilumine mis ojos
y pueda  verte, en mi noche más larga.




Jecego.


¿Que es el alma?


¿Qué es el alma?.


Yo opino así:

El alma es el refugio del hombre.
Es el hábitat secreto de la vida.
El alma es el freno del desenfreno, que arruina la vida del hombre.


¿Qué es la vida?, la vida es una luz que se enciende y se apaga en libertad;
el alma es el hogar de la vida, de todas las vidas, crean o no.


El alma es la vida misma, pero sin cuerpo, en estado puro.
En una rosa sería: su aroma y su color; su cuerpo serían sus pétalos, sus sépalos, hojas, ovarios, pistilos, estambres, tallos y espinas.


El alma no tiene cuerpo porque sus raíces están muy profundas, más allá de la materia, donde existen las cosas sin nombres.


El alma no es solo la esencia del hombre, es también su fundamento, ¿alguien se ha imaginado a la tierra sin agua? Solo serian piedras sin hombres para labrarla.


El alma no tiene cuerpo, pero no existe cuerpo sin alma, solo se separa de él el día de su muerte.
Pero…..
¿Dónde se esconde el alma después que sale del cuerpo?


Creo y opino, que sigue viviendo al calor de aquellos que vivieron en armonía con los muertos.
Cuando el cuerpo muere, deja en libertad su alma, que perdura eternamente en el entorno del cuerpo donde habitó, y/o , en el recuerdo de sus amigos.


El alma va siempre con nosotros, pero lo olvidamos frecuentemente.


Si yo no tuviera alma, sería un cuerpo sin sentimientos, una piedra en un desierto. Algo sin fundamento. O sencillamente no sería  humano,  ni tampoco estaría ahora fastidiando a vosotros con mis teorías., con mis ilusiones o mis fantasías.
Y...
Vuelvo a repetir, ¿qué sería de nosotros si no tuviésemos alma?.


Jecego.


Soñando contigo.

Soñando contigo. 23/10/09


Ibas delante de mí caminando
rompiendo al viento en tus andares,
ondulando al aire con tu figura
haciendo formas a ti similares;


con mis ojos rompía tus vestiduras
dejando tu cuerpo al desnudo,
otro mundo diferente llenó mi vida
de misterio y de perfumes tuyos.


Quise alcanzarte y no pude
mis pasos aceleraban los tuyos,
pero nunca te perdía de vista
mis ojos abrazaban otro mundo;


de pronto,
frenaste tus pasos y girastes tu cuerpo;
estiraste tus brazos hacia mí,
fue un absurdo pensar que tus gritos
eran diciendo que me amabas así;


porque fue una serpiente en el camino
la que cambió la dirección de mi hada,
y abrazados nos envolvió la culebra
que nos abrazó a los dos en nada.


Cuando vi tus ojos aterrorizados
junto a mi cuerpo dolorido,
quise gritar al mundo mi pena
por lo que había perdido;


ese grito me despertó ya en la mañana
sudando, cansado, casi sin aliento,
ceñido con la sabana me vi envuelto
abrazado ferozmente a la almohada.


Jecego.











Poesía eres tú.








¿Que es poesía?

Cuando caminamos juntos
cogidos de la mano sin guía
si en silencio hacemos camino
vamos haciendo poesía.
   ----oooooo----
Cuando nos miramos a los ojos
en silencio, sin decir nada
y solo suspiramos
estamos escribibiendo  poesía.
   ----ooooooo----
Cuando nos miramos al espejo
y vemos imagenes detras de la nuestra
que nos roba el pensamiento
estamos haciendo poesía.
    ----oooooo----
Cuando paseamos solos
y el camino se nos hace corto
es que estamos escribiendo
una poesía de nosotros.
    ----oooooo----
Si yo te miro a los ojos
y tu los cierras y suspiras
algo se está cociendo en el horno
y nacerá una poesía.
    ----oooooo----
Cuando amanece cada día
entre las nubes y el sol
crean fantasmas en el horizonte
que son nuestras poesías.
    ----oooooo----

Mañana seguiré averiguando ¿que es poesía?
Hasta luego.









Esta noche no hay poesía
por culpa de tu ausencia,
me falta la luz de tus ojos
y sin ella,  nada tiene vida.

    ----oooooo----

Tus ojos son dos luceros
que me alargan la vida
con ellos, veo todo cielo,
sin ellos, es todo mentira;
las cosas no tienen color
y no existe la poesía.

    ----oooooo----

Ne voy a dormir, tengo sueño
llevaré conmigo una imagen tuya
y mientras duermes haré con tu pelo
la mejor y más hermosa poesía.

Mañana viernes seguiré.
Buenas noches.
















Una mujer, una rosa, una poesía...

Una rosa se miraba en un espejo
y vió caer por su cara, una gota de rocío,
quiso quejarse y no pudo, viendo sus pétalos
fragantes y hermosos, al cielo ergidos;

el rocío había sido una lágrima
que iba de su fuente a su destino,
mojar la tierra que le dió la vida
creadora de poesía, su camino.

La rosa se dió cuenta enseguida
que ella por sí sola,  es poesía,
lo mismo que la mujer que se cuida
maravillosa y eterna poesía.

Jecego

Para un amigo muy triste.


Para un amigo muy triste.




Amigo, fíjate en la rosa
cuando brota del capullo,
es un mundo de orgullo
frágil y esplendorosa;
pero apenas pasan unos días
su fortuna se agota,
y queda su corola rota
llorando por aquellos días;


su belleza solo duró
lo que sus pétalos duraron,
en cuanto el tiempo quiso
se vino su mundo abajo;
y quedó la rosa llorando
pidiendo ayuda al sol,
que insolente le dijo:
cuando fuiste bella mirabas a otro lado
ahora que te sientes fea, me imploras;
pues he de decirte ahora
que soy yo, el que manda;
que el que cogió tus horas dulces
que disfrute de las amargas;


que yo seguiré siendo el sol
que queme tus espaldas,
y haré que llores por mi
aumentando tus horas amargas.


Jecego.






El tiempo todo lo borra, y pone las cosas en su sitio.


Oí a una rosa quejándose a la noche
porque el día le había borrado sus gotas de rocío
y se sentía abatida,

le contestó la noche: no te quejes
que a mi me borró todas las estrellas del cielo
y no me quejo.

Lo leí, no recuerdo donde.




Güimar, un Valle escondido.

Güimar, un Valle escondido.

/dedicada a unos amigos que dicen que mi pueblo no le gusta)


No digas que no te gusta Güimar
si apenas vienes a visitarla,
o vienes por el Socorro
o de paso para la playa;

Güimar está entre La Ladera
Arafo y Candelaria,
y es un monumento encerrado
entre la mar y la montaña;

enlazado por caminos,
calles y veredas extrañas
que son los senderos viejos
que aúnan nuestra señas;
de guanches que dejaron
como señal muchas sendas.

Las redes que aúnan sus barrios
son las venas del pueblo,
por donde circula la sangre
embutida en los cuerpos;

de sus habitantes señeros
herederos de los guanches,
que fueron los primeros habitantes
del pueblo güímarero;
que jamás abandonan las veredas
por la cubierta de asfalto negro.

De las calles negras y feas
surgen veredas y caminos,
que llegan silenciosas a las casas
donde habitan sus vecinos;

aquellos, fieles a su historia
que cuidan sus gallinas y corderos,
que aún comen leche con gofio
y gofio amasado con queso;

y hasta te invitan para que descanses
si andando cruzas sus senderos,
porque son gente de antes
que no olvidan sus ancestros;
aquellos guanches que fueron
auténticos caballeros.

Que diferencia tan grande existe
entre las gentes que van en coche,
y las que hacen su camino por senderos
recreándose en las imágenes que ven;

los primeros van apartando a la gente ,
ignorando aquellos cuerpos que adelantan,
porque se sienten los dueños sin alma
de aquel asfalto negro que rampan;

los segundos saben que ese mundo
no se hizo para ellos y quieren llegar,
a sus casas con sus cuerpos enteros
donde esperan sus padres, hijos o nietos, del alma.

El asfalto se hizo para los de prisa por llegar,
creyendo, que corriendo se llega primero,
sin darse cuenta de su error ignorando
que lo importante es poder y saber llegar;

haciendo uso de la educación y respeto
por aquellos que tienen que andar,
por sus caminos y senderos
que también quieren llegar.

Haz un recorrido por su campo abierto
sin coche todo terreno,
hazlo a pie, caminando, mirando, viendo,
por sus caminos, veredas y senderos;

y verás cosas diferentes y hermosas
distinta al asfalto negro,
que te dirán lo hermoso de Güimar
cuando la conozcas por dentro.

Jecego.




La voz del silencio.

La voz del silencio. 
(lenguaje de dos personas mayores
enamorados recogiendo fruta en su huerto.)


El viento suave de la dehesa, hablaba sin palabras,
era una tarde tranquila, y se multiplicaban los tonos verdes,
ya el sol proyectaba de los árboles,  sombras muy largas
dirigidas hacia el mar, donde morirían en sus redes;


en silencio hablaban  cariñosamente a los frutos
que pendían de las ramas despidiendo al sol,
y la hierba recostada sobre la tierra despedía con ritos
aquellos momentos lánguidos de la tarde sin voz.


Entre árboles frutales verdes, el dorado melocotón
les ofrecía su cálido y hermoso fruto con sus secretos,
regalándoles  su aroma,  gracias al sol, su creador,
mientras los colocaban en cajas de madera con cuidado;


solo los mirlos, las perdices y otros pájaros
rompían el silencio de aquel  lugar, de los dos,
y aunque las palabras no brotaron
el silencio les hablaba de amor.

Cuando aparecieron las últimas señales del día
que traían las primeras de la noche,
dijeron:
otro día volveremos por el resto
y en silencio, hablaremos los dos,
detendremos el tiempo en silencio
porque sin palabras se habla mejor.


Se cogieron de la mano y partieron
en silencio, los dos..

Jecego.




Día de la madre Argentina.

Día de la MADRE en Argentina.
Para Vuelo de Hada.



18 de Octubre.




Madre fue la Roca, antes de ser Piedra Preciosa,
cuando solo era Carbono, Alúmina y otras sales,
luego se convierte en Madre Hermosa
con el amor y el dolor que rompió su roca;
y se hizo rubí, esmeralda o diamante;

luego fue pulida por el hombre con su arte
y más tarde se hizo santa para cuidarte
darte su pecho, no solo con su leche
para alimentarte, sino con todo su amor
que no hemos sabido bien, valorarle.


Hoy es su día, cuidemósla como oro en paño
hagamósle hoy un día rebosante de alegría
porque ella ha sido  tan humilde en todo,
que solo ha cogido uno al año
sabiendo que es madre todos los días;


no lo pases por alto, olvidándola,
demuéstrale que eres un buen hijo,
y agasájale tomándola de la mano
y besándola en la frente con un ¡hola!;
como minimo;

porque tu madre, que  antes fue roca,
ahora pulida por el tiempo,
es una piedra preciosa :
diamante, rubí, o esmeralda.
o a la vez, todas.

No importa que a tí ésto no te ríme
porque ella, no va a dejar de ser tu madre
toda la vida.

Jecego.


Cuando se abre la boca.

Cuando se abre la boca.
(la palabra se repite mil veces)

Salen de su encierro las palabras
que antes eran pensamientos,
convertidas en ráfagas de viento
que dirán cosas cuando salgan;
huyendo precipitadas de su encierro
con la esperanza de ser libres donde vayan.


Cuando los labios se separan
queda la boca entreabierta,
dejando libre la puerta
que antes estaba cerrada;

quedando en libertad el pensamiento
que deja escapar las palabras,
y queriendo decir lo que siente
con frecuencia mete la pata.


Los labios son la puerta de hierro
que mantiene la boca cerrada,
hasta que el pensamiento madura
y pone freno a las palabras;

y digan lo que deben decir
en cada momento que salgan,
porque libertad, no es libertinaje
hay que medir las palabras,
haciendo madurar el pensamiento
antes que la palabra salga.

Para alegrarse y no arrepentirse
hay que escoger las palabras,
que enarbolen, no degraden
para que crezca el que habla;
recreándose en lo que dice
haciendo hermosa la palabra.

Jecego.



Cuando la arena es música.

Cuando la arena es música.


Cuando la arena es música
la tierra se inunda de sones,
las olas acuden a la orilla
y se cargan con bemoles:
porque quieren bajar el tono
de su choque contra las rocas.

El viento también azota
en la orilla a la arena,
porque quiere llevar su música
en su volar por la tierra.

El desierto entrega sus dunas
al viento que le azota,
para que lleve en sus alas rotas
toda la arena que pueda;

y el mundo oiga su música
en toda la faz de la tierra,
bailando al son del viento
abrazado a su arena.

Cuando la arena es música
hay sonidos permanentes,
formas y silencios que emiten
sones a todas horas, siempre;

que brotan de los granitos
cuando el viento le azota,
o cuando le acaricia la ola
en el desierto o en la costa;

porque la arena es música
pero también es silencio,
que solo depende del tiempo
del momento y la hora.

Jecego.



Todo en la vida depende de un momento.


Para una Blanca rosa.

Para una Blanca rosa.


(Dedicada a todas las señoras que se sientan Blancas rosas).



Conozco una rosa Blanca
blanca como la nieve, como el hielo,
azul como el cielo azul, sus ojos,
dorado como el oro su pelo;
y su nombre,  Blanca rosa,
grabado en mi pecho.


Así vive en mí su recuerdo
de su andar, guardo algún legajo,
como un hada, vino y se fue
dejándome flotando en el viento;

que mueve las olas de mi mar
y sobre las crestas, su cuerpo,
que el viento lo ondula a su antojo
dejando en mí, solo un sueño:

que la convierte en sirena
capitana de su nave en la mar,
llevando una rosa blanca como vela
y como timón, un cantar….


soy la reina de los mares
y mi mar, es un rosal….
lleno de rosas blancas
bajo un cielo azul, nada más.


Jecego.



Día de todas las Margaritas.


FELICIDADES.

Día de todas las Margaritas como nombres,
y de todas las mujeres como flores.

16 de Octubre del 09.



Para mí las mujeres son como las flores
como el silencio, como el rio, como el alba,
todas son amaneceres, rocío, agua clara,
embrujo, perfume, belleza y amores.

En un mundo en que todo falta.
es la mujer la que ofrece sus dones,
para mitigar el dolor del hombre
que no sabe andar solo en su marcha,

Y se coge de la mano de la mujer con arrojo
sobre el camino hecho con los pétalos de sus flores,
en silencio, en sus aguas clara como el rio,
a la preciosa luz del alba, sus ojos.

Sembrando con su embrujo las mañanas,
de perfumes el aire que respiramos,
con su belleza, que compite con el alba.
y con su mano, la seguridad que nos faltaba.

Jecego.

Vivir


Vivir


Vivir es ponerle palabras al pensamiento



y hacer una historia del pasado propio,


hacer acopio de su memoria presente


y poner nombres conscientes a los recuerdos.




También es dar luz a los recuerdos


ocultos en lo más adentro del alma,


envueltos en nubes de silencio


para que broten en forma de palabras




Jecego.



Las cosas no son nada sin nombre.

Las cosas no son nada sin nombre.
 22/03/08.







Las cosas no son nada
sin las palabras que las nombran,
son simples formas sin nombre
esperando ser nominadas;
inconscientes, en silencio, calladas,
esperan por si el destino les reconoce,
y les da su razón de ser y entonces
ocupar su puesto en un orden.


Sentirse nombradas es salvarse
de su forma continua de espectro,
es sentirse vivas, sentirse materia
en el mundo físico de los muertos;
el sentirse materia con nombre
y abandonar el mundo de lo etéreo,
es el prodigio de la palabra, y su goce,
casi como sentirse humano, como el hombre.


Jecego.
















Para una señora que busca poesía en las palabras.

Para una señora que busca poesía en las palabras.













El mundo está lleno de poesías
de hermosas palabras, muchas mentiras,
pero señora, yo le diré:
que también hay imágenes
que merecen ser poesía.

Póngase frente a un espejo
abra bien sus ojos,
mírese y sonría:
y habrá descubierto
que hay poesías sin palabras.

Jecego.


Nota:

No hay que ir muy lejos a buscar las cosas, muchas veces las tenemos al lado. O aparecen cuando no las esperas. ¿ha visto que una imagen vale más que mil palabras?.


Mis sueños se pierden en mi largo camino.


Mis sueños se pierden en mi largo camino

(Recuerdos de mis ayeres).



Quien nubla tu pensamiento, hermosa,
habla, dime quien te habla mal de mí,
¿o es que pruebas de mi amor no tienes,
sabiendo que eres de mi vida el sueño?
¿o no son bastante buenos mis quereres,
mujercita para ti?


Seré como hoja de árbol caída
sobre tu pecho enamorado,
descansaré mi cabeza sobre tu pecho
mientras con palabras entrecortadas
me acaricias murmurando; sin decir nada.

Y cuando despierte de mi largo sueño
y a mi lado no encuentre nada,
miraré a mi intrínseco mundo
desnudo como la noche helada
y te diré,  yo sin ti no soy nada.


Soy muy parco en palabras
quizás porque éstas no son escuchadas,
por eso en mis noches largas y oscuras
las rebusco en la almohada,
para escribirlas en estas hojas sueltas
donde puedan quedar plasmadas.

Y la vida sigue, en silencio o alborotada,
habrán días de calor, de viento y heladas,
y estas hojas sueltas que hoy no te dicen nada
servirán para encender el fuego,
que en alguna noche de invierno
sea necesario una llama cerca de tu almohada.

Aasí saldrán del baúl de los recuerdos
y al ser quemadas, saldrá de cada letra
que rebusqué en la almohada,
todo el calor que puse en ellas para la mujer que amaba
y calentarán la fría habitación en esa noche helada
recostado sobre tu pecho, en silencio, sin decir nada.

Jecego.

No tenemos tiempo.

No tenemos tiempo, se dijeron.





















Todo es finito en nuestras vidas
Todo termina como empezó,
Un grito de asombro cuando naces
Y un suspiro resignado como adiós;
Porque la vida solo dura el tiempo
Entre una llegada y un adios.

Es la vida un momento, encerrado
Entre una aurora y un ocaso,
Solo es el calido abrazo
Entre dos seres que se aman;

Dos miradas que se cruzan
En silencio, sin palabras,
Y sin tiempo se dicen todo
Tomándolo de la nada,
Y porque la vida es solo un momento
Se expresaron sin palabras.

Jecego.


La mujer, ( y el placer de verlas.)

La Mujer, (y el placer de verlas).






















Imagen del cielo en la tierra,
sueño dorado en una mala racha,
luz plateada en las tinieblas,
trozo de diamante en la roca vana.

Es lo que pienso de una mujer
o la imagen que tengo grabada,
embrujo parado en el tiempo, talvez
el eco de una voz callada.

¿Es la mujer la reina de la tierra,
o solo una imagen por mi soñada?

Yo diré al mundo mi pensar
que no tiene límites ni fronteras,
es ninfa a nivel de la tierra y
Luna, flor, Venus y diosa,
según mi pensar. fuera de ella.

Solo Eva, con la ayuda de Adán,
ha sido capaz de poblar la Tierra,
lo demás, son ganas de hablar,
sin Eva, sería otro cantar,
o un desierto cubierto de hierba.

Me gustaría convencer a los hombres
de la importancia que tiene la mujer,
que solo con verlas nos ofrecen
su embrujo, que en sí, es un placer.

Jecego.



¿Qué más puede pedir el hombre? ¿Qué la imagen de una mujer…?


Me gusta.

Me gusta.


Me gusta oír en el silencio
mirar en la oscuridad absoluta,
hacer consciente lo inconsciente
y crear una hoja de ruta;
donde el pensamiento se haga imagen
y la imagen verdad absoluta,
sucediéndose los momentos
de la vida silente y oscura.

Hablar libremente al viento
orientando el camino a mis palabras,
que se puedan escuchar en otro tiempo
diferente a la ignorancia;
para que abandonen el desierto
donde se encuentran encadenadas,
y retornen a la amable playa.
arrastradas por el poderoso de viento.

La necesidad de hablar se desvanece
cuando no se escuchan las palabras,
que sucumben en el silencio
donde muere la esperanza,
de hacer oír su voz en el desierto.

Jecego.



Cuando muere la esperanza, se lleva consigo la palabra que la nombraba.




Las flores de mi jardín.

Las flores de mi Jardín.




















Como una estrella rutilante afloras
en mi jardín por todas partes y a todas horas,
invadiendo mi jardín de colores y perfumes
confundiéndote con su imagen primorosa.

Tu eres mi flor preferida, entre todas,
porque acumulas tus esencias en un orden,
tus pétalos y perfumes se armonizan y elevan
en mi presencia en el aire, desbordando tu figura;

y se desplazan hasta mi pecho con premura
y hacen nido en mi corazón, mis ojos y mi vida,
para luego regresar a tu mundo y a tu tiempo
rechazando aspiraciones baldías.

Cuando se rompa el sueño de ser,
yo tuyo, y tú mía, pueril y vanidoso,
acabaremos con la triste agonía
de pretender convertir en realidad,
lo que tan solo, fue, un sueño hermoso.

Nos salimos del sueño para volver a ser:
tú, mi flor, …… yo tu esposo.

Jecego.


Cuento de Jaimito.

Jaimito había sido recluido en un convento de monjas para su rehabilitación.
Las monjas a la hora de la comida, le  -sentaron en un extremo de la mesa para que almorzara con ellas.
Despues de la bendición de los alimentos, Jaimito preguntó, ¿a que no saben lo que tengo entre las piernas?, -las monjas alborotadas le dijeron: malcriado, grosero, te vamos a enseñar a ser educado-.
Jaimito les dijo: solo tengo la pata de la mesa; entonces la madre superior le dijo: oh Jaimito, eres un santo, que Dios te bendiga, y se acabó aquel comentario.
Al finalizar la comida, Jaimito volvió a hacer la misma pregunta; ¿a que no saben lo que tengo entre las piernas? las monjas al unísono dijeron: vaaaa, la pata de la mesa. Pero Jaimito que se había rodado. contestó: no, ahora tengo lo que ustedes pensaron antes.....


Este cuento es má viejo que yo.

Un hombre buscando a su esposa.

Dos caballeros que se movían muy deprisa en el interior de un Hipermercado con sus carritos de compras se chocan.



Uno le dice al otro:



- Perdóneme Usted; es que busco a mi señora.

- ¡Qué coincidencia, yo también! Estoy ya desesperado.

- Bueno tal vez le pueda ayudar. ¿Cómo es su señora?

- Es alta, de pelo castaño claro, piernas bien torneadas, pechos firmes, un culo precioso, en fin, muy bonita... ¿Y la suya?.

- Olvídese de la mía, vamos a buscar la suya...


El amor es el bálsamo del hombre.


El amor es el bálsamo del hombre.




El amor hace santos a los hombres
da rumbo armónico a sus vidas,
en la dirección única, conocida
la de amar a una mujer hasta la muerte;


y cuando se apague la luz del amor
porque alguno haya partido,o esté ausente,
ya sobran las palabras, está  vencido
por los años sobre su piel presentes.




El amor ya doblegado por el tiempo
pero virgen en su fuente natural,
hace un balance de si mismo a solas
buscando la armonía en las palabras:


que apenas son audibles en su origen
aunque siguen en el recuerdo anclados,
aquellos momentos que fueron gloria
hoy ocultos en su cuerpo olvidados.


La vida no se detiene a sí misma
sobre los cuerpos ya cansados,
se expresan en silencio con los ojos
dejando pasar los días a su lado..
con las manos cogidas se miran
y un suspiro que habla por ellos,
es el bálsamo de sus vidas.


Jecego.










Yo soy aquel.

Yo soy aquel que se ve en el espejo

de sus recuerdos.


(En esta poesía trato de exponer algunos recuerdos de mi vida cuando tenía 12 años)
(ahora, el póximo día 15 de Octubre, del 2009, cumpliré 78 añitos.)


He subido hasta las dehesas
para acompañar al pino canario,
y ver desde esa verde altura,
a mi pueblo, sus calles y mi barrio.


Allá, veo el mar atlántico
como espejo en su marco,
y en el espejo veo a un niño
como de unos doce años:
moreno, flaco y descalzo
con un haz de tederas al hombro,
para llevar a sus cabras y conejos,
hasta su corral, en Tonazo.


En otro lugar del espejo
de aquella, gran masa salada,
veo al mismo niño, con otros,
jugando en la Asomada;
al boliche, al trompo, a piola, al cuento,
a carreras por saber, quien primero llegaba,
y a las cometas compitiendo,
por ver quien mas la elevaba.


A la pelota de trapo, que hacía
con las medias de punto ingles,
que la madre desechaba, por rotas,
por la planta de los pies.


Las medias se llenaba de papeles y algún trapo
apretados en el fondo, para darle redondez,
le daban vuelta, para virarla al revés
luego una badana, para terminar el trabajo.


En este espejo no hay orden
de edad, espacio ni tiempo,
solo hay muchos recuerdos,
traídos y llevados por el viento.

Subiendo por el tanque de don Cirilo
con el bulto cruzado, del hombro al costado,
va, a la escuela de doña Maria de la Paz,
situada en el Calvario
en un salón de Gonzalo Santana,
“la universidad del barrio”.


En el bulto llevaba, la enciclopedia,
el manuscrito, “países y mares”, una libreta,
tinta y pluma, goma, lápiz, y la tabla;

en sus pies, ilusión, por llegar a la escuela
y hambre de aprender  en la testa,
con la docta palabra de Doña María de la Paz


insigne y madre- maestra.


Las olas del mar, mueven a su antojo,
el cristal, de mi espejo, imaginario,
trayéndome imágenes en solitario,
sustrayéndolas y presentándolas sin enojo.


Soy masjuelero de nacimiento
aunque de la plaza soy gregario,
recuerdo la casa donde nací en la Asomada,
para mi familia, y vecinos, un santuario;


recuerdo caminos, veredas y llanos,
aljibes, tanques, y tarjeas de mis acuarios,
donde bebía agua cuando venia del campo
cansado, inclinando mi cuerpo en el charco;
recuerdo a mis padres, en la mesa, sentados,
sin televisión, sin lavadora ni radio.


Solo se miraban a los ojos, resignados,
y extendían su mirada a su rebaño…

Otra vez se ha movido mi espejo
y ha trasladado mi mente al instante
a un huerto verde muy largo
plantado de maíz, papas y tomates:
y veo a mis padres trabajando
y a mi hermano Melquíades en un capazo.


La mar se ha puesto brava con el viento
y mi espejo de agua marina, me proyecta,
desde la altura de las dehesas, estoy viendo,
el serpentear de los caminos, como veletas;
la montaña grande verde y ondulada,
como el pelo de una dama, de buena planta;
las casas del Socorro agrupadas
como un portal de Belén, en arena templada.


El viento en los pinos me hizo despertar,
de aquel sueño, que recuerdo con sutileza,
pero como no soy ni desanimo ni tristeza,
solo un álbum de mi calendario;
recordaré todas mis obras pasadas y presentes
y contaré a mi manera, en mi glosario,
todo lo que recuerde, de mi lejano pasado
y que hoy, sus imágenes, invadan mi mente.


Yo no miro por encima de nadie
de los que delante de mi caminan,
ellos, van acompañados y volverán,
yo voy solo con mi sombra, a mi aire;


Desde la altura de las Dehesas,
veo todo a mis pies, engalanado,
de verdes plantaciones, de fresas,
aguacates, naranjos y plátanos;
y a mi alrededor veo, tengo, y admiro,
todos lo colores y aromas, del agro:


peras, manzanas, ciruelas, castañas,
higos, limones, uvas, membrillos,
tunos, nueces, higos cotos y blancos
y flores, que forman, el arco iris de mi vida.


Toda esa belleza se puede ver desde los cielos,
y desde el pino canario, en las alturas, que,
las dehesas, madre natural ha de ser,
residencia habitual por los siglos;

corolario de hermosura y placer,
de mi valle güimarero, una primura;
y por si fuera poco tener tanta hermosura ,
se le suma en el horizonte, la boreal aurora, para ver.


Jecego.