Un hombre buscando a su esposa.

Dos caballeros que se movían muy deprisa en el interior de un Hipermercado con sus carritos de compras se chocan.



Uno le dice al otro:



- Perdóneme Usted; es que busco a mi señora.

- ¡Qué coincidencia, yo también! Estoy ya desesperado.

- Bueno tal vez le pueda ayudar. ¿Cómo es su señora?

- Es alta, de pelo castaño claro, piernas bien torneadas, pechos firmes, un culo precioso, en fin, muy bonita... ¿Y la suya?.

- Olvídese de la mía, vamos a buscar la suya...


2 comentarios:

Rocío L'Amar dijo...

jajajajaaaaaaaa

Isidro Jesus Cedrés González dijo...

Amiga Rocío L´Amar; Grcias por leerme, es un placer poder saludarte, y mucho más el haber arrancado a tu pecho tan amplia carcajada.
Un abrazo amiga.
Hasta ponto.
Jecego.