Cuando la arena es música.

Cuando la arena es música.


Cuando la arena es música
la tierra se inunda de sones,
las olas acuden a la orilla
y se cargan con bemoles:
porque quieren bajar el tono
de su choque contra las rocas.

El viento también azota
en la orilla a la arena,
porque quiere llevar su música
en su volar por la tierra.

El desierto entrega sus dunas
al viento que le azota,
para que lleve en sus alas rotas
toda la arena que pueda;

y el mundo oiga su música
en toda la faz de la tierra,
bailando al son del viento
abrazado a su arena.

Cuando la arena es música
hay sonidos permanentes,
formas y silencios que emiten
sones a todas horas, siempre;

que brotan de los granitos
cuando el viento le azota,
o cuando le acaricia la ola
en el desierto o en la costa;

porque la arena es música
pero también es silencio,
que solo depende del tiempo
del momento y la hora.

Jecego.



Todo en la vida depende de un momento.


2 comentarios:

vuelo de hada... dijo...

Es cierto, por eso hay difrutarla al máximo!
Me encantaron tus versos que le sacan melodía a cada detalle vivido a la orilla del mar, me he transportado siguiendo los pasos de esta arena cuando es música mmmm dulce melodía para mis oídos...
Un abrazo desde mi rincón...

Isidro Jesus Cedrés González dijo...

Aqui en nuestro archipielago, tenemos dos Islas cubiertas con las arenas del desierto, que son: Fuerteventura, (tierra de mis padres) y Lanzarote, que son casi todo arena; sus playas son enormes y cristalinas; el sol las adora y las dora, por eso no se aparta de ellas y la luna, en sus noches, hace caminos sobre el mar para venir a bañarse en sus arenas.
Cierra tus ojos y bañate con ella, porque la luna le gusta estar acompañada de un sol; que eres tú.
Un saludo muy afectuoso de un viejo canario.
Jecego.