Día de Canarias



Día de Canarias.
(29 de Mayo 09)

Siete Islas sobre el azul Atlántico
siete flores en el Jardín de mi vida,
siete rosas, bajo el cálido sol
siete rocas de esmeraldas vestidas;

regalando al cielo su esplendor
recordándole ser sus hijas,
vestidas de tonos verdes
sobre su piel parda y curtida,

con sus hermanas menores
enseñándoles a ser Islas,
porque somos más de siete
y estamos siempre unidas.

Queremos se reconozca
que somos más de Siete Islas,
que el Teide es nuestro padre
y no tiene preferidas.

Las pequeñas, recordamos
a la gente que nos mira,
que todas somos iguales
de la misma Madre parida,

bajo la sombra de nuestro Padre
y del cielo que nos cría,
en las aguas de nuestra Madre
celebramos nuestro día.

Jecego.




Otro día en las dehesas









Otro día en las dehesas.
(martes 26 de Mayo 2009)

Estoy a once grados de temperatura
entre neblina perdido, miro y no veo nada,
la nube se posó sobre los pinos y ventura
el frío que sienten mis dedos,
necesitados de llama.

De casa me estoy acordando
veo en el agua de la nube,
mi cama y un sueño
mis dedos con los tuyos calentando
imaginando el fuego, que caliente mi cuerpo.

Por si el deseo sirviera de algo,
te ansío y te recuerdo.

La nube deja caer su rocío helado
sobre mis canas que les da brillo de espejo,
ya siento mi cuerpo acartonado
y en mis manos tiemblan mis dedos.

Me caen gotas de rocío por la nariz
quiero quitarlas con mis manos
pero apenas los siento;

se limitan mis movimientos
se agolpan todos mis recuerdos
tengo frío; y siento necesidad de ti.

Jecego.




Una mirada








Una mirada.
(22 de Mayo del 09)


Altanera, como una noria gigante
te vi desde un banco de la plaza,
cruzabas la acera cabizbaja, interesante
simulando distraída, concentrada:;

en realidad solo pensabas, eludir
cruzar con la mía, tu mirada,
por tus gestos supe cuanto influyo en ti
cuando bajas la cabeza por no ver mi cara.

No subas tanto tus ojos distraídos
porque en el cielo no tienes nada,
todo lo que tú necesitas lo tengo yo
y solo tienes que escuchar mis palabras;

que te dirán lo que necesitamos
sin tener que elevar tu cara;
busca en el fondo de mis ojos
donde encontrarás tu casa.

No te subas a Babel, no encontrarás nada,
lo tuyo está aquí, en la tierra, cerca de ti
y solo tienes que mirar al suelo,

aquí firme, me encontraras esperando
una mirada tuya, que abra mi pecho hacia ti
y llene mi alma con la voz de tu silencio.

Jecego.

Una serñora quiso ser estrella.



Una señora quiso ser estrella.
(23 de Mayo del 2009)


Érase una joven señora
muy prepotente y divertida,
que quería ser estrella ella sola
en la tierra en que nacía.

Alguien le dijo:

pon los pies en el suelo
deja de ser soñadora,
la vida da muchas vueltas
y lo tuyo es solo un sueño.

Ella embargada por su fantasía
desoyó aquel consejo,
y con sus brazos tendidos al cielo
dijo:
a mi, no me para ni Dios.

Tristes palabras pronunció la señora
triste, porque el cielo las oyó
y le dijo:
no hables tan alto,


el futuro no ha llegado,


y puede que no sea acertado
poner como testigo a Dios.

Y cuando llegó el día del juicio
la señora descubrió su fracaso,
y tuvo que bajar los brazos
hasta que tocaron el piso.

Y se vió “parada” en la tierra
porque su arrogancia le castigó,
y su voz desbordada de prepotencia
quedó valorada por la audiencia


que en el plató dió su veredicto.

La arrogancia mata a las personas
y la prepotencia, las entierra.

Jecego.


En busca de mis sueños.


En busca de mis sueños.
(23 de Mayo, 09)

Me he pasado la vida soñando
pero no se lo que he soñado,
me siento agobiado pensando
en el misterio de mis sueños.

Busco en mis rincones restos,



sombras o ecos de lo soñado,
y en mi búsqueda solo encuentro
algún recuerdo de mi pasado.

A veces pienso que he vivido antes,
en otra vida, en otro tiempo y me veo:
caminando por caminos y veredas
que en realidad he caminado;
y siento una unión relativa
entre mis sueños y mi pasado.

Y queriendo retener en mi memoria
lo efímero de mi sueño,
abro los ojos para retener una imagen
que se evapora cuando despierto;
y sigo en la duda si existe relación
entre lo que vivo y lo que sueño.

Sigo buscando en mis recuerdos
algún detalle que de luz a mis sueños,
y solo encuentro sombras y ecos
y alguna nube de oscuro silencio;
que no me dice ni trae nada
apenas vagos recuerdos.

Yo me rindo ante mis sueños
en el seno de ese mundo de silencio,
que viven en mí mientras duermo
y al despertar,
es solo:


un vago recuerdo y misterio.

Jecego.




La señora jardinera

La señora jardinera. (Dedicada a todas las señoras de Güimar)
(21 de Mayo 2009)

Señora, fíjese como le miran las rosas
que para copiar su suprema hermosura,
copian como mueve usted sus cosas
y como gira sus ojos cuando mira;

cuando camina usted mueve el aire que ondula
y se convierte en viento que arruinan,
los delicados pétalos de las rosas
que con tanta envidia le miran.

Señora, haga usted una cosa,
salga del jardín un día y de,
la oportunidad a las rosas
de sentirse tan hermosas como usted;

que el viento sea libre y tenga colores,
que no tenga sus caderas como guía,
que las rosas se sientan como flores
y no como sus envidiosas amigas;

señora, hágale un favor a las rosas
que no tengan su cuerpo como guía;

que sus tallos no se ondulen con el viento
que sus caderas envían;
para volver a ser como en el tiempo
cuando usted andaba perdida;

deje ser a las rosas, flores hermosas
para ausentar la envidia hacia usted,
ellas quieren ser lo que siempre fueron, rosas
la flor más hermosa, que siempre fue
insignia del amor y la vida;

pero su presencia no las deja,
su halo les perjudica y arruinan,
es usted tan hermosa, señora,
que las rosas se sienten perdidas..

Señora, déle una oportunidad a las rosas
que quieren ser tan hermosas como usted.

Jecego.

Adiós a Mario Benedetti

Adiós a Mario Benedetti.
(retales de sus propios poemas)


Se va porque ya lo hizo todo
se va porque lo ha querido,
se va dejando toda su sabiduría
en el mundo conocido.

Pero hagamos un trato:
usaré sus propias palabras:

yo quisiera contar con usted,
es tan lindo saber
que usted sigue existiendo
que uno se siente vivo;

y cuando digo contar
digo:

quiero sentirle en cuerpo y alma
como maestro empedernido,
sembrando el mundo con su pluma
de sus escritos tan lindos.

Adiós Benedetti, adiós amigo.

Jecego.

Como vuelan los pensamientos

Como vuelan los pensamientos.
27/03/09.

Como el viento,
como hojas secas,
como nubes en silencio
como tú y yo en esta vida.

Recuperando energías perdidas
sin orden ni fundamento,
todo flotando en la brisa
buscando imágenes y recuerdos;

que llevamos tu y yo escondidas
y queremos convertir en sueños,
para curar una herida profunda
que hemos provocado en silencio.

Solo hay un punto de partida
y el de llegada es el mismo,
lo que se ha ido se recobra
si sigues en el mismo sitio;

porque el mundo solo es un punto
en una dimensión desconocida,
donde el pensamiento se hace mudo
con las vibraciones recogidas;

que son tu pensamiento y el mío
de regreso al punto de partida.

Jecego.

Yo no necesito otra luna.

Yo no necesito otra luna.
06/05/09.

Si te tengo a ti,
¿para qué necesito la otra luna?.

Haré mi historia sobre tu pálida luz
y sobre tu silueta, mi reino…

y un imperio a tu medida

con un templo; como Pedro…

Te haré reina de mi mundo
soberana de mi pueblo….
con un cielo azul infinito
para que tú tiendas tu pelo;
con muchos soles que lo iluminen
cuando lo sueltes al viento
y lo conviertan en nubes
suaves de terciopelo…

¿Para que quiero otra luna
si solo con verte la tengo?
como una alborada, un amanecer
con las nubes de tu pelo,
y tan cerca de mi sus colores,
que solo con mirarte la tengo.

Yo no quiero otra luna…
tengo, con la que tengo,
con la pálida luz de sus ojos
y su piel de terciopelo;

y los dos solitos en ese cielo,
ese cielo azul creado con sueños,
a la medida de mis deseos
sobre la tierra de Pedro.

Y cuando abra los ojos y te mire
y se aparte de mi, ese sueño,
tenga la dicha de verte
como la luna en el cielo;

con tu pelo como nubes
extendido sobre la almohada,
teñido por los rayos del sol
creando una alborada;
y poder verte al despertar
con la luna pálida en tu cara.

Jecego.

Amaneció triste la rosa,

Amaneció triste la rosa.
(cavilaba un pajarito desde una rama).


Que triste está la rosa en su asta
me gustaría cantar cerca de sus pétalos,
pero no me atrevo acercarme a ella
puede que no le gusten mis trinos;

puede que esté triste la rosa
porque no se realicen sus sueños,
y mis cantos puede que rompan
los hilos que le unen a ellos.

Está triste la rosa
yo creía que el dolor
no se apreciaba en ellas.

Pero observo que también las rosas

sufren como los pájaros

cuando les falla su estrella.

Seguro que le faltó el agua
sus pétalos se marchitaron
y bajaron su cabeza;

la rosa dejó de ser hermosa
sus tallos se doblan y miran al suelo
y por eso está triste la rosa.

Jecego.

Una gota de agua miraba al cielo.

Una gota de agua miraba al cielo.

Angustiada y triste una gota de agua
miraba al cielo y le preguntaba,
porqué la soledad le acuciaba
habiendo en la tierra tanta agua;

y pronto vio la gota, sus lágrimas,
que como manantial rodaban por su cara,
volvió a mirar al cielo con rabia
y dio gracias por mandarle el agua.

Entonces la gota comprendió
que no hay que mirar tan lejos,
porque cuando a uno le falta agua
suele estar próximo el remedio;

sería bueno buscarlo más cerca
antes de llamar al cielo clamando,
porque a veces el cielo está despejado
y no encuentra la nube mensajera;

que pueda trasladar el remedio
que a ti a menudo te desespera,
busca soluciones en tu entorno
y se te hará más suave la espera.

Jecego.

Felicidades para todas las madres.

Felicidades para todas las madres.

Madre. Sinónimo de amor y ternura
arquitecta de sueños,
creadora de la vida
embajadora de imperios;
sol y luna a la vez
en un mundo de ensueños,
en tu hogar, Reina,
en el mundo, misterio.

Madre, tu eres mi creadora
y mi reina; yo tu retoño querido,
me diste mi ser, impregnado de tu amor
este tesoro tan grande que llevo conmigo;
yo no puedo darte tanto, pero quiero
todo lo que tengo compartirlo contigo,
rogar a Dios que me haga una madre como tú
y que tú, madre, siempre estés conmigo.

Se que todo te lo debo a ti
que sin ti, no hubiera nacido,
gracias madre, por dejarme vivir
y gracias por estar conmigo.

Junto con mi poema, te mando una flor
y entre sus pétalos, un beso fundido.
Jecego.