Solo te esperaba.


Te veía venir en mi sueño,
y te esperaba.

Oía tus pisadas
sobre la superficie del agua,
en aquella playa cubierta de luna
blanca como una sábana;

te esperaba impaciente
hasta que una ola, mojó mis plantas;
me hice viento en el palo mayor
y mi nave elevó su ancla;

sobre las olas volé
soplando el viento en la sábana,
te vi llegar desnuda
con la luna sobre el agua;

llegaste pálida y fría
te abrace y mirabas,
hice con mi cuerpo una estufa
y te abracé con el  alma;

nos fundimos en un sueño
y despertamos al alba,
unidos nuestros cuerpos tibios
abrigados con la sábana,
que quitamos del palo mayor
y bajamos al fondo de la barca,
que quedó varada sobre una ola
muy cerquita de la playa.

No pasé frio en la orilla.
Solo te esperaba.

Jecego. 30 de noviembre del 16.