Con estos ojos que te miro.



Con estos ojos que te miran,
con esta mirada con que te estoy viendo,
y con esta mente que te estoy pensado
desnudo todo tu cuerpo y te veo;
tendida en la hamaca de pura lana
en la puerta de tu bohío

he recorrido toda tu imagen
he creado un sueño en tus montañas y ríos,
con tus cañadas y valles;
y te he sembrado la mejor semilla
en los bancales de tus laderas,
y en tus orillas, millo  

he sembrado tu cuerpo de delicias,
tus labios de besos y suspiros,
y toda tu piel de caricias y desvarío
he hecho en ti mi nido preferido,
duermo en tus brazos un arrorró
en tus hombros como un niño;

te abrazo sin piedad
hasta que de tu pecho sale un grito,
mis oídos lo hacen música
que escucho hasta quedarme dormido;


sobre tus rosas blancas inquietas
temerosas de mis delirios,
de mis ansias por comerme
las rosas de tu corpiño.

No quiero despertar nunca
de este sueño divino;
donde mis labios enriquecen
bebiendo de tus labios, mi vino.

Jecego.