Dónde iré sin el timón de tu mano.


Donde iré solo sin el timón de cola de tu mano,
donde anclare mi barca que navega sola,
donde terminará mi camino tan lleno de olas
si en una playa de arena mansa, o en una roca herida.

Quizá en un desierto de arena donde una duna errante
cubriera a mi estrella orientadora y dejara a mi barca sin guía,
navegando sobre las olas en aras del viento frente a la roca
vestida de espuma blanca y imaginarias blancas rosas.

La veleta de mi barca guiada por el viento, me lleva
no sé donde, pero sin timón, navega sola, a la deriva;
unas veces sobre las olas, otras en el vacío de sus crestas
y otras me siento perdido entre tanta agua y tanta ola.

Pero llegaré algún día a alguna parte
y las gaviotas, las rocas, las arenas o las algas
oirán los gritos de mi sirena llamando a Dios
para que abra las puertas del cielo y reciba;  allí vararé.

Jecego.