Soledad.

Soledad.
Viernes 11 de septiembre del 15.

Ya estamos solos los dos;
entre las flores de tu pradera,
y el viento que haces al andar
testigos mudos de nuestro encuentro,
las plantas te miran con envidia
y mis ojos se pierden en
la exquisita belleza de tu cuerpo
mudos testigos de nuestra coincidencia.

Volvemos a estar solos, tu y yo, en silencio
hablándonos con los ojos,
cuando un impulso eléctrico nos hechizó,
y un abrazo acercó nuestros corazones
que se hablaron en clave de latidos
para que las plantas no nos oyeran,
y fuera todo, amor y silencio compartido.

Y nos fuimos del lugar, a otro más íntimo,
donde el silencio era oscuro como la noche;
nos abrazamos y sin decirnos, nada más allá de:
te quiero amor……..,
volvimos a hablar de corazón a corazón
de los más íntimos secretos que nos regala la vida
hasta que el sol rompió la noche;
vimos amanecer un nuevo día, nos besamos
y vimos juntos a las nubes peleándose por vernos.

Jecego.