Lo que va de ayer a hoy. Dos amiguitos ahora amigos.


Lo que va de ayer a hoy.
Los dos amiguitos, ahora amigos.


No sé si ése o ésa son
aquél o aquélla que ayer,
jugaban con mi hermanita
en el patio de mi casa.

No sé  si aquel niño está aún dentro de él,
ni si en ella está aquella preciosa niña;
pues los dos dejaron de ser como ayer
pero en los dos perdura su belleza sutil.

Él ya no juega con la muñeca de su hermana
Ella ya mira más al clavel que a la rosa;
y en su pecho aparecen dos rosas
que atraen a los ojos de él

Él se alisaba el pelo con sus manos
ella, se acariciaba su cara de Venus;
ayer, los dos eran niños muy buenos
hoy, son los dos, ángeles sin cielo; 

porque piensan como adultos, diferente,
y dejaron de volar por las nubes
y están usando sus pies en el suelo;

y esperan que llegue la noche cómplice
para dejar que hablen a sus anchas
sus espaldas silenciosas en la cuna de sus pechos.

Jecego.


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