No dejes que tu silencio sea su tumba. La palabra.

Cuando la voz lo llena todo se edifican las palabras
que rompen la infinitud del silencio
de esos cuerpo que están siempre muriendo;
mirar al cielo no resuelve nada,
solo hace crecer el silencio que te embarga.

Cuando miras a tu alrededor lo ves y vivificas
tu medio, dando vida a todo con tu palabra
que nace ante tus ojos lo antes creías muerto;
dale vida a las cosas; arrancalas del silencio
sacalas de las cenizas que provocan su encierro.

Su plenitud la obtiene en el aire, su medio
la palabra tiene muy poca vida encerrada, cuando sale
extiende sus alas y llega donde no llega nada;
se hace monumento y se recrea en ti que la liberaste
y se desnuda para darte las gracias con su encanto. (cuerpo).

La palabra necesita cruzarse con otra palabra
no le gusta la soledad, busca a su hermana gemela
en otra boca que las tenga desobra para acompañarla,
y compartir su vida en el aire, sin muros ni fronteras
sin temor a morir sola o contradecida y reprochada.

No dejes que la palabra te pregunte:
¿porqué me tienes encerrada?
liberala, dale alas; el encierro es su tumba....
y tú no debes dejar que se asfixie en tu boca,
liberala......

Jecego.