Esas colinas que tú tienes.

Esas colinas que tú tienes

Para ser lo que quiero ser
debo hacerme amigo de tu río ,
ese que fluye entre tus senos, dios mío
y corre sobre tu piel por placer;   
  
como un potro desbocado
en un oasis perdido,
en un desierto de fuego
entre tu cuerpo y el mío;

sembrar dos palmeras quiero
a uno y otro lado del río
y  descansar bajo su sombra;

y dejar que sus dátiles dorados
endulcen nuestros labios fundidos
entre tus colina y el lago;

pero soy enemigo del Otoño,  
y quiero acelerar el tiempo
para llegar a ser, lo que quiero ser
desviando el río, desde tu pecho a mi lago;

y encausar con mis propias manos
ese manantial sobre tu cuerpo;
y hacer en tu piel mi huerto
y cuidarlo con mis manos;

pero  como el pájaro solo se posa en la rama
yo no puedo, o no alcanzo
con mis manos, desviar todo el agua
que brota de tus colinas a la paz de mi lago.  

Jecego.

2 comentarios:

Gladys dijo...

Hola amigo que bello romántico apasionado poema, amigo discúlpame por no venir, lo que pasa que ando tan apurada, porque yo ademas de mi trabajo los quehaceres de casa cuido a mi padre, parece que algún día te conté de eso, por eso el tiempo mío es muy escaso, ahora aproveche de leerte varias entradas los cuentos que escribes son muy bonitos vendré a penas pueda.

Un abrazo grande espero estés bien pronto.

Isidro Jesus Cedres dijo...

Amiga Gladys, no te preocupes; ven cuando puedas; nosotros solo somos libres en algún momento del día, el resto está lleno de obligaciones. Todos hemos tendido algún enfermo en casa; lo importante es aliviarlo de su mal sin pensar en nuestro esfuerzo que no es nada comparado con el del enfermo que lucha por seguir con nosotros. Da gracias a Dios por la fuera que te da cada día. Un abrazo. Jecego.