Buscando a la noche.




Anoche salí a buscarte con mi linterna encendida
y avancé en aquel desierto ciego buscándote
en mi soledad perdida y no aparecías,
te habías ocultado o te habías perdido en aquel laberinto
me decía; mientas caminaba sin rumbo buscándote.

La luna ya se ocultaba, la luz de mi linterna languidecía,
mis piernas se negaban a seguir, pero mi corazón seguía
buscándote, te necesitaba, te quería, te llamaba a gritos,
pero tu callabas, no contestabas, te escondías en tu negra sabana,
bajo las ramas de los árboles o en las cuevas perdidas;

Venus me guiaba hacia la montaña dejándose ver entre las ramas, encendida;
de pronto todo estaba cambiando, la noche se diluía, se perdía;
el sol le había quitado su traje de noche y vestía con túnica blanquecina
que tomó del Alba, tiñó de colores rojos a franjas y le llamó día.

Entonces, ya no busqué más, porque me di cuenta
que la noche y el día son una misma cosa;
cuando el sol se oculta detrás de la montaña, es la noche
cuando regresa, allá por el horizonte, es el día...... y así, toda la vida;
pero mis ojos siguieron cerrados
en mi noche buscándote, cieguitos por ti......

Jecego.




2 comentarios:

Gladys dijo...

Que triste es este escrito amigo me recordó mi angustia, el buscar sin poder hallar al ser querido, escribes tan bien que uno no puede evitar sentirse parte de tu sentir hermosas letras, aunque muy nostálgicas pero son parte de la realidad de la vida.

Un gran abrazo y que tengas un buen fin de semana amigo siempre es un placer leerte.

Isidro Jesus Cedres dijo...

Amiga Gladys, gracias por renovar tu comentario, La vida nos da alguna vez, y nos quita cada segundo que pasa; pero a pesar de eso, es lo único que nos importa.
Un abrazo, buen fin de semana, salud y paz. Isidro.