No tengo la obligación de parecerme a nadie.
Cada persona es un mundo, y yo me siento muy bien dentro de mí.
No hay nada más puro que lo original,  basta con comprobarlo.

Hoy me voy a salir de mi mismo para ofrecerles algo que me encantó, espero acertar.
Se trata de un tema de Pedro Garcia Cabrera, un erudito de las letras. Un canario de pura cepa, Gomero, para más señas. Ver "a la mar fui por naranjas" una reliquia para leer.


Se trata de: 
ALONDRA DEL NIÑO EXTRAVIADO.

Que no, papi, que no es cierto
que yo me hubiera extraviado,
aunque tu te lo creyeras
y lo haya dicho la radio.
Con sus pelos y señales
te diré lo que ha pasado:
estuve viendo las ranas
bajo el puente del barranco.
Una había verde noche
y otra de un tono más claro.
Yo pensé que el más oscuro
debería ser el rano.
A punto de cruz bordaba
la rana hembra su nado
en el quimono que cubre
el vientre de agua del charco.
Desde el balcón del zarzal
veíala hacer el rano
con unos ojos tan fijos
como las gorras de plato.
Pero yo lo que quería
mirarlas croando.
Y esperé a que madurase
el crepúsculo su canto
en la garganta amarilla
de un cascabel de topacios.
Yo no se si sabes, papi,
este secreto dorado:
que cuando la tarde en fuga
pierde sus zarcillos blancos,
si el primer rayo que brilla 
es de estrella, canta el rano,
y quien canta es la rana
es lucero el primer astro..
Esta tarde fue un lucero
quien estrenó el cielo raso,
porque la ranita verde
cantó primero que el rano.
Oyéndola, se veía
en el prisma del espacio
que reflejos y sonidos
estaban ruborizados.
Y me quedé bajo el puente,
muy confuso, imaginando
que la rana y el lucero
se daban cita en el charco.
Eso es todo, papi. Siento
el disgusto que te he dado.
Pero aunque tú me castigues,
yo seguiré recordando
que era el rano verde oscuro
y la rana verde claro.

Autor Pedro Garcia Cabrera.
Publicado por: Jecego.

4 comentarios:

Katy Sánchez dijo...

Tiene la dulzura y frescura que pone en la boca del niño su último descubrimiento y esta asombrosa novedad al chaval le hace desobedecer a su padre. Es más fuerte la curiosidad infantil que el miedo al castigo.
Me ha gustado mucho. Gracias por traerlo
Feliz domingo

Isidro Jesus Cedres dijo...

Amiga Katy. Pena me da pensar que un niño sepa y pueda pensar mejor que un adulto; quizá porque éste piense más en lo que dirán, que en sí mismo. Dicho de otra manera, el niño es más libre, su pensamiento es el suyo y hace lo que piensa, mientras que el adulto tiene muchas libertades coartadas.
Un abrazo. Isidro.

Cristina dijo...

Te felicito por tus entradas Jesús, paso un día sin entrar y tu blog tiene mucho movimiento... estuve leyendo Eva, rosa y poesía, una verdadera maravilla y El silencio también habla, que por cierto solo hay que saber escucharlo.
Un placer pasar a leerte, te dejo un fuerte abrazo, buen comienzo de semana!

Isidro Jesus Cedres dijo...

Amiga Cristina, gracias por tu visita y comentario.
He visitado tu precioso blog.
Me encantaron tus poemas, y las fotos. Éstas son muy fuertes para mis ojos.
Jecego.