Después de tres veces

(El titulo y la idea del argumento lo tomé de una poesía, portuguesa o brasileña; no conozco su autor).

Era un señor que alegaba a su esposa y a su médico,  no poder dormir;  tomaba varias pastillas cada noche para conciliar el sueño; pero su señora estaba desatendida; él al poco rato de acostarse resoplaba como un cerdo, ella, esperando algo de atención se dormía contando corderitos, y oyendo la música monótona de su esposo.


La señora harta de la actitud pasiva de su esposo inflado de pastillas, tomó una aptitud poderosa y sabiamente natural, mostró a su esposo, en la penumbra de la noche, cerca de la cama, su terso cuerpo esculpido por el Creador dispuesto al trueque. 
Cuando llegó el momento, abrió la caja poderosa de sus medicamentos, sutilmente envasados con la piel de su cuerpo a su esposo; éste poco impresionable, por el adormecimiento de su medicación quedó entre Pinto y Valdemoro.
Ella no le dejó tomar las pastillas de cada noche; lo envolvió con sus brazos, piel a piel y cuerpo a cuerpo, lucharon un rato devorados por el fuego que pusieron en la lucha, él quedó un poco aturdido, pero ella no estaba dispuesta a perder la ocasión para sustituir al médico; se levantó y se fue a la cocina; calentó un poco de leche de la Asturiana, le agregó chocolate y miel,  una yema de huevo, y bien dulce se lo llevó a la cama; él se lo tomó apresuradamente, y se sentía confortado con el tazón que le había traído su señora; ésta, que también se tomó otro tazón de la mezcla mágica, se   acostó de nuevo a su lado, le premió con sus besos y caricias, hasta que el hombre (ahora sí) volvió a sentirse despierto y a cumplir como esposo.  
Esta prodigiosa ceremonia volvió a repetirse a las dos de la madrugada. 
A esa hora, la joven señora volvió  a la cocina y le trajo un vaso de leche bien caliente; ella se tomó otro; se abrazaron, juntaron sus espaldas, y hasta el amanecer que entró la luz por la ventana que se había quedado abierta. 
Ninguno oyó ruidos en la calle, ni miró que hora era en la madrugada.
Después de tres veces, no se oye el bullicio de la calle, ni se escuchan las campanas; ni se sabe para  que sirven las palabras; ni que importa la hora;  después de tres veces; solo se adora la paz, el silencio y la tranquilidad; después de tres veces, el cuerpo se arruina, se atrofia el alma, se trocan la palabras por largos silencio y los besos se distancian;  después de tres veces reina la paz, no se oye nada, porque nada perturba el sueño, y para nada sirven las palabras.
Después de tres veces......., llega una sublime calma.

Creo que este señor no ha tomado más pastillas de la farmacia; solo toma las que le da su señora esposa. Gracias por despertar..... Las pastillas solo aumentan las ansias y la angustia, te dejan oír las voces que callan, los pensamientos....que hieren y no curan nada.
Hay que estudiar anatomía y fisiología y forzar las estrategias hasta convertirlas en rutinas.
Nada hay mejor para dormir, que una cama bien atendida y un vaso de leche calentita.

Jecego.

13 comentarios:

Jacque dijo...

Interessante... Mas não quis usar o tradutor, então não sei se entendi bem...


BEIJOS
BESOS

Isidro Jesus Cedrés González dijo...

Amiga Jacque, el traductor es importante, pero hay que aprovechar para aprender, y esto es una buena oportunidad.
Un abrazo por tu tu visita y comentario.
Jecego

Estrella Altair dijo...

Isidro... que estamos a lunes.... !!!!!

y que el vasito es más socorrido, jajajajajaj...

mira que te pregunto

en que dosis la nueva medicina..
cada 6 horas,
cada 8 horas
todos los días.
o solo los fines de semana,jajaja

me encanta que me hagas reír de verdad, en un día que ha sido duro...

gracias Isidro por tu ...cariño y por el buen humor

Un millón de besos

Isidro Jesus Cedrés González dijo...

Amiga, esa medicina no se toma por horas ni por medidas de tiempo; solo mientras el cuerpo aguante.
Un abrazo amiga, gracias por tu comentario.
Jecego.

Garcibáñez dijo...

A la tercera va la vencida, vaya con la señora, experta en filtros de amor y sueño.

Abrazos.

Isidro Jesus Cedrés González dijo...

Amigo Garcibáñez, gracias por tu visita y comentario.
En estos momentos la vida depende del que llegue primero, o comes o te comen.
Amigo, un abrazo. Que la vida te sea fiel.
Jecego.

Flor dijo...

Con miel y un huevo!!!
Es que la mujer también era de mucho alimento jajaja. Si todo se curara así...

Un beso Isidro

Flor

Isidro Jesus Cedrés González dijo...

Amiga Flor, todo no se cura así, pero es tan calentito y bueno, que vale la pena probar.
Amiga Flor, gracias por comentar, eso también anima mucho.
Un abrazo. Jecego.

Isidro Jesus Cedrés González dijo...

Amiga Flor, he visitado tus blogs y veo que no has leído mis comentarios.
Son muchos blogs, y es difícil atenderlos a todos; yo solo tengo dos y tengo muchas dificultades para atenderlos.
Un abrazo. Jecego.

Flor dijo...

Siiiiiiii los leo todos de todos mis amigos!
Te contesté por correo!

Cuando uno crea un blogue y no lo hace, no lo debe estar haciendo y deshaciendo. Por ejemplo, tengo un amigo que desde siempre acostumbró a sus seguidores a contestar a los comentarios y en este ultimo año no lo puede hacer y siempre esta publicando entradas pidiendo disculpas a sus seguidores. Tu vés?

Yo si veo que debo contestar un comentario lo hago en el blogue del amig@ o por correo.

Hasta luegooo corazón!
Besos
Flor

Isidro Jesus Cedrés González dijo...

Amiga Flor, gracias por tus comentarios y por tu respuesta a mi comentario.
Un abrazo, cuídate, el Atlántico te necesita, y todos los que vivimos a su orilla, también.
Jecego.

Estrella Altair dijo...

!!! pero bueno.!!!

así estamos sin poemas....

no puede ser.. estas empezando a relajarte muuuuuuuuuuuuchoooooooooo

besos.

Isidro Jesus Cedrés González dijo...

Estoy escribiendo los apuntes sobre la osteoporosis. Pero algo ha salido.
Un abrazo. Jecego. Tengo una que escribí esta tarde, alternando, pero no le encontré un buen final y la dejé pendiente.
¿Estas estudiando ingles, o eres profesora de ese idioma?
Jecego-