Mi isla es mi piel.

Mi Isla, es mi piel.
Y el viento, mi azote.

Yo acostumbrado a mis límites
a no salirme de mis contornos,
siento que mi piel se rompe
cuan las olas llegan con violentos modos.

Se elevan cuatro y seis metros sobre
la llanura del océano, poderosas,
y luego como espejos se rompen
y lloran blanca espuma en sus bordes.

Me siento azotado en mis orillas
mis arenas lloran de dolor y esconden,
esperando que amaine el viento que atiza
mis orillas y rompen la piel de mis bordes.

Mi Isla está vestida de azul y blanco
sus playas, que suelen ser mansas
están alborotadas, frías y mal vestidas
llenas de banderas rojas llorando.

Esperan que se vaya el viento y llueva
que se note la primavera en su retorno,
que se vea su verde fondo y sus flores
como siempre, Canarias vestida con su encanto;

y que sus playas sean refugio de la flores que andan
mojando sus pies y sus encantos, y a la vez,
sentirme a mí mismo envuelto en los alisios
nuestro viento propio, entre flores tantas.
respirando hondo, sin que me duela nada.

Jecego. 17.03.17.