Montaña grande de Güimar

Montaña coqueta y soñadora.

Montaña grande de Güimar,
tu que dejas que el sol acaricie tu cara
y la luna cubra a tus hijos
con la luz plateada de la luna;
abre tus brazos y deja que el sol llegue
hasta las arenas negras
de tus entrañas, que
enrojezcan los bordes de tu cima
tus labios,
y crezcan en tus laderas
las tederas,
los cardones
y tabaibas
que te da ese verde hermoso,
ese verde esmeralda de ensueño,
que te hace coqueta y soñadora;
pregonera de tu talle cimbreante
como palmera y mujer,
que hace cantar al güímarero
glorias por tu ser,
y al forastero suspirar
por poderte tener.
¡¡Ay!! Mi montaña
con raíz de fuego y cálida piel;
te siento dentro de mí como madre
y como mi sangre en mis venas,
y en mi corazón te siento
hirviendo de amor por mi tierra.
Gracias: mi Valle; mi montaña, mi sol
y tus veredas.

Jecego.