El incendio de tus besos.

El incendio de tus besos.
Después de tanto tiempo esperándote
llegaste a mi nuevamente,
traías en tus labios mis besos
como presente para regalarme;

ya no recordabas que eran míos
que tu presente, era mi pasado;
que nunca pudiste borrarlos
a pesar de intentarlo tantas veces;

tus ojos me miraban fijamente
y tu corazón se adelantaba unos pasos;
eran tan fuerte sus latidos, que sentía
el ritmo de su fuerza en mi regazo;
se prendió tu hoguera en mis huesos
y se abrasó todo lo que tenía guardado.

Tantas veces he deseado tu presencia
que al verte, me he quedado sin palabras;
porque murieron quemadas en tu llama
mientras corrían a tu encuentro sin paciencia.

Me he quedado seco, petrificado, insomne;
ni soy piedra, ni soy árbol; me he convertido
en ceniza, la que me provocó el incendio de tu mirada
cuando traías un beso para regalarme;

me he quedado solo bajo la nube de mi sueño,
en mi locura por pérdida de mis cábalas;
mientras mis venas se congelan de frío
apagándose poco a poco, a la par que tus llamas.

Jecego.