Ayer aprendí.

Ayer aprendí. 

El porqué las colmenas tienen una  sola entrada.
Viernes 19 de febrero del 16.

Ayer aprendí que las palabras
se pueden escribir y borrar;
que no tienen la necesidad de estar
donde se escribieron para siempre.

Que es imprudente pensar
que sean estáticas y obedientes;
que tengan un mensaje constante
diciendo siempre lo mismo al volar.

Ayer vi como se deshacía una palabra,
como rápidamente se hacía memoria;
como desaparecía de su primer lugar
acompañada de muchas palabras amigas.  

Y a la par, se iba deshaciendo un sueño
que había aprendido del tiempo;
que todo termina donde empieza el sueño
que comenzó sin palabras, o con ellas dentro. 

Ayer aprendí que la miel de una colmena
abierta al viento, es muy difícil de guardar;
se pierde en el aire o se la llevan los pajaritos
a sus crías ansiosas de dulce, en su nido esperando.

Ayer aprendí, que el rojo y húmedo
licor de mis arterias, no es agua,
sino la esencia absoluta de mis sentimientos;
ese lugar donde se guardan las promesas y los sueños
esperando  el temblor que rompa y libere
de  la promesa de ser solo un recuerdo; una palabra.

Ayer aprendí que las palabras
se pueden escribir y borrar,
que las palabras son dulces mensajeras
pero como la miel abierta al viento, vuelan.....

Jecego.