Regresé a tu encuentro.



Regresé a tu encuentro en busca del color de tus sueños
y despetalé la rosa roja de tu cuerpo, con mis manos,
no tuve miedo de las espinas de tu piel de seda roja
y bebí la sabia de tus venas entre rojo oscuro y morado. 

Cansada balbuceabas palabras llenas de cristalina nostalgia
en un espacio del camino donde solo habitaba la nube baja;
en un rincón sin nombre, oscuro por la nube y ausente de palabras
te tendiste en mis brazos sollozando, en silencio, callada.......

Me hablabas desde la nube oscura, desde un silencio que calla;
solo yo y mi sombra, oíamos el lenguaje mudo de tus palabras,
en aquel paraje de ausencias donde habíamos elegido encontrarnos
con el mensaje más absoluto de soledad y silencio de la montaña.

Regresamos a casa mordiendo los silencios, para que no escaparan,
dejando un resquicio a las palabras y sus ecos para nuevo encuentro;
un espacio libre a nuestros cuerpos, por si la rosa quería volver a ser rosa
y quedarse en el rosal de mis huesos, cuidada con la sangre de mi cuerpo.

Jecego.

2 comentarios:

Katy Sánchez dijo...

Versos maravillosos que hablan desde el silencio.
Magnífico. Me ha gustado mucho.
Bss

Isidro Jesus Cedres dijo...

Amiga Katy, gracias por comentar.
He visto uno e tus blog, y necesito caminar para bajar la barriga... he comido con los ojos de todos tus platos.
Hasta casi me como al gato.
Un abrazo.