La rosa que se separó de su jardín.




El Jardinero retornó a su jardín
y no encontró su rosa preferida,
se había ido de paseo sola
por la vereda que solo era de ida.

La rosa dejó su espacio vacío 
dejando a su jardín triste, 
y al rosal llorando su pena
sobre sus espinas viles.

Por el camino, la rosa fue dejando su aroma
para marcar su camino de vuelta,
no sabía que iba por una vereda sin retorno
ni que el viento borraba sus esencias.

Mientas ella se alejaba, retornaba el jardinero
y casi muere de pena por aquella ausencia
y caminó siguiendo al sol, al Oeste
hasta encontrarla en una orilla dormida. 

Jecego.

1 comentario:

Katy Sánchez dijo...

A veces las rosas no se van de paseo solas. Puede que una mano atrevida la haya arrancado de su rosal enamorado de su belleza y perfume.
En cualquier caso al jardinero siempre le quedará el rosal.
Bss