Cuando el sol se ocultaba detras de Izaña.

La Dehesa, ciruelos en flor, nube de invierno, y detrás, Izaña. No se ve.
Por ahí están los enamorados; y no sienten frío. Jecego.

Cuando la luz del sol ya solo era penumbra,
Cuando su luz cansada ya solo era crepúsculo.
Cuando callaron los pájaros, aparecía el búho
y empezaba el arrullo adormecido de las sombras;

llegó el murmullo sin palabras de dos enamorados
acurrucados en sus brazos y zozobras,
dando rienda suelta a sus sentimientos
en la intimidad más absoluta de sus horas.

El tiempo se hace efímero en su tiempo
el reloj no marca sus horas de ensueño,
cada uno quiere del otro ser su dueño
ocultándolo dentro de espacio vacío;

con deseos de ser un solo cuerpo
inmerso en una noche sin sentido,
dejando que hablen sus cuerpos
que están en un abrazo fundidos.


2 comentarios:

Katy Sánchez dijo...

Los enamorados, siempre deseando esa soledad que con los años se vuelven aburridos cuando no rotos.
Bss

Isidro Jesus Cedres dijo...

Linda verdad...
Gracias a los recuerdos cuando se pueden plasmar.
Asi es nuestra historia, al menos la mía,
Solo me queda la memoria y la ilusión reflejada, quizá en la retina; o quizá en el alma.
Buenas noches mi amiga y gracias por tu comentario.
Un abrazo. Isidro.