La lluvia y el espejo.

                              Día lluvioso en La Dehesa. Vista parcial de Güimar. Tenerife. 


Hoy no vengas a verme, no es mi día
pasó la lluvia y me dejó su espejo,
y me veo tan bajo, mirándome en él 
que parece que me entierro en vida;

hay días como éste que no me encuentro
en el espejo que me dejó la lluvia en el suelo,
asómate a la superficie del agua y dime 
alguna palabra que me saque del espejo.

Tengo miedo de ahogarme mientras te miro
mientras te sueño, mientras te ruego:
que me saques del agua que dejó la lluvia
en la tierra; que ahora es mi espejo.  

Jecego.

4 comentarios:

Katy dijo...

A veces la lluvia tiene en don de enfangar en vez de limpiar, pero vendrá otra que lava el lodo y todo se ve de nuevo más reluciente y menos empañado.
Bss y feliz semana

Isidro Jesus Cedrés González dijo...

Amiga Katy, tu eres la segunda lluvia, la que deja todo brillante.
Gracias por tu comentario, tan brillante como el agua pura.
Un abrazo, vengo de tu blog Ciudadana del mundo. Maravilloso.
Voy a Pasitos cortos. Exquisito.
Un abrazo. Jecego.

Flor dijo...

Ups!! Hoy que vine a verte, no es tu día??? O eso fue ayer? jajaja

Yo digo "Te quiero Mi Poeta romantico" sera que consigues salir del espejo? jajajaja

Besitosssss.
Flor

Isidro Jesus Cedrés González dijo...

Amiga Flor, gracias por tus vitaminas.
Todos los días no son festivos, alguno viene nublado , lluvioso o ventoso....
Un abrazo y gracias por tu comentario.
Isidro.