Amaneceres.

                                              Foto tomada desde la Dehesa. Jecego.


Me encantan los amaneceres, siento la sensación de que se me abren los ojos, que estoy despertando, que puedo traer y llevar las cosas que yo quiero hasta el lugar exacto, y mientras, en realidad acontecen cosas que apenas comprendo. 
Siempre que puedo, y puedo muchas veces, me acerco a la Dehesa, entre las 6.30 y las 8 de la mañana, a esas horas en el horizonte ocurren muchas cosas indescriptibles, a velocidad de vértigo, más allá del verbo, donde no llegan las palabras.  (Solo para ver y soñar).
Cada día puedo ver algunas, otras van tan de prisa que se me escapan; no puedo seguirlas y las dejo para verlas otro día aunque sé que no serán las mismas, porque nunca se repiten.  
En ocasiones, mientras las nubes me viran el dorso para dar la cara a su amado el Sol;  yo miro y admiro  sus espaldas de múltiples colores,  y sus ansiosas nalgas, que se mueven al ritmo del viento o las muevo yo con mi mirada.
Me encanta cuando se rompe la noche y da paso a la mañana, cuando las ranas callan, cuando se esconden las estrellas, cuando el negro se hace gris y aflora el alba con la cara de la mujer amada, entonces......
El horizonte se hace rojo, las nubes se van bailando, el mirlo canta , el horizonte se cubre de colores, se oye correr el agua;  y cuando el viento me trae los perfumes de:  rosas, violetas, geranios, de mi yerba buena y de albahaca; entonce se abren mis sentidos y hasta veo tu cara, tu cuerpo y oigo tu voz como ahora, que me halaga,  y  me siento vivir de otra manera, siento que tu esencia me abraza, con otras ganas de vivir abrazado a ti, mujer hermosa, la otra cara de la mañana.


Allá abajo veo mi pueblo que emerge de la noche, veo las casas blancas, las luces de los coches, y adivino mi hogar, con la rosa de mi casa.


Para disfrutar de la vida solo hay que dormir menos, dejar de ser perezoso y Madrugar.
No hay tiempo más mal perdido que el que se ha perdido durmiendo sin tener sueño.


Jecego.

4 comentarios:

Cristina dijo...

Hola mi querido amigo! Leí la anterior publicación y ahora termino de leer esta...noto cuanto valor le das al universo, cuanto te inspira el cielo y sus cambios.
Pocas personas nos detenemos a admirar la belleza que nos rodea.
Hermosas entradas, un placer leerte.
Te dejo un fuerte abrazo!

Isidro Jesus Cedrés González dijo...

Amiga Cristina, hoy he escrito y publicado dos trabajos, yo solo me entretengo en esto algún trabajo de agricultura,(mañana voy a podar parras a ese lugar y traeré más fotos), pero he observado la poca importancia que tienen muchas personas por aquello que nos da la vida.
Un abrazo querida amiga.aferrate a la naturaleza, ella es tu propia vida.
Jecego.

Katy dijo...

Una hermosa descripción del amanecer y el madrugar que nos avisa que estamos vivos. Yo siempre he madrugado y a veces no por palacer, sino porque el día se presenta hermoso ante nuestros ojos. Ya tendré tiempo de dormir el sueño de los justos.
Que se te de bien podar l¡los perales. Quién pudiera.
Bss y feliz semana

Isidro Jesus Cedrés González dijo...

Amiga Katy, no hay nada como un hermoso amanecer; quizá algo similar sería esperar un comentario cuando escribes algo. Por ello hay que madrugar para ver o escribir, luego esperar la recompensa.
Querida amiga, las plantas, como los animales, se sienten agradecidos cuando les ayudamos.
Un abrazo y hasta luego.
Jecego.