Memoria, no me castigues.



Cuando tu luz ilumina mi cielo
en tu andar hacia poniente,
perla opaca, opaca fuente
despiertas y arrullas mi sueño.


En mi valle ocupas reluciente
en el cielo, infinita altura;
lucero en mis noches de insomnio
memoria ardiente de tu figura.


Yo bajo un castaño en la Dehesa
tu en el cielo azul de mi vida
degustando el placer de ser mi amiga.


Desde la distancia, tu luz diamantina
ilumina mi refugio bajo el cálido castaño
tu luz de lucero, el alma mía.


Jecego.
Vista de un mar de nubes en el Valle de Güimar. Tenerife. Jecego.





Vista de un mar de nubes sobre el Valle de Güimar.


Jecego.

5 comentarios:

Jacque dijo...

Lindo poema e linda foto... JECEGO...


BEIJOS
BESOS

Katy dijo...

"En mi valle ocupas reluciente
en el cielo, infinita altura;
lucero en mis noches de insomnio
memoria ardiente de tu figura".

Te aseguro que si eres capaz de escribir estas preciosidades tu memoría es la de un chaval.
Alguien una vez me dijo.
"Para ser feliz hay que tener una mala memoría"
Por eso no soy tan feliz, por realista. Pero si lo bastante para disfrutar de lo que la vida me ofrece.
Bss Isidro

Isidro Jesus Cedrés González dijo...

Amiga Katy, gracias por tu comentario. Precioso comentario.
Me encantan tus letras.
Gracias por tus visitas y por tus palabras de ánimo.
Un abrazo. Jecego.

Isidro Jesus Cedrés González dijo...

Amiga Jacque, gracias por tu comentario.
Un abrazo. Jecego.

Estrella Altair dijo...

Yo creo que tienes una memoria tan intensa y viva como tu corazón que late con la juventud que sólo tu sabes imprimirle a una edad madura y maǵnifica.

Besos muchos