Una gatita y un perro.

En un lugar de mi mundo, un pequeño arroyo atravesaba el bosque; aquello era un paraíso por donde serpenteaban los espejos de agua, bebían los animales, cantaban los pájaros y algunos mozos se bañaban.  Cerca habían poblados, a uno y otro lado del riachuelo, donde nace esta aventura, cuento, o cruel realidad imaginativa.
Mayores y jóvenes cuentan que ven a un perro viejo acercarse a una orilla del riachuelo y ladra tímidamente sobre su corriente, a l otro lado del agua, una gatita presumida y preciosa, con ojos que brillan más que la luna, (que apenas se asoma a través de las ramas de los árboles), se oye la voz dulce y  cálida de la gatita, como: miiaauuu, miiaauuu........., el viejo perro se levanta y mueve su rabo de alegría, mira por encima de las aguas y ladra guauuuu, guauuuu,  con su débil voz de anciano, luego levanta su cola, como una antena, se hecha en es suelo, pone su cabeza sobre sus patas delanteras, estira sus orejas dirigidas al río y calla,  parece que quiere oír la respiración de su hada. .... uno a cada orilla de su  río, se cuentan cosas que se imaginan llevará el agua en su discurrir entre una y otra orilla, o la cálida y húmeda brisa que los separa sea su mensajera.
Muchos han querido escuchar al agua en su paso, llevar noticias de uno a otro lado,  otros dicen que han visto a ambos animalitos, al unisono, a cada lado del riachuelo hablando con el agua, dicen que mandando sus mensajes olfatorios, verbales y quien sabe si mandando un beso como saludo cariñoso. 
Al atardecer, se oye una voz que llama al perro, (la gatita también lo oye), ambos se ponen en pié, se dirigen a la orilla del río y posan su boca en el agua, (¿serán el rito de un beso?),  y se va cada uno a su casa.
La gatita se levanta en la mañana y va a mirarse al espejo del río, le gusta verse en cada espejo que se forma con la corriente del agua, y mirándose en ella, espera el tímido alarido de su amigo el perro.
El perro, ya viejo, sabe que en la casa solo estorba, y se va a la orilla del río a ver pasar su tiempo y sentirse diferente con el cariño de la gatita.
Un brujo del lugar dice haber visto a media noche, con la luz de los ojos de la gatita, al viejo perro atravesar el río nadando, darle un beso a la gatita y regresar.......¿usted lo cree? yo si...


Por el beso de una gatita se hacen milagros.
Jecego.

2 comentarios:

Katy dijo...

Yo también lo creo. El cariño, la admiración y el amor no tienen edad.
La juventud y belleza junto a la vejez y la experiencia. Porque cada uno brilla con su propia luz. Belleza y sabiduría, de la que empieza el camino y el que ya está de vuelta de todo. Precioso
Bss

Isidro Jesus Cedrés González dijo...

Amiga Katy, gracias por tu comentario. En la vida todo está de ida i vuelta, según quien la mire, y desde que lado.
Un abrazo amiga.
Jecego