Güimar, Un Valle hermoso.

Güimar, un Valle hermoso.
Tajinaste rojo a la entrada de la Dehesa.
Mi tierra.

     (respuesta a un amigo)

No digas que no te gusta Güimar     
si apenas vienes a visitarla,
o vienes por el Socorro
o de paso para la playa;


Güimar está entre La Ladera
Arafo, e Igeste de Candelaria,
y es un monumento encerrado
Neblina sobre los pinos en La Dehesa.
entre la mar y la montaña;




enlazado por caminos,
calles y veredas extrañas,
que son los senderos viejos
que aúnan nuestra señas;
de guanches que dejaron
sus camnos como estela.


Las redes que aúnan sus barrios
son las venas del pueblo,
por donde circula la sangre
Joven ciruelo especial en la Dehesa.
embutida en los cuerpos;




de sus habitantes señeros
herederos de los guanches,
que fueron los primeros habitantes
del pueblo güímarero;




que jamás abandonan la vereda
por la cubierta de asfalto negro.




De las calles negras y feas
surgen veredas y caminos,
que llegan silenciosas a las casas
Pino canario del barranco de Tamay.
donde habitan sus vecinos;




aquellos, fieles a su historia                              
que cuidan sus gallinas y corderos,
que aún comen leche con gofio
y gofio amasado con queso;




y hasta te invitan para que descanses
si andando cruzas sus senderos,
porque son gente de antes
que no olvidan sus ancestros;
aquellos guanches que fueron
auténticos caballeros.


Montaña de Güimar desde la Dehesa.


Que diferencia tan grande existe
entre las gentes que van en coche,
y las que hacen su camino por senderos
recreando sus ojos, en las imágenes que ven;


los primeros, van apartando a la gente ,
ignorando aquellos cuerpos que adelantan,
porque se sienten los dueños sin alma
de aquel asfalto negro que rampan;  
                  


los segundos saben que ese mundo
Amanecer desde la Dehesa.
no se hizo para ellos y quieren llegar,
a sus casas con sus cuerpos enteros
donde esperan sus esposas,  del alma.              




El asfalto es para los que tienen prisa en llegar,                                                      
creyendo, que corriendo se llega primero,
sin darse cuenta de su error ignorando
que lo importante es poder y saber llegar;

haciendo uso de la educación y respeto                         
Vendimia.
por aquellos que tienen que andar,                                             
por sus caminos y senderos
que también quieren llegar. 
                                                                 


Haz un recorrido por su campo abierto              
sin coche todo terreno,                                                          
hazlo a pie, caminando, mirando, viendo                                             
sus caminos, veredas y senderos;

y verás cosas diferentes y hermosas                                                   
distinta al asfalto negro,
que te dirá lo hermoso de Güimar
cuando la conozcas por dentro.

Jecego.
                                                                                                                             
                                                                                                               

4 comentarios:

Jacque dijo...

Interessante relato....... Que lindas fotos.......

BEIJOSSSS

Isidro Jesus Cedrés González dijo...

Amiga Jacque. Gracias por tu comentario y presencia. Es un placer tener amigos de tan larga distancia y tan próximos en los gustos.
Un abrazo. Jecego

Estrella Altair dijo...

Vaya vengo a ver tu tierra yo tambien desde lejos, y miro la Candelaria y que quedo maravillada y mi espíritu reconfortado ante tanta belleza..

y esas gallinas y corderos..

ummm que buenos.... junto a al fuego de sierra abierta unas buenas chuletitas de cordero...

y ese queso del que hablas..... de seguro que lo hay de oveja que es el que mas me gusta.

estar allí considero que es un lujo que la vida te ofrece querido amigo..

Un besazo.... pensando en tu tierra...

Isidro Jesus Cedrés González dijo...

Amiga Estrella; ésta es mi tierra, no es tan bella como la tuya, pero la quiero. Todos los pueblos tienen su belleza propia, donde cada uno oferta lo que tiene, y solo los ojos ajenos son los que compran.
Amiga, mi gofio y mi queso de cabra, compiten con tu queso de oveja,; pero yo nunca competiré contigo; no me gusta perder. Un abrazo. Jecego.
El castaño, no lo olvides.