Una historia arrancada a mi memoria.

Una historia arrancada a mi memoria.
16 de Marzo del 15.

La Dehesa se comprime entre el barranco de Chiñico por el Sur, y el de Tamay por el Norte;  por el Este, entre el pinar del monte, la Caldera de Pedro Gil, y las Vistas;  y por el Oeste, por su monte bajo, la laurisilva, la cordillera de Izaña y  su cumbre.  Por el sur, más allá del barranco de Chiñico, están los Pelados, otra franja de tierra cultivable, y sembrada de parras y algunos frutales,  y más al Noroeste, con el Pico Cho Marcial, su parte más alta.
La Dehesa es  un vergel de parras, perales, manzanos, muchos ciruelos, castaños, nogales, higueras, tunos, duraznos, melocotoneros, etc. . tiene un clima muy variado, soleado y nublado alternativamente; cambiante, a veces hasta 10ºC en el mismo día; los vientos alisios le dan la humedad suficiente para que las plantas prosperen solo con las lluvias de invierno y la bendición de su atmósfera, húmeda, alternándose las nubes con el sol para regocijo de su fauna .
Es un lugar privilegiado por la Naturaleza; sus vista son preciosas y abarcan un gran triángulo sobre el mar y sus costas. Los amaneceres son de ensueño, cada día distinto amanecer; una alborada cada día; la luna se viste de gala cada noche; Venus se asoma a su cielo, unas veces matutina, otras vespertina; y a los pies siempre aquel ejercito de rocosos y centenarios pinos, formando un ejercito infranqueable entre mis pies, mi pueblo y el mar. Los ojos se asoman entre los pinos para ver hermosas e imaginarias formas.
El pinar está escalonado en terrazas que la naturaleza creo para aquel lugar; poco o nada transitable para los despistados, pero un gran jardín para los enamorados de la naturaleza;  los conejos, las perdices, los mirlos, las abejas y una enorme variedad de pájaros  se juntan en las ramas de las plantas para comer sus semillas y cantar libremente acompañando al murmullo del viento que pocas veces esconde sus melodías, y otras repiten el eco que dejaron a sus sombras aquellos guanches que nos precedieron.
En otras,  las aves ocultan sus cánticos para mirar a las nubes que se reunen como hermanas sobre la copa de los pinos para formar el mar de nubes, oscuro y  húmedo encima y entre las copas, sumerguiéndonos en un mundo que solo es ocupado por un silbido lánguido y trémulo producido por el choque del aire con las hojas. Rápidamente llega la húmeda brisa que mueve y da brillo a las hojas que apenas se ven entre la neblina y se posa en ese bosque de centenarios duendes, que se convierte ahora en un lugar fantasmagorico. Un poco más lejos se mueven las ramas de  un escobón, y un conejo huye, confluyen los ruidos que martillean en mi mente; el miedo aparece a flor de piel que me eriza el pelo; algún rayo de luz atraviesa el mar de nubes y luce una puerta impalpable,  blanca, dentro de aquel mundo gris, Ahora todo es silencio, no se mueve ningún animal, parece que la nube ha ordenado silencio para todos los seres vivos no enraizado a la tierra,  solo las ramas se atreven a moverse y derraman su rocío sobre ella.
Pasadas unas horas, un ligero viento viene a por las nubes, las eleva hacia lo alto de la montaña, y de allí, al cielo. Y empieza de nuevo la algarabía por la tierra:  los conejos y las perdices corren y escarban;  los pájaros abandonan sus escondites, revolotean y cantan; los lagartos salen buscando un rayo de sol; todo vuelve a la normalidad. El viento en las ramas de los pinos pone la música de fondo; los pájaros en su alegría llenan todos los rincones con sus trinos; el mirlo, el más comilón, va en busca de comida emitiendo su canto favorito, las abejas se posan en las flores cubiertas de rocío.
Todo es hermoso en La Dehesa; y cuando la abandonas al atardecer, una inmensa nube de placer te acompaña a casa, porque quiere compartir contigo, no quiere que le dejes sola; ella necesita  unos ojos que le miren, unos oídos que le escuchen, una voz que le hable, una nariz que perciba sus aromas y unas manos que la toquen, y todo eso lo tienes tú; y  ella tiene todo lo que necesitan tus sentidos, y te lo ofrece...

Jecego..

8 comentarios:

Estrella Altair dijo...

Me ha encantado...

tienes suerte de tenerla... tan proxima, tan hermosa, tan llena de vida... y de amarla como la amas

..y ese mirlo..y esos conejos... y tu miedo y tu sensibilidad.. que la recibo impoluta...y llena de sentimiento..

y el escobon...y los amaneceres... y los atarderes.. y Venus...

Tiene suerte la Dehesa de hacerte sentir todo lo que transmites...

y me resulta próximo y conocido... es mi tierra Castilla y la "Cabeza de Oso", tan seductora como tu dehesa...y sinceramente caer en su grandeza y admiración es tan facil.... por eso te entiendo perfectamente.

Besos querido amigo.

Katy dijo...

Desde luego Isidro, si no lo has idealizado demasiado, estás hablando de un verdadero paraiso terrenal. No me extraña que en un lugar así las musas revoloteen a tu alrededor.
Un abrazo

Dejame un Poema dijo...

Hermos tu poema, sublime sentimiento dentro de tu corazón. me encanto siempre es un placer leerte.
besitos para ti

Wanderley Elian Lima dijo...

Olá amigo
Belo poema de amor, dedicado a uma pessoa muito especial.
Um abraço

Isidro Jesus Cedrés González dijo...

Amiga Estrella; perdona haya tardado tanto en agradecer tu comentario, pero le puse otro apartado que ya había olvidado, ahora acabo de encontrarlo, La dehesa en singular, es un trozo de tierra de mi propiedad, donde voy un par de días cada semana a cuidar algunos frutales que hay plantados. Es precioso, y gratificante cada vez que llego con la alegría que me reciben.
Un abrazo, y gracias por tu visita.
Jecego.

Isidro Jesus Cedrés González dijo...

Amigo Wanderley, Perdona mi tardanza en contestar, pero quise diferenciar este tema de los otros y olvidé su titulo; hoy sin buscarlo apareció. Gracias por tu comentario, este escrito, está dedicado a un trozo de tierra, llamado Dehesa, en el monte de mi pueblo en la Isla de Tenerife.
Gracias por tu atención y comentario.
Un abrazo. Jecego.

Isidro Jesus Cedrés González dijo...

Amiga Katy, La Dehesa, lo escribo con mayusculas, porque para mi, es lo más parecido al paraiso, aunque sin Eva, esa Flor, o ese Fruto tan divino, hay que llevarlo para sentirse rey del lugar. Amiga Katy, gracias por tu compañía, tu comentario y tu forma de decir las cosas. Un abrazo, y gracias por todo lo que nos das.
Jecego.

Isidro Jesus Cedrés González dijo...

Amiga Dejame un poema.

Tu eres el poema
tu pluma lo dice así,
no necesitas mis letras
solo mirar y sonreir.

Amiga, gracias por tu visita y comentario.
Fuí a tu blog y me perdí en tus caminos.
Me encantó tu blog, gracias por compartir.