El amor es algo mas que el lenguaje del cuerpo.




El amor es algo más,
que el lenguaje del cuerpo.
13/11/07.
Me gusta el amor porque calla
todas sus historias y pensamientos,
modo sensible, con forma de luna
en el más riguroso silencio.


Pero el amor que habita en el alma
preso entre barrotes inmensos,
oculto entre palabras sublimes
abrazado a cálidos momentos;
que dejan el corazón herido
con el viento de las palabras,
que fueron dichas con pasión
aunque, muy por fuera del alma;
dejando una herida mortal
aquellas cariñosas palabras,
que no fueron fruto de amor
sino escenas de dolor y rabia.


No es amor, sino venganza.


Todas aquellas voces reunidas
en un rincón triste del tiempo,
que sumaron sus fuerzas malditas
para destruir de un tajo dos cuerpos;
porque faltaba el amor sublime
maduro con palabras y sosiego,
dejándose llevar por otras vacías
que de amor no llevan el sello;
dónde falta la cordura vital
y que solo se utiliza el cuerpo,
sin amor, sin alma ni corazón
solo con el lenguaje del verbo.


No es amor, sino vil venganza.


Jecego.

Que es poesía, me preguntas.

¿Que es poesía me preguntas? 04/02/09

Yo no podría decir que es poesía sin verte.
y seguro que nadie podría,
describir lo que es poesía
sin los perfiles que tienes.

No digo que tú seas poesía
digo, que es tal tu parecido,
con lo más hermoso de la tierra
que solo con ocultarte de ella,
pierde toda su majestad bravía
y con ello su valía
de poesía y calidad.

¿Que es poesía me preguntas?

¿que podría decirte yo
un pobre vagabundo,
si tu te ocultas al mundo
y no le dejas mirar?
la enorme calidad de tu cara
y tu onduleo al andar...

Anda, vete allá........
donde me falte tu mirada,
tu sonrisa, tu esbelta cara,
tu forma de andar, y tu valía;

porque mientras yo pueda verte
diré: tu eres mi poesía.

Jecego.



El amor es un creador de poesía.

Adiós amigo Berto.

Adiós amigo Berto.

Te recuerdo en tu Atalaya
hermosa; hecha a tu medida,
mirando hacia el monte y al mar
cultivando tus viñas.

En aquellas lomas hiciste una escalera
hacia la cumbre, muy larga,
buscando que sol de la mañana
acariciar las uvas de tus parras.

Hiciste un edén en una tierra baldía
con todo el cariño de tu alma,
desde donde seguirás mirando
hacia la gloria, que te aguarda:
donde los ángeles se harán tus amigos
con los nombres que llevas a tu espalda.

Amigo, sembraste la tierra con tu semilla
que se multiplicará en el tiempo,
desde tu atalaya, se podrá ver
con la ayuda de nuestro amigo el viento;
que extenderá tu semilla de amor
desde las dehesas, universo nuestro.

Jecego.
Isidro Jesús Cedrés González.

Mi estrella.

Mi estrella. Jecego. (16 de Junio del 2009)

Adiós mi estrella, adiós para siempre
tu luz la he guardado en mi memoria,
no me importa tanto tu huída que me hiere
como el no despedirte en tu partida.

He visto perderse en el cielo tu luz
hasta el infinito umbral de mi mirada,
pero no me quedaré solo como pretendes
porque vivirás siempre en mi alma;
y encargaré al viento que me traiga
tus restos, para hacer una almohada.

No me importa si tus cenizas son ardientes
o si tus restos no se hallan,
porque sabré sobreponerme al dolor
de tu ausencia despiadada;
creyéndote libre sin pecado
prepotente y endiosada,
porque tu mente fue sideral,
inocua sin palabras y sin alma.

Pero yo te recordaré siempre
como fuiste, como eras, como actuabas,
porque siempre te miré a los ojos
más allá de tu mirada.

Es tu mirada

Es tu mirada.
(12 de Junio del 2009)


Tu mirada se evade cuando miro a tus ojos
buscando en ti un refugio para mis sueños,
y se desvanece la exactitud de mis deseos
en un laberinto confuso de realidades
que perdieron la verdad en su empeño.


Tu mirada es el final de mi destino
buscando la belleza incomparable,
que se desvanece en veredas sin sentido
orientadas al vacío inconsciente
donde no habita nadie;


y se pierde en mi memoria el deseo
de ser el espejo donde te mires,
para que no se pierda en el vacío
mi mirada para eternizase;
y puedas saber donde se posan tus ojos
y veas que donde miras no vive nadie.


Tu mirada promete ser remedio a la tristeza
bálsamo para las soledades,
refugio para los corazones que vuelan
y espejo donde mirarse;
pero nunca será albergue para el que ha perdido
su mirada por mirarte.


Jecego.

Yo busco mi tiempo hoy.

Yo busco mi tiempo hoy.
(11 de Junio del 2009)

Conozco mi pasado que es mucho
hasta este punto donde he llegado,
hoy camino a mi futuro incógnito
con lo que he aprendido en lo andado.

El tiempo es el mismo para todos
al final mal repartido,
unos lo han aprovechado, lo han vivido
otros, lo han dejado pasar, lo han derrochado.

No dejes que el tiempo se vaya solo
acompáñalo, hazlo tu amigo, vívelo,
no le des por perdido, es tu dueño
no dejes que se separe de ti, atrápalo.

La vida es un sueño escondido en el tiempo
solo es vida lo que has estado despierto,
no dejes que pase hoy, pensando en mañana,
porque tu vida se va perdiendo en tu tiempo.

No busques el futuro en mañana
(que no existe, mañana siempre será mañana)
porque cuando crees que has llegado a tu destino
solo encontrarás un rincón de ilusiones vanas
en el final del camino andado,
que fue Tu tiempo perdido
esperando que llegara mañana…….

Jecego.

Cuando se detuvo la Guagua.

Cuando se detuvo la guagua donde iba.
23 de Enero 2010.                         Jecego.

Vio pasar el anciano su vida a través del cristal
desde su juventud en la plaza de la Iglesia,
con María su prometida, luego su esposa
y sus hijos, hasta siete, que jugaban en la vía;
encontró la razón de vivir, en aquellos cuerpos
que dejaba atrás, en su viaje de partida.

Recordaba aquellos paseos por la plaza
apenas rozando las manos de María,
aquellas miradas que decían cosas
y aquellos corazones que en silencio latían;

sin voces que dijeran te quiero, o, te amo,
dejando que sus corazones hablaran solos,
envueltos en la sublime aurora del amor
en un rincón de su paraíso solitario.

La guagua seguía su camino hacia el infinito
con el viejo inmóvil envuelto en sus recuerdos,
recordaba el nacimiento de sus hijos, uno a uno,
y decía: bien venido a nuestra casa, hijo;

y se santiguaba dando gracias al cielo
por la bendición que le había enviado,
miraba a María sonriente en el lecho
y le decía: María: gracias; te quiero....

Continuaba su marcha el pobre viejo
envuelto en sus frágiles pensamientos,
cada vez más confusas las ideas
mucho más lejanas en el tiempo;

porque el cuerpo se le enfriaba
y moría la memoria en su cerebro,
con los colores y perfumes del jardín,
de María y sus siete hijos, en su pecho.

Cuando termina su viaje, conoce su destino,
dos palabras le dicen todo, “Dios mío”,
cuando ve en el andén de la guagua
 “su paraíso”, a María, y sus siete hijos.

Jecego.

Cuando el día quiere terminar su jornada.

Cuando el día quiere terminar su jornada.
14/08/08.


Aparecen en el horizonte y en el ocaso
las sombras grises que inician la noche,
haciéndose muy largas las sombras
de nuestros cuerpos en el porche;
que ya intentan ocultar al día
con el manto oscuro de la noche,
dando por zanjada su jornada
de dar su luz a los hombres.

Se rompe la monotonía de la luz
y aparecen nubes en el horizonte,
que representan una alborada
con aquella multitud de colores;
que hace bailar a las nubes
al son de su música y acordes.

No queriendo que el día termine
aparece la luna plateada,
llamando a la puerta de la noche
vestida con traje de gala;
hecho con hilo de plata y colores
que burlan a las nubes de la mañana,
y repiten en el horizonte su ocaso
en sus noches enamoradas:
porque la luna sabe mucho de amores
sale por la noche disfrazada,
contando a sus enamorados
algunas increíbles hazañas.

Se aventura en una noche muy larga
escribiendo su historia en el agua,
en ese mar que ella misma riela
con su vestido color de plata;
se va de paseo de la mano de sus amores
sobre sus caminos plateados en el agua,
hasta mañana que salga de nuevo el sol
y borre la memoria de sus playas.

Jecego.