Cuando el amor se hace infinito.
Cuando el amor se hace infinito
rompe la piel y se escapa,
se sube al viento y se eleva
en una nube fantasma;
dejando un espacio vacío
donde fue su cuna y cama,
y una herida sangrante
en aquel cuerpo que ama;
porque su amor desmedido
rompió las cadenas del alma,
dejando escapar su tesoro
sin retorno ni esperanza.
El amor como todo, tiene su medida
ya Juana, murió loca de amor,
y para aprender, con una basta,
seamos prudentes en la medida
ecuánimes en su entrega y pasión
haciendo un pacto con la vida.
El amor es la vida misma
y no hay que forzarla
llenándola sin medida.
Jecego.
Hoy es un día lluvioso y frío.
Hoy es un día lluvioso y frío.
12:09 ´ V. 27/03/09.
Mis ritmos se han ocultado en lo gris del día
son lentos y turbios mis pensamientos,
y apenas encuentro argumentos
para escribirte vida mía;
pero buscaré en esta penuria de sueños
algún recuerdo que aún me alumbra,
de tu imagen de luz, en los peldaños
en la escalera oscura de mi vida.
No quiero dejar de escribirte nunca
para no perder la armonía de mis sueños,
esa imagen de ser tu dueño en mi memoria
en esa danza gaseosa y sutil de mi vida;
y confío en que tu recuerdo me de señales
que enciendan la luz del sol de este día,
para que se ilumine mi pensamiento
y traiga a mi regazo tu imagen
rompiendo la oscuridad que me abriga.
Que se rompa este ritmo que me tiene prisionero
y me oculta la imagen de tu cuerpo,
quiero ser libre con la luz de tus ojos
y feliz con el sabor de tus besos;
que se vayan las nubes que ocultan al Sol
y que ese viento que las lleva, te traigan a ti
envuelta en una nube brillante como Venus
con todas las flores de la primavera;
que se posen en el último peldaño de mi escalera
con música que brote con el aire de tu armonía,
y se funda tu boca ardiente en la mía
hasta que termine la primavera;
vuelva la luz del sol de tus ojos a los míos
y mis ritmos regresen al azul de mis venas.
Jecego.
12:09 ´ V. 27/03/09.
Mis ritmos se han ocultado en lo gris del día
son lentos y turbios mis pensamientos,
y apenas encuentro argumentos
para escribirte vida mía;
pero buscaré en esta penuria de sueños
algún recuerdo que aún me alumbra,
de tu imagen de luz, en los peldaños
en la escalera oscura de mi vida.
No quiero dejar de escribirte nunca
para no perder la armonía de mis sueños,
esa imagen de ser tu dueño en mi memoria
en esa danza gaseosa y sutil de mi vida;
y confío en que tu recuerdo me de señales
que enciendan la luz del sol de este día,
para que se ilumine mi pensamiento
y traiga a mi regazo tu imagen
rompiendo la oscuridad que me abriga.
Que se rompa este ritmo que me tiene prisionero
y me oculta la imagen de tu cuerpo,
quiero ser libre con la luz de tus ojos
y feliz con el sabor de tus besos;
que se vayan las nubes que ocultan al Sol
y que ese viento que las lleva, te traigan a ti
envuelta en una nube brillante como Venus
con todas las flores de la primavera;
que se posen en el último peldaño de mi escalera
con música que brote con el aire de tu armonía,
y se funda tu boca ardiente en la mía
hasta que termine la primavera;
vuelva la luz del sol de tus ojos a los míos
y mis ritmos regresen al azul de mis venas.
Jecego.
Luz y poesía.
Luz y poesía.
Cualquier cosa es poesía cuando le llega la luz
y se llena de vida haciéndose palabras
que las convierte en figuras con nombre.
Creo que la luz fue la primer poesía
que regaló su nombre a la nada
y convirtió a las cosas en palabras.
Desde aquel entonces pretérito
cuando se rompieron las tinieblas
las cosas se convirtieron en poesía.
Y las palabras que se hicieron de aire
por medio de la garganta; tomaron la luz,
y se convirtieron en imágenes que hablan.
Hoy esas imágenes cubren el mundo
todas tienen nombres para llamarlas
y se dejan ver cuando les llamas.
Que hermosa es la luz! cuando da en la cara
dando presencia de su estancia en el lugar
a aquel cuerpo que nació de la nada.
Que robó de la noche su prestancia
para dar imagen a lo que nunca fue
otra cosa que oscuridad e ignorancia.
La luz acabó con las tinieblas de la noche
le dio forma y color a las cosas descubiertas
y palabras para llamarlas por su nombre.
Ya con el mundo a sus pies, y la luz del día
sobre el orbe, se reunieron todas las palabras,
y solas, abrazándose, se hicieron poesía.
Jecego.
Cualquier cosa es poesía cuando le llega la luz
y se llena de vida haciéndose palabras
que las convierte en figuras con nombre.
Creo que la luz fue la primer poesía
que regaló su nombre a la nada
y convirtió a las cosas en palabras.
Desde aquel entonces pretérito
cuando se rompieron las tinieblas
las cosas se convirtieron en poesía.
Y las palabras que se hicieron de aire
por medio de la garganta; tomaron la luz,
y se convirtieron en imágenes que hablan.
Hoy esas imágenes cubren el mundo
todas tienen nombres para llamarlas
y se dejan ver cuando les llamas.
Que hermosa es la luz! cuando da en la cara
dando presencia de su estancia en el lugar
a aquel cuerpo que nació de la nada.
Que robó de la noche su prestancia
para dar imagen a lo que nunca fue
otra cosa que oscuridad e ignorancia.
La luz acabó con las tinieblas de la noche
le dio forma y color a las cosas descubiertas
y palabras para llamarlas por su nombre.
Ya con el mundo a sus pies, y la luz del día
sobre el orbe, se reunieron todas las palabras,
y solas, abrazándose, se hicieron poesía.
Jecego.
La luz, voz del mundo.
La luz, voz del mundo.
La luz, es la voz del cielo
lo dice todo sin palabras,
no se equivoca de idioma
en lo que dice y calla;
en su andar errante y mudo
da imagen al hombre de cosas,
que entran por los ojos y son
innecesarias las palabras;
que asombrados quedan sus ojos
con las imágenes guardadas,
en su retina, sin nombre, sin rol
les dejó la luz grabadas.
La luz, es la madre del tiempo
sin luz no hay cosas, no hay nada,
se pierden en la noche, en silencio
hasta el amanecer, que la luz salga.
La luz, pregonera del mundo
conoce su importancia soberana,
viene cada día, con su lenguaje mudo
a ver sus cosas y nombrarlas;
sabe que arrancadas de la noche
con solo su presencia hablan.
Jecego.
La luz, es la voz del cielo
lo dice todo sin palabras,
no se equivoca de idioma
en lo que dice y calla;
en su andar errante y mudo
da imagen al hombre de cosas,
que entran por los ojos y son
innecesarias las palabras;
que asombrados quedan sus ojos
con las imágenes guardadas,
en su retina, sin nombre, sin rol
les dejó la luz grabadas.
La luz, es la madre del tiempo
sin luz no hay cosas, no hay nada,
se pierden en la noche, en silencio
hasta el amanecer, que la luz salga.
La luz, pregonera del mundo
conoce su importancia soberana,
viene cada día, con su lenguaje mudo
a ver sus cosas y nombrarlas;
sabe que arrancadas de la noche
con solo su presencia hablan.
Jecego.
¿Que es la belleza en la mujer?
¿Qué es la belleza en la mujer?
La belleza es una nube pasajera
que dura, lo que dura su tiempo,
lo que dura su primavera
lo que tarda en borrarse un momento;
es un perfume, es una esencia,
que siempre se lleva el viento,
dejando una nube perecedera
algo parecido a un recuerdo.
Y se diluye poco a poco en el aire
dejando una sutil estela en el tiempo,
de aquel rostro que fuera hermoso
que pierde encanto por momentos;
pero el espejo que no tiene alma
calla y regala su reflejo solidario,
porque le parece una tortura
detener al tiempo en sus labios.
La belleza es el mismo tiempo, su edad,
que quiere guardar la mujer en su cara,
y centra su esperanza en el espejo
para que haga su lozanía más larga;
pero el tiempo no se para en pormenores
y se lleva cada día un poco de esperanza,
robándole al espejo, sus vanas ilusiones
para recordarle la verdad de su cara.
Y le dice lo imposible de parar el tiempo
y de ser bella pasada su primavera
recordándole que también es cuerpo;
Y que sus alas siempre en movimiento
se lleva consigo la luz vaga de su cara
dejando su verdadera imagen en el espejo.
Jecego.
La belleza es una nube pasajera
que dura, lo que dura su tiempo,
lo que dura su primavera
lo que tarda en borrarse un momento;
es un perfume, es una esencia,
que siempre se lleva el viento,
dejando una nube perecedera
algo parecido a un recuerdo.
Y se diluye poco a poco en el aire
dejando una sutil estela en el tiempo,
de aquel rostro que fuera hermoso
que pierde encanto por momentos;
pero el espejo que no tiene alma
calla y regala su reflejo solidario,
porque le parece una tortura
detener al tiempo en sus labios.
La belleza es el mismo tiempo, su edad,
que quiere guardar la mujer en su cara,
y centra su esperanza en el espejo
para que haga su lozanía más larga;
pero el tiempo no se para en pormenores
y se lleva cada día un poco de esperanza,
robándole al espejo, sus vanas ilusiones
para recordarle la verdad de su cara.
Y le dice lo imposible de parar el tiempo
y de ser bella pasada su primavera
recordándole que también es cuerpo;
Y que sus alas siempre en movimiento
se lleva consigo la luz vaga de su cara
dejando su verdadera imagen en el espejo.
Jecego.
Busco mi destino.
Busco mi destino. 24/03/08
Busco mi destino en el espacio
entre ecos y sonidos que no veo,
y noto que mi ser se diluye
en pequeñas ráfagas de viento;
un segundo de tu presencia me bastaría
para encontrar mi destino en tu pecho,
envuelto en un suspiro tuyo, como aliento,
que diera vida, a la vida mía.
Pero tus suspiros se pierden en el aire
a mí, solo me queda su eco,
y se van lejos, muy lejos, al espacio:
mi ser, mi destino, tu suspiro y el viento;
allí, perdido en el azul infinito
busco entre nubes de recuerdos,
tratando de encontrar mi destino
en un mundo sin fronteras de sueños.
En mi, queda la memoria desnuda
que empieza a elaborar mi pensamiento,
que fabrica castillos en el aire
y da vida fantástica a mi cuerpo;
concentrando: destino, suspiros, y tiempo
en mí, que solo soy:
una simple ráfaga de viento.
Jecego.
Me gustaría ser Miguel Ángel
aunque solo fuera un momento,
para hacer una imagen tuya
ceñida a mi pensamiento;
y dejar plasmada en el cuadro
todo el amor que te tengo,
con colores que hablen solos
y saquen el sol que llevas dentro,
para que tu piel sea la música
que se toque en mi entierro.
Jecego.
Busco mi destino en el espacio
entre ecos y sonidos que no veo,
y noto que mi ser se diluye
en pequeñas ráfagas de viento;
un segundo de tu presencia me bastaría
para encontrar mi destino en tu pecho,
envuelto en un suspiro tuyo, como aliento,
que diera vida, a la vida mía.
Pero tus suspiros se pierden en el aire
a mí, solo me queda su eco,
y se van lejos, muy lejos, al espacio:
mi ser, mi destino, tu suspiro y el viento;
allí, perdido en el azul infinito
busco entre nubes de recuerdos,
tratando de encontrar mi destino
en un mundo sin fronteras de sueños.
En mi, queda la memoria desnuda
que empieza a elaborar mi pensamiento,
que fabrica castillos en el aire
y da vida fantástica a mi cuerpo;
concentrando: destino, suspiros, y tiempo
en mí, que solo soy:
una simple ráfaga de viento.
Jecego.
Me gustaría ser Miguel Ángel
aunque solo fuera un momento,
para hacer una imagen tuya
ceñida a mi pensamiento;
y dejar plasmada en el cuadro
todo el amor que te tengo,
con colores que hablen solos
y saquen el sol que llevas dentro,
para que tu piel sea la música
que se toque en mi entierro.
Jecego.
Belleza y vida.
Belleza y vida. 23/03/08.
La mujer vive en su cuerpo
como la rosa en su capullo
y se apresura a acortar su tiempo
cuando brillan sus ojos de amor;
quitando las señales del tiempo
que deja el verano en su rostro,
sin dejar que la vida siga su curso
y deje sus huellas un poco;
porque el cuerpo de una mujer enseña
su madurez y experiencia,
en las marcas de su piel
en su voz, y conciencia;
como el vino que se añeja,
como la frase que se abrevia.
Todas las vidas se visten de tiempo
unos largos, y otros cortos,
y no vale ocultar el suyo
porque siempre se le hará poco.
Jecego
La mujer vive en su cuerpo
como la rosa en su capullo
y se apresura a acortar su tiempo
cuando brillan sus ojos de amor;
quitando las señales del tiempo
que deja el verano en su rostro,
sin dejar que la vida siga su curso
y deje sus huellas un poco;
porque el cuerpo de una mujer enseña
su madurez y experiencia,
en las marcas de su piel
en su voz, y conciencia;
como el vino que se añeja,
como la frase que se abrevia.
Todas las vidas se visten de tiempo
unos largos, y otros cortos,
y no vale ocultar el suyo
porque siempre se le hará poco.
Jecego
Belleza, poesía, sueño.
Belleza, poesía, sueño.
Belleza, poesía, embeleso,
embeleso poesía y belleza,
son, una imagen, tu imagen
frente a un espejo mágico;
que solo ven los ángeles
y yo, que cada día te veo.
Si armonizas bellas palabras
llenas de amor y alegría,
en un plano apasionado
podrás hacer poesías;
pero encasillar en un cuerpo
todas las bellezas del mundo,
como las tienes en el tuyo,
solo lo pudo hacer Dios:
y solo, por el momento,
una vez en la vida.
No me gustan imágenes repetidas
no quiero confusiones en mi mundo,
te quiero así como eres, única,
sin copias, y sin imágenes compartidas.
Se que la vida solo son los momentos
dulces que has vivido cada día,
aquellos momentos que has sentido
correr tu sangre por sus vías;
esos espacios de tiempo
que apenas tocas te olvidan,
huyendo del fuego de tus manos
como antorchas encendidas.
Súmalos, porque solo esos, son vida,
renuncio al resto del tiempo,
solo me interesan los momentos
que vivo y comparto contigo;
mirando los ojos de tu cuerpo
tocando tus manos con mis dedos,
y cuando mi cuerpo toca tu cuerpo
se cumple el sublime deseo;
de quemarme con toda la belleza
y la poesía de tu cuerpo.
Jecego.
Belleza, poesía, embeleso,
embeleso poesía y belleza,
son, una imagen, tu imagen
frente a un espejo mágico;
que solo ven los ángeles
y yo, que cada día te veo.
Si armonizas bellas palabras
llenas de amor y alegría,
en un plano apasionado
podrás hacer poesías;
pero encasillar en un cuerpo
todas las bellezas del mundo,
como las tienes en el tuyo,
solo lo pudo hacer Dios:
y solo, por el momento,
una vez en la vida.
No me gustan imágenes repetidas
no quiero confusiones en mi mundo,
te quiero así como eres, única,
sin copias, y sin imágenes compartidas.
Se que la vida solo son los momentos
dulces que has vivido cada día,
aquellos momentos que has sentido
correr tu sangre por sus vías;
esos espacios de tiempo
que apenas tocas te olvidan,
huyendo del fuego de tus manos
como antorchas encendidas.
Súmalos, porque solo esos, son vida,
renuncio al resto del tiempo,
solo me interesan los momentos
que vivo y comparto contigo;
mirando los ojos de tu cuerpo
tocando tus manos con mis dedos,
y cuando mi cuerpo toca tu cuerpo
se cumple el sublime deseo;
de quemarme con toda la belleza
y la poesía de tu cuerpo.
Jecego.
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