Feliz Navidad. 25/12/08.
Propongo y me uno a todos los hombres y mujeres del mundo a pronunciar HOY, con energía, la frase tan corta como hermosa, que escribo a continuación:
Feliz Navidad para todos los habitantes de la Tierra.
Yo, ya la he pronunciado y escrito. ¿Puedes hacerlo tú?.
Jecego.
Arenas y palabras.
Arenas y palabras. 07/12/2008.
Hay tantas palabras en la tierra
como arenas tiene el mar,
la arena mantiene su forma física
las palabras se disfrazan al azar;
a cada instante se modifican
y en cada momento es otro cantar;
no son fieles las palabras...
ni ejemplarizan la verdad.
El tiempo es la única palabra
que siempre ha dicho la verdad,
a través de la piedra labrada
en sustitución de la palabra oral;
porque ésta es muy vulnerable
y la roca eterniza en el tiempo la verdad.
Las palabras son aire que se lleva el viento.
La roca es la pizarra casi eterna del tiempo.
Las palabras se deshacen en cambiantes ecos
y dejan de ser fieles a sus principios;
Mientras las rocas poco vulnerables al tiempo
hablan de una verdad más duradera en los siglos.
Mañana cuando pase esta luz efímera
y llegue la luz irradiada por otro sol,
nada quedará de la belleza de las palabras
que con tanta ligereza usamos hoy;
solo habrán señales en las rocas que hablan
de lo frágil e inútil del hombre de hoy,
y será una historia verdadera y sólida
que descubrirán los hombres de mañana.
Sin palabras vacías,
sin traducciones vanas,
sin imaginaciones perdidas
y sin interpretaciones vagas.
Jecego.
La roca será la enciclopedia de mañana. De lo demás, no quedará nada.
Hay tantas palabras en la tierra
como arenas tiene el mar,
la arena mantiene su forma física
las palabras se disfrazan al azar;
a cada instante se modifican
y en cada momento es otro cantar;
no son fieles las palabras...
ni ejemplarizan la verdad.
El tiempo es la única palabra
que siempre ha dicho la verdad,
a través de la piedra labrada
en sustitución de la palabra oral;
porque ésta es muy vulnerable
y la roca eterniza en el tiempo la verdad.
Las palabras son aire que se lleva el viento.
La roca es la pizarra casi eterna del tiempo.
Las palabras se deshacen en cambiantes ecos
y dejan de ser fieles a sus principios;
Mientras las rocas poco vulnerables al tiempo
hablan de una verdad más duradera en los siglos.
Mañana cuando pase esta luz efímera
y llegue la luz irradiada por otro sol,
nada quedará de la belleza de las palabras
que con tanta ligereza usamos hoy;
solo habrán señales en las rocas que hablan
de lo frágil e inútil del hombre de hoy,
y será una historia verdadera y sólida
que descubrirán los hombres de mañana.
Sin palabras vacías,
sin traducciones vanas,
sin imaginaciones perdidas
y sin interpretaciones vagas.
Jecego.
La roca será la enciclopedia de mañana. De lo demás, no quedará nada.
Armonía.
Armonía. (No es poesía, pero ..........)
Es una palabra que encierra todo lo hermoso
y equilibrado, en cantidades y tonos justos:
notas, colores y palabras, condensados
al unísono, en el lugar y momento oportuno;
también es una sinfonía de colores o de sonidos
que embriagan las mentes, en la soledad del mundo.
Vivir en paz, es armonía, o depende de la armonía
de los pensamientos e ideas que uses para hacerlo,
armonía es el conjunto de colores y sonidos
condensados en un momento de la vida;
cuan difícil es unir, luz, color y sonido
en un solo punto y espacio de tiempo.
Conjugar los sentidos es armonioso
saber expresarlos, es estar en armonía consigo,
poesía es el resultado de armonizar palabras
que se expresen en el mismo sentido:
un amanecer, una alborada, es armonía
cuando se une la luz del sol con la nube blanca,
en la proporción adecuada y mañana elegida,
cuando las nubes bailan y el sol les acicala,
cuando se miran y complementan y acarician
formando imágenes bellas en las retinas.........
Eso es poesía
Jecego.
Tú no eres poesía
pero para mí
como si lo fueras:
porque tus formas
reflejan en mi mente
un señal de armonía.
Jecego.
Es una palabra que encierra todo lo hermoso
y equilibrado, en cantidades y tonos justos:
notas, colores y palabras, condensados
al unísono, en el lugar y momento oportuno;
también es una sinfonía de colores o de sonidos
que embriagan las mentes, en la soledad del mundo.
Vivir en paz, es armonía, o depende de la armonía
de los pensamientos e ideas que uses para hacerlo,
armonía es el conjunto de colores y sonidos
condensados en un momento de la vida;
cuan difícil es unir, luz, color y sonido
en un solo punto y espacio de tiempo.
Conjugar los sentidos es armonioso
saber expresarlos, es estar en armonía consigo,
poesía es el resultado de armonizar palabras
que se expresen en el mismo sentido:
un amanecer, una alborada, es armonía
cuando se une la luz del sol con la nube blanca,
en la proporción adecuada y mañana elegida,
cuando las nubes bailan y el sol les acicala,
cuando se miran y complementan y acarician
formando imágenes bellas en las retinas.........
Eso es poesía
Jecego.
Tú no eres poesía
pero para mí
como si lo fueras:
porque tus formas
reflejan en mi mente
un señal de armonía.
Jecego.
Ante la tumba de un león.
Recuerdo a un compañero y amigo león, del Club de
Leones de Güímar.
El tiempo no quiso detenerse en su cuerpo
y reprodujo su imagen en un espejo,
pero olvidó la selva, y dejo el retrato
en aquel cristal, del león viejo.
El león no podía salir del espejo
donde mantenía imagen de preso,
en aquel mundo sin selva
sin ser dueño de su cuerpo.
Era un mundo desconocido
en vez de león parecía un ciervo,
ya no eran verdes los árboles
le parecían elefantes los conejos;
donde el cielo dejó de ser azul
y su respiración le parecía viento.
El viento le abrió la caja de sus recuerdos
donde encontró las notas de su acordeón,
que eran viento con las melodías
de muchos momentos buenos;
esparcidas en aquel mundo reducido
donde estaba encerrado su cuerpo.
Y se oyeron las notas que traían vida,
con las voces de sus familiares y amigos,
al son de su acordeón y guía
sopladas con sus mágicos dedos;
y en la voz oculta del silencio oía
todo aquello, que le trajo el viento,
y oyó a su memoria decirle:
adiós, hasta luego;
pero luchó contra el silencio
y venció a su propio tiempo;
levantó su brazo y dijo:
adiós amigos,
soy un león viejo….
pero no, un león muerto, …no compañeros:
he plantado mi semilla por el mundo,
y he dejado a ustedes como herederos,
que serán mi prolongación y mi tiempo.
Y al final salió del espejo
aquel bravo león, preso en el tiempo,
y se fue al cielo con su acordeón,
dejándonos en la memoria, su recuerdo.
Jesús. Jecego.
Leones de Güímar.
El tiempo no quiso detenerse en su cuerpo
y reprodujo su imagen en un espejo,
pero olvidó la selva, y dejo el retrato
en aquel cristal, del león viejo.
El león no podía salir del espejo
donde mantenía imagen de preso,
en aquel mundo sin selva
sin ser dueño de su cuerpo.
Era un mundo desconocido
en vez de león parecía un ciervo,
ya no eran verdes los árboles
le parecían elefantes los conejos;
donde el cielo dejó de ser azul
y su respiración le parecía viento.
El viento le abrió la caja de sus recuerdos
donde encontró las notas de su acordeón,
que eran viento con las melodías
de muchos momentos buenos;
esparcidas en aquel mundo reducido
donde estaba encerrado su cuerpo.
Y se oyeron las notas que traían vida,
con las voces de sus familiares y amigos,
al son de su acordeón y guía
sopladas con sus mágicos dedos;
y en la voz oculta del silencio oía
todo aquello, que le trajo el viento,
y oyó a su memoria decirle:
adiós, hasta luego;
pero luchó contra el silencio
y venció a su propio tiempo;
levantó su brazo y dijo:
adiós amigos,
soy un león viejo….
pero no, un león muerto, …no compañeros:
he plantado mi semilla por el mundo,
y he dejado a ustedes como herederos,
que serán mi prolongación y mi tiempo.
Y al final salió del espejo
aquel bravo león, preso en el tiempo,
y se fue al cielo con su acordeón,
dejándonos en la memoria, su recuerdo.
Jesús. Jecego.
Amor verdadero.
Amor verdadero.
Un mar embravecido
una barca a la deriva,
el marinero que cae al agua
y un tiburón que lo mira.
Una guitarra sin cuerdas
lleva el marinero en sus manos,
una sirena le acompaña
que en su viaje, da consuelo:
en las aguas enrojecidas
con la sangre de su cuerpo.
Una esposa en la orilla
sin ver la silueta de su barca,
oye las cuerdas de su guitarra
y el canto de una sirena a lo lejos;
y desde la playa dice:
adiós mi marinero,….
con mi alma oí tu guitarra
y la sirena era mi cuerpo.
Jecego.
Un mar embravecido
una barca a la deriva,
el marinero que cae al agua
y un tiburón que lo mira.
Una guitarra sin cuerdas
lleva el marinero en sus manos,
una sirena le acompaña
que en su viaje, da consuelo:
en las aguas enrojecidas
con la sangre de su cuerpo.
Una esposa en la orilla
sin ver la silueta de su barca,
oye las cuerdas de su guitarra
y el canto de una sirena a lo lejos;
y desde la playa dice:
adiós mi marinero,….
con mi alma oí tu guitarra
y la sirena era mi cuerpo.
Jecego.
Amor, es una palabra que habita en el hombre.
Lástima que el amor no se pueda ver
ni tocarse:
que no tenga imagen
y sin embargo se puede sentir;
su morada es el hombre
donde se instala y consume.
El amor es el vaho cálido y perfumado
que exhala el alma de los enamorados:
es la roca invisible que une la tierra al cielo,
que ocupa todo el espacio para hacerse eterno,
que fija las almas de dos cuerpos
haciéndolo solo uno, etéreo, en silencio.
El amor anida en la memoria del hombre
donde guarda sus momentos secretos.
El silencio es su lenguaje común
donde hablan los ojos, los ojos del cuerpo;
porque los ojos del alma se han cerrado
para no perder ni un momento,
dentro de aquel mundo infinito
ocupado por dos cuerpos.
Aquella morada donde se guardan
los secretos del alma,
se llama memoria, una veces buena
otras, lejana y mala…
pero solo le ponemos nombre
a las que nos acerca a la llama
de los momentos felices
que hemos vivido en la sala.
El amor es la flor que se aferra a la rama
es el perfume de una rosa temprana,
es la música de la brisa en la cañada,
el baile de la nube y el viento en la ventana;
el amor es la conjunción de muchos elementos
que se guardan en murmullo, sin palabras,
como tesoro en la memoria, para vivirlo,
recordándolo, en silencio, mañana.
Jecego.
ni tocarse:
que no tenga imagen
y sin embargo se puede sentir;
su morada es el hombre
donde se instala y consume.
El amor es el vaho cálido y perfumado
que exhala el alma de los enamorados:
es la roca invisible que une la tierra al cielo,
que ocupa todo el espacio para hacerse eterno,
que fija las almas de dos cuerpos
haciéndolo solo uno, etéreo, en silencio.
El amor anida en la memoria del hombre
donde guarda sus momentos secretos.
El silencio es su lenguaje común
donde hablan los ojos, los ojos del cuerpo;
porque los ojos del alma se han cerrado
para no perder ni un momento,
dentro de aquel mundo infinito
ocupado por dos cuerpos.
Aquella morada donde se guardan
los secretos del alma,
se llama memoria, una veces buena
otras, lejana y mala…
pero solo le ponemos nombre
a las que nos acerca a la llama
de los momentos felices
que hemos vivido en la sala.
El amor es la flor que se aferra a la rama
es el perfume de una rosa temprana,
es la música de la brisa en la cañada,
el baile de la nube y el viento en la ventana;
el amor es la conjunción de muchos elementos
que se guardan en murmullo, sin palabras,
como tesoro en la memoria, para vivirlo,
recordándolo, en silencio, mañana.
Jecego.
Amo la música.
No hay límites para la soledad
donde todo es posible,
se ven imágenes fantasmas
se hace música en el aire;
se percibe el silencio
y se pueden tocar las notas,
porque el silencio se hace música
y la música se hace aire.
Lo demás es soledad
la soledad es como el hambre,
se tiene pero no se ve
se siente, y no se detiene;
y como el aire, se va y nos deja
con la música a otra parte.
Y te quedas en silencio con la música
que en tu soledad te deja el aire,
y cantas porque el silencio te anima
y te anima con la “soledad” a un baile.
De pronto te sientes volando
arrastrado por la soledad en el baile,
y cantas porque el ruido del viento
se hace música en el aire.
Jecego.
donde todo es posible,
se ven imágenes fantasmas
se hace música en el aire;
se percibe el silencio
y se pueden tocar las notas,
porque el silencio se hace música
y la música se hace aire.
Lo demás es soledad
la soledad es como el hambre,
se tiene pero no se ve
se siente, y no se detiene;
y como el aire, se va y nos deja
con la música a otra parte.
Y te quedas en silencio con la música
que en tu soledad te deja el aire,
y cantas porque el silencio te anima
y te anima con la “soledad” a un baile.
De pronto te sientes volando
arrastrado por la soledad en el baile,
y cantas porque el ruido del viento
se hace música en el aire.
Jecego.
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