El amor no tiene cama. (1)

Aún adormilados emprenden el regreso a casa, su estancia bajo el árbol y a orillas del riachuelo, había sido sumamente agitada,  los dos  cuerpos  sentian los dedos y la manos del otro, sus labios doloridos guardaban el calor de los otros labios;  sus ojos llevaban el sello de una nube que perduraba como residuo de aquella tormenta propiciada  por sus cuerpos; un poco más allá aparecían las luces del pueblo, sus ruidos y algarabías; se veía el centelleo de los letreros luminosos, las luces de los coches, y los semáforos;  aunque turbios por la nube que perduraba en sus ojos; cogidos de la mano abanzaban casi sin pronunciar palabra, iban repasando los pormenores de aquella batalla amistosa bajo las ramas de aquel árbol que callaba aquella aventura, como otras muchas batallas que se habían celebrado a sus plantas.
Miraron hacia atrás y con las manos le daban gracias al árbol por su silencio y tolerancia; el árbol casi inmutable apenas movió sus ramas para decirles: les espero mañana.. 

Jecego.

Ver el poema siguiente; El amor se hizo silencio.

El amor se hizo silencio.

















El amor se hizo silencio en sus cuerpos
y se fue multiplicando en la estancia,
luego se hizo tormentoso sueño
que desgranaba muchas palabras;

casi incomprensibles, apenas balbuceadas
se cortaban con tumulto de suspiros,
ya solo los ojos hablaban su lenguaje
mientras los cuerpos cansados, callaban.

Luego llegó el reposo, y de nuevo
aparecieron las palabras,
que aún entrecortadas fueron
diciendo cuanto se amaban.

Y surgió el milagro de la vida
y las palabras se hicieron juramento,
y música de canto eterno en su ida
por un mundo de luz y silencio.

Desde entonces brilla en sus ojos
aquella paz que  llevan dentro,
desde que juntaros sus cuerpos
en aquel tormentoso sueño;
cuando el amor se hizo dueño
de aquellos cuerpos que se amaron.

Jecego.

Pienso

Pienso.























Pienso sin dejar de soñar
en el otoño y frío invierno,
que todo no ha de ser malo
en este mundo nuestro;


que también hay primaveras
calor y buenos momentos,
un amor que nos acaricia
y un hogar, el mundo nuestro.


Sobre mi cabeza llevo un mundo,
un mundo que es un sueño,
donde estás tú compartiendo
mi espacio y mi techo;


y un mar, un sol, un río,
un amor, un cielo y un sueño,
y a ti, como suma de anhelos
recostada sobre mi pecho.


Jecego.

Seamos útiles en la vida.

No nos falta valor para emprender ciertas cosas porque son difíciles, sino que son difíciles porque nos falta valor para emprenderlas. L.A.Séneca.



Todos nacimos con una tarea que hacer; pocos la han hecho; muchos dicen mañana la haré, otros dicen: es muy difícil, creo que no la haré; y muy pocos piensan que nacieron con un fin, el de hacer aquello que motivó su nacimiento; ¿pero cual es ese fin?, ¿quién lo sabe? (nacer, crecer, multiplicarse y morir, tal vez); tendremos que ser como el agua del río, que va, pero no sabe a donde; descubre su camino a la vez que lo va pasando, nunca mira atrás; no sabe de donde viene ni a donde va; su voz solo se oye cuando choca con las piedras, su cantar; en cada roca, un sonido diferente; a veces descansa en un charco y calla, pero sigue avanzando hasta la otra orilla donde reinicia su marcha hacia la muerte, hacia el mar…


Nosotros, hacemos comino al andar, y ya lo conocemos; el agua hace un río en su camino; y son sus orillas, el verde de sus riveras, el recuerdo vivo que deja al pasar, haciendo que su paso por la tierra no sea estéril.


Nosotros debemos hacer igual, dejando a nuestros hijos para repetirnos en el tiempo y que  no sea estéril nuestro andar


Jecego,

Fernán González.

Fernán González.
(Nació en Burgos en 903.
Murió en 970)





















   ¡Cuantas cosas ha dicho el romance y la leyenda de este conde inquieto y guerrero, paladín de la independencia de Castilla!.
    Es simpático Fernán González. Los castellanos le adoraban como a un patriarca, y nadie podrá  negar que en Castilla fue un caudillo celoso y justiciero.
    Sirvió a las órdenes de Ramiro !! de León, pero luego se sublevó contra él, no por ser rey, sino porque a juicio de Fernán González, sojuzgaba la porción castellana de sus mayores que tenía derecho a declararse independiente de León.
    El caso es que Ramiro II lo derrotó y lo encerró en una prisión.
    Al enterarse los castellanos de la derrota de su caudillo, la consternación no tuvo límites.
                                                    
                                                      ¡Oh el conde, nuestro buen conde,
                                                   que está cautivo en León!

      Construyeron una estatua que representaba al conde, y le rendían homenaje como si fuera su propio señor de carne y hueso. Otro día se nombró una comisión de notables de Burgos y acordaron  presentarse a Ramiro para pedir la libertad de Fernán González. Y como lo acordaron lo hicieron.
    Los comisionados marcharon a León y se presentaron al rey.
         -   ¿Que queréis? -les preguntó.
         -  La libertad de nuestro señor, - le contestaron.
         -  Vuestro señor soy yo.
         -  En Castilla es el conde Fernán González.
   El rey Ramiro, admirado del tesón de aquellos castellanos, les entregó al conde.
   Libre Fernán González, arremetió contra los moros, a quienes les hizo morder muchas veces el polvo  de la derrota.
    De todos los condes de Castilla, incluso su padre, Gonzalo Fernández, el más audaz, el más valiente y el más tesonero fue Fernán González. Puede decirse que consagró toda su vida a su tierra castellana. Muchas veces se vio perdido y atribulado, y otras tantas supo levantarse con vigor creciente y mayor temple de ánimo.
     Los castellanos, especialmente  los burgaleses, que tienen su estatua en uno de los más bellos monumentos de la ciudad, cuando repasaban las gestas pasadas, tienen siempre un gesto emocionado para su más altivo conde, hombre que luchó, porfió y sufrió hasta triunfar en su empeño. Así son los castellanos: tenaces, valientes, severos, muy amantes de su tierra, por la que son capaces de sufrir los mayores sacrificios.

(tomado de libro Cien figuras españolas.
Publicado por Jecego.

¿Que es el amor?

¿Que es el amor?.



Que es el amor, me preguntas
mientras deshojas una margarita,


¿que es amor? -replica la flor-
¿y me destrozas, en tanto lo adivinas;
arrancado mis pétalos uno a uno
preguntando, me quiere, no me quiere,
y los tiras?.


El amor es algo sublime, callado,
que habita en los corazones generosos,
es algo intangible y hermoso
que vive en nuestro pecho soterrado.


Él no se manifiesta con palabras
lo hace con el lenguaje de los ojos,
libre como el viento, rompe barreras
y se aloja en el corazón que lo ha creado.


Se acerca a su destino
con luz propia, al azar,
y hace su nido en el lugar
que eligieron sus ojos:
aunque a veces es un antojo
que se crea sin pensar.


Amor es algo que tú y yo conocemos
algo que nos iguala a ras, en la vida,
algo que nos une y eleva al cielo,
a un cielo sin palabras ni rencores
y se refugia en el alma que le cuida.


Jecego.

Dia de la Madre. 4


¿Recuerdan esta canción de hace muchos años ? 


Madresita del alma querida
en mi pecho  yo llevo una flor,
no te importe el color que ella tenga
porque al fin, tu eres madre, una flor.
                                    Antonio Machin.
















¡Que hermosos eran aquellos tiempos ¡
¡que madres tan abnegadas!,
cuando la vida no valía nada
ellas se desvivían por sus hijos;

ellos tampoco tenían mucho que dar
pero, recogían alguna flor del campo,
y la llevaban a su madre con un beso
que le llenaban de felicidad. .

ella la besaba y le premiaba
con una sonrisa, sin palabras, 
le miraba y con lágrimas en los ojos,
se alejaba....
solo podía darle un beso, y gracias....

Ahora, le compramos un regalito
o un ramo de flores, un mensaje,
un telefonazo, un beso y un abrazo.

Ya han cambiado los tiempos
la economía mucho ha cambiado
pero el amor a la madre,  sigue como siempre.
arraigado....

Jecego.

Para todas las madres (Otra)

Para todas las madres. 3


Poema dedicado a todas las mujeres.
Especialmente para las madres:

Náyade
Flor
Pluma Roja
Vuelo de Hada
Estrella Altair
Katy
Maria,
Maria Teresa.
Y para todas las amigas que me leen, que no se si son madres o no;  les deseo  toda clase de felicidades en su día y siempre.
Que el amor sea vuestro oxígeno.
Jecego.



Madre, hoy es tu día,

¿has visto como la primavera,
lo está celebrando?

las flores rompen sus capullos
los pájaros cantan con alegría,
celebrando con sus sinfonías
tu día, madre,  con sumo orgullo;

se visten de gala las plantas
sacan sus flores a concurso,
el sol reluce más que nunca,
porque quiere ser el rey segundo ;
para regalarte sus rayos de primavera
y  coronarte como reina del mundo.

Madre, querida madre...
quisiera ser tu preferida/o,
para sentir mi corazón henchido
de tu amor, tu luz, y cariño;
porque aunque ya soy mayor, sigo
teniendo mi corazón de niño,
y necesito todo lo que me has dado
otra vez repetido.........

Madre, ya tengo un cuerpo de mayor
pero mi corazón sigue siendo, niño.
Te quiero madre,  hoy como siempre
y te lo recuerdo en tu día con cariño.

Jecego.