Una historia con poca historia.

Una historia con poca historia.
Para los que tengan un día malo.

Amanecí con la ilusión de un ensueño
borracho de amor y alegría;
pero el camino se torció y cambió de rumbo
y lo que era gloria se torció a sueño.

El bello paisaje que había dibujado en mi mente
lo enmarañó un viento del sur, intruso
que rompió el goce que había soñado,
de una imagen preciosa grabada en mi frente.

Todos los días son buenos y malos
para unos, un cielo, para otros el revés;
la luz no alumbra siempre en la misma dirección
porque hay nubes que rompen su camino.

Y sin luz el camino se hace difícil y negro
y las pisadas se hacen difíciles e inestables;
se  sufre buscando apoyo para hacer un camino
y llegar a nuestro destino como nuestro pensamiento
pensaba.

Por eso pienso, que primero hay que hacer el camino
y luego cargar con los aperos del viaje;
primero hay que hacer la guerra y ganarla
luego, contaremos a nuestra manera la batalla, y el signo.

Todo va tan deprisa, que hasta el silencio se calla;
a veces, los silencios son palabras que hablan
y se van o diluyen como promesas calladas.

Jecego.