Amanecía.

Amanecía.


La matutina Venus se asomaba a su balcón
a respirar el aire de la mañana
cuando apareció el sol para acompañarla;

su imagen se asomaba y escondía entre las nubes
que ella iba a usar como vestido a su medida
con los adornos que el Sol le dibujaba en colores.

A su alrededor iban girando más nubes que querían
vestir a Venus tiñéndose de colores por  si le gustaban
a la matutina estrella que acariciaba el cielo.

Y avanzó la mañana rompiendo el gris del amanecer,
mientras Venus se ocultaba detrás de la luz del sol,
avanzando en dirección oeste, como siempre
entre estrellas, satélites y cometas, indiferentes
a su marcha triunfal su destino vespertino.

Es precioso pensar que cada uno tenemos nuestro destino
que la magia de Dios está escrita en signos perpetuos;
que cada uno tiene su camino marcado
que cada instante es el comienzo de otro
y que el sol es la señal, que nos regala la vida…

Y Venus su camino….



Jecego.

2 comentarios:

Ilesin dijo...

Cada amanecer nos muestra ese pequeño milagro que es la vida, la luz y la esperanza de que tal vez en ese día se pone en marcha el camino para lograr encauzar la vida y los sueños.
Besos

Isidro Jesus Cedres dijo...

Amiga Ilesin; gracias por abrirme esa puerta de: vida, luz y esperanza, y por enseñarme a caminar en ese camino; creo que la vida se hace a cada paso que damos, pero la calidad solo la da el camino..... Un abrazo y feliz año. Espero seguir siendo tu amigo para leer tus comentarios bastante cariñosos.
Jecego.