Anoche soñé que paseábamos.


Anoche soñé que paseábamos por un monte de pinos enormes.

La noche estaba fría y húmeda
los brezos habían dejado a sus pies sus flores,
sus ramas más tiernas cayeron con ellas,

y el suelo era una alfombra de ramas sin vida;

el viento y el agua habían sembrado la tierra
de hijos vivos arrancados a la vida misma;
mientras mirábamos aquella alfombra, pensábamos:
que la vida solo es: 
un espacio vacío donde se guardan los recuerdos;

porque aquellas flores y ramas caídas
rotas por el viento, eran ahora sedimento y agua
de donde brotará nueva vida, en silencio, natural;

mientras, seguíamos subiendo la loma empinada,
dimos rienda suelta a nuestros pensamientos
y nos encontramos la puerta cerrada de nuestros labios, con un beso.

Jecego.

2 comentarios:

Ilesin dijo...

Cuando uno pasea aunque sea de manera ilusoria por esos parajes donde una vez compartió unión y amor, todo parece no perderse en la memoria.
Besos

Isidro Jesus Cedres dijo...

Que preciosidad de mensaje, ¡¡¡pemíteme darte un abrazo para que no escape ni una letra de su predicado, gracias amiga, precioso regalo!!!. Tienes razón, solo el camino que has hecho al andar tiene recueros de tu paso. Un abrazo amiga por tus bellas palabras. Jecego.