Me encanta tu vestido nuevo.

Me encanta tu vestido nuevo.

Me encanta tu vestido nuevo.
Marcando la figura de tu cuerpo
dibujando dos cerezas en tus senos
que apuntan a la boca de un sediento;
y no quiero morir de sed
mirando lo que estoy viendo.

No importa que se dilaten mis pupilas,
si mi retina guarda lo que estoy viendo;
y se consuelan mis placeres
mirando la señal de tus pechos;

gloria a tu vestido nuevo que deja entrever
el sabor de ese placer, que brota de tus cerezas
a través de tu  blusa nueva misteriosa;

bendita tela, movida por el vaivén de tus andares
intimo movimiento en espiral que mueve
a mis ojos en la dirección que tu quieres.

Jecego.


2 comentarios:

Katy Sánchez dijo...

Unos versos algo eróticos y muy bien comparados con la naturaleza.
Abrazos

Isidro Jesus Cedres dijo...

Gracias Katy por tu comentario, quizá el erotismo sea tan natural como su propia naturaleza. Ya no tengo más caminos que los ya andados, y sea la memoria acústica, lo oído, lo que aún me queda. Me encanta la naturaleza y no puedo separarla de lo natural, aunque de ello no me quede nada. Gracias amiga por ser mi amiga. Isidro.