La fe mueve montañas.




Hoy he visto al cielo abrirse 
y a Dios mirándome;
el sol se escondió detrás de una nube
la luna apenas asomó su cara;
para que las estrellas me miraran
y pudieran acompañarme

Sentí miedo un instante, pero luego
a lo lejos,  vi mis Islas Canarias y mi Valle;
quise recuperarme y sentí que mi suelo era aire
ya era tarde, me había convertido en un ángel.

Yo tenía fe en mi existencia y no me hice espíritu
pisé de nuevo con fuerza para asegurarme:
y sentí en mi cuerpo que estaba vivito
y que solo me había extasiado un instante.

Viendo lo hermoso que es mi tierra
cuantas flores en mi Valle, cuanto perfume en el aire;
y en las calles, cuantas flores de dos piernas
¡¡ cuantos ojos, cuantas curvas y que andares!!.

Jecego.


2 comentarios:

Katy Sánchez dijo...

Sin duda hay que seguir caminando por ese camino sin fin que nos conduce hacia ninguna parte o sí. La fe es un apoyo enorme para quien la tiene, al menos hay dónde apoyarse y tener esperanza.
Veo que te has multiplicado en tus poemas. Me los he leído todos:-)
Bss y feliz semana

Isidro Jesus Cedres dijo...

Amiga Katy, gracias por tu comentario. Hace varios días que no apareces por aquí y se nota. Te agradezco tu comentario. He estado un poco indispuesto.
Un fuerte abrazo y se bien venida. Isidro.