Navegué sobre tu barca.

                                 Aurora boreal.



La fuerza del viento me separó de tus orillas

una sola voz se escuchaba de proa a popa
sobre las olas encabritadas por el viento;  era la tuya
que patroneaba el volar de la barca sobre el agua.

El palo mayor señalaba norte y sur sin descanso
y tu agarrada a él hablabas a la barca y al cielo;
yo me aferraba a tu valor y a la música del viento
ignorando nuestro destino, ligado a tu templanza.

Pasó el tiempo y llegó la bonanza, que liberó mis pensamientos
se hizo la paz en el agua que hechizó tu barca;
también se fueron las nubes madres del viento
y se desplegó la vela mayor agradecida al cielo

Ahora, en eterna armonía y calma,  gracias al cielo
nos quedamos solos en la barca en silencio
y acercamos las orillas de nuestros cuerpos;

de nuevo se encendió la llama de la vida;
aún teniendo tan cerca la música de la muerte,
retumbando en los oídos, hace tan solo un instante. 

Jecego.



2 comentarios:

Cristina dijo...

...nos quedamos solos en la barca en silencio...escuchando su hermosa melodía!
Una maravilla, te dejo un fuerte abrazo.
Bonita noche!

Katy Sánchez dijo...

"De nuevo se encendió la llama de la vida"
Si esta a veces se vuelve mortecina por los recuerdos, pero se reaviva, mientras haya un poco de ilusión, una esperanza, un sueño.
Bss