Dime por qué.


Higos tunos en La Dehesa, Tenerife. Güimar.

Dime por qué no te vas del todo
dime por qué rampas mis orillas,
dime cual es el caudal de tu río
    para evita el desborde de mis aguas.       

Tu fingida ausencia me enloquece
el roce de tus pétalos me llaman,
la redondez de tu pecho me sublima
y tus caderas son, mi refugio en la montaña.

Tu mirada de cálida apariencia
es fuego, es lava, también llama;
que no apaga las aguas de mi río
y se pierden bordeando tus playas.

Dime por qué callas, dime algo, habla; 
deja de fingir ser estatua o rosa blanca,
sé lo que eres en cuerpo y alma:
una mujer hermosa, con envoltura diáfana.

No escondas a mis ojos tus orillas

y deja que mis labios beban tus aguas,
que mis manos acaricien tu superficie
y que mi amor habite en el mar de tus entrañas.

Jecego.


3 comentarios:

María dijo...

Dejar que tus labios beban sus aguas... qué versos más dulces, más sensuales, más tiernos, más desbordantes... hacen vibrar los sentidos, amigo mío, me encanta leerte.

Un beso.

María Asturias dijo...

Bellísimo, otra entrega delicada y profunda de tu pluma: "que mi amor habite en el mar de tus entrañas", me encanta :) un especial abrazo

Katy Sánchez dijo...

Querido poeta ya te hacía en tu dehesa:- He leído que hace mucho aire por ahí.
Mejor así nos deleitas con tu exquisita pluma escribiendo estas maravillas como solo tu sabes.
Bss y buen martes