Roto el silencio.

                                 Anciano a orilla del camino tratando de dar sentido a su vida.

Si el silencio rompiera sus amarras 
un instante cualquiera de su tiempo,
su ego se convertiría en palabras
rompiendo la penumbra de su sueño.

Ya despierto deja escapar las palabras 
y rompe sus paredes de cristal opaco,
dejando que escape de su pecho
el aire que en la sombra le ahogaba.

Y destruye esa nube que no era nada, solo tiempo
y convierte los recuerdos en palabras
dando a la vida sentido, y al silencio cuando habla;

roto el silencio se rompe el secreto guardado
que ve la luz de su vida en la calle alborozada 
como nueva estrella en el universo cuando habla.

Jecego.



6 comentarios:

chus dijo...

Es tan bonito como interesante, veras, comparto.
Imaginemos, un persona que se esta comiendo las palabras por no hacer daño. puede liberarse de esa carga, escribiendo. Uma amiga

Katy dijo...

"y convierte los recuerdos en palabras dando a la vida sentido, y al silencio cuando habla;"
Eso es lo que los entendidos llaman poesía. Sublimar recuerdos y palabras. Y los profanos simplemente disfrutamos con este regalo de los poetas.
Bss y buena semana

Francisca Quintana Vega dijo...

Buen poema...profundo y ...que hace reflexionar. Un saludo.

Isidro Jesus Cedrés González dijo...

Amiga Chus, gracias por tu visita y comentario. Me encantan tus palabras y tu rosa azul; ya he escrito algo sobre esa llamativa rosa.
La vida solo es un misterio lleno de palabras que escapan a cada momento buscando aires nuevos.
Un abrazo y hasta luego. Isidro.

Isidro Jesus Cedrés González dijo...

Amiga Katy, con comentarios como el tuyo, y tomando tus palabras como símbolos, que fácil es hacer poesía; tu ya eres poesía y tus palabras son un manantial al que muchos vamos a beber de esa fuente, las bebemos y luego como pompas de jabón echamos a volar para que vuelen como poesías.
Un abrazo. Isidro.

Isidro Jesus Cedrés González dijo...

Amiga Francisca Quintana, gracias por tu visita y comentario; a veces vemos mas allá de nuestra piel y descubrimos lo poco que hay.
Un abrazo amiga. Jecego.