Volando hasta más allá del viento.


Me gusta soñar y cerrando los ojos me subí al anca de un caballito de viento; su jinete, un hada vestida de negro, que galopaba a la velocidad de la luz, me llevaba mucho más allá del viento, hasta un lugar donde el frío era su dueño. 
Se paró ante un hogar donde parece conocía sus secretos. Abrió la puerta y entró, yo solo seguía aquella imagen vestida de negro, no tenía masa su cuerpo, creo que solo existía en mi sueño. Llegué hasta una habitación donde había una cama y asombrado pude ver con la escasa luz que llegaba desde la ventana, al hada vestida de negro, que había sido el jinete de aquel caballo de viento que estaba en mi sueño. 
El frío era inmenso, yo tiritaba, me olvidé del jinete que me había traído hasta aquel lugar, levante la ropa de la cama y me acosté y me abrigué hasta el cuello; entonces empecé a oír una respiración entrecortada que no era la mía, miré a mi izquierda en la cama, y allí estaba aquel hada vestida de negro que me había traído en el caballo de viento hasta aquel lugar. ¿Que hacía yo allí, me preguntaba?, aquel hada estaba muy encogida, sus piernas sobre el vientre, sus brazos cruzados bajo su pecho, dormía plácidamente a pesar del frío reinante.  Yo pensé, aprovecharé mientras pueda el calor de aquella cama antes de partir de nuevo a mi lejana casa.  Pero, quien hará de jinete para regresar, yo no conozco el camino de regreso, ni se si aún estará ahí fuera el caballo de viento......., infinidad de cosas pasaban por mi mente mientras la respiración de aquel hada de negro se hacía más audible, más agitada, más sonora..... y su cuerpo se movía con frecuencia...., creo que de un momento a otro se va a despertar y le voy a asustar,  no quisiera molestarle y menos dar un susto a una persona, (si lo era) que por otro lado solo me ha hecho bien....... pero se precipitaron los acontecimientos, el hada de negro se despertó, ya no era hada, se había transformado en una hermosa mujer; se abrieron sus ojos par en par, parecían dos luceros, y como si se tratara de un cuento, ella estiró sus brazos, sobre mi cuerpo y me apretó sobre su pecho; me dijo algo que no entendí; pero sentí por mi cuerpo correr mi sangre hirviendo como la lava de un volcán hasta derramarse en un mar negro; pasaron unos minutos, se recuperaba mi cuerpo de aquella erupción entre aquellas cálidas sábanas, al lado de una mujer encantadora que aún me acariciaba, y después de hablar y entendernos, empezamos una nueva historia bajo otro cielo y otras sábanas....





O, con otro final.
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Con mucho dolor me separé del calorcito de aquel cuerpo, sin prisas, pero sin pausa abandoné  la cama, la abrigué muy bien y con mucho cuidado, me bajé,  pero cuando puse los pies en el suelo, me sentí en mi casa....., nunca supe como regresé...pero ahora estoy aquí, en mi hogar,  pasando calor y contándoles mi historia, o  mi sueño....y sinceramente, me gustaría volver.... y estar allí,  con el hada de mi sueño......

Un abrazo. Jecego.

6 comentarios:

Jacque dijo...

Esse conto é muito lindo....... Dá ara se imaginar cada cena, cada lugar, cada instante... acontecimentos...... Lindo final. Lindo...

BESOS
BEIJOS

Mariana dijo...

¡ Hermoso !...me sentí atrapada en el texto:...¡ me ha encantado !
Tienes el don mágico de enlazar las más bellas letras y regalarnoslas en relatos fascinantes.
Mis cariños de siempre.

Patricia dijo...

mágico momento que desearíamos se repitiese una y otra vez!

un beo grande, querido amigo.

Isidro Jesus Cedrés González dijo...

Amiga Jacque, vengo de tu blog, Sueños de Fada, y me sale un anuncio que dice: este blog esta cerrado para ijcedres@gmail.com, como es natural, no pude comentar.
Un abrazo. Jecego.

Isidro Jesus Cedrés González dijo...

Amiga Mariana. Vengo de tu blog paro no me dejó poner un comentario, dice: con su ijcedres@gmail.com no tiene acceso a este blog.
Por aqui te doy las gracis por tu visita y comentario.

Por el tuyo, las flores, te digo que yo no iré al jardin a buscarlas, porque tus letras en sí lo son. Gracias por compartirlas.
Un abrazo. Jecego.

Isidro Jesus Cedrés González dijo...

Amiga Patricia, gracias por visita y comentario. Ojalá la vida nos ofrezca otras oportunidades. Pero solo aquellas buenas, las que nos hicieron soñar, sentir, respirar hondo...ojalá.....
Un abrazo. Jecego.