Amor.

En mi juventud se enamoraba los Jueves y los domingos, o los domingos y Jueves,
y se pasaba tanta hambre de amor, que aún hoy me suenan como recuerdos tristes.

Amor.



















Primero solo fue una mirada
que se iba multiplicando en el tiempo,
luego si hizo luz,  silencio y brasa 
que construyó morada en mi pecho;


que me quemaba,  callaba mi dolor
y buscaba consuelo en tus ojos,
que escondían celosos el secreto
de aquella mirada de cálido gozo.


Pero no supo esperar y brotó la llama
de aquel calor que llevaba dentro,
y la candela quemó sus amarras
y una palabra rompió el silencio;


pero el amor no quiso limitar su grandeza
al espacio que le ofrecía mi pecho,
y se fue surcando los aires en un suspiro
dejando sin residencia a mi sueño.


El amor voló en una nube terrestre
buscando el cielo azul en el aire,
pero chocó con otra nube errante
que hizo imposible el viaje;


y regresó al pecho donde había nacido
aquel gran amor de fuego y llama,
que hizo de su hoguera un refugio
reconstruyendo allí su casa:


y consiguió su eternidad en el tiempo
abandonando las nubes en el aire,
para crecer como amor y como fuego
en el pecho que fecundó su sangre;´

en la cuna que le vio nacer y crecer
de una mirada que invadió mi carne.


Jecego.


No te eleves para buscar el amor; se lo puede llevar el viento.

3 comentarios:

Pluma Roja dijo...

Así sucede, todo comienza por una mirada.

Bello poema amigo Jecego.

un fuerte abrazo.

Isidro Jesus Cedrés González dijo...

Amiga Pluma Roja, gracias por tu visita y la sabiduría de tu comentario. Sin principio no hay final,
Un abrazo.
Jecego.

Jacque dijo...

Lindo Poema.... E essa foto está linnnnnnnnda !


Beijo