Ahora te siento, savia..




Te siento subir por mis raíces hasta mis ramas.    
Te siento atravesar mi cuerpo hasta mis hojas,
haciendo música con tus andares hasta mis flores
para hacerte luego amiga del viento y de la lluvia;
dejando que el aire lleve al mundo mis perfumes
y a la luz del sol los colores de un nuevo mañana.


Savia, mi sangre, mi alimento, mi energía, mi vida,
te siento atravesar todo mi cuerpo, hasta mis hojas
donde el sol deposita  su calor sobre su clorofila
y transforma en la energía que alargará mi tiempo;
para ser un ejemplo eterno, para que el hombre
luche sin descanso por ser útil alargando el suyo.


Con los pies anclados a la tierra; sin pisar en falso,
siempre mirando al cielo, a ese sol inmenso y eterno
que nos da el calor necesario, sin pedir nada a cambio
como un padre que vigila a sus hijos sus primeros pasos;
siéntelo como ese padre; toma su ejemplo claro y sabio
y se abrirán tus ojos como luceros, a ese tu mundo opaco.  


Pienso que nunca llegaremos a ser tan sabios como el árbol
que nunca aprenderemos de la Naturaleza,
de esa sabia madre que hace crecer los bosque,
que nos regala ríos, cielo, mares, nubes, amaneceres y ocasos,
con un solo sol y tiempo, mucho tiempo....para pensarlo;
la diferencia está, en que la Naturaleza piensa en alargar su vida
y el hombre, en destruir la suya,.....estar a tope sobre una ola,
para luego ver su nave en su mar, hundida, enferma y sola....


En vez de hacer como el árbol que se agarra a la tierra
evitando la locura de cambiar el agua pura que le da su Madre 
por bebidas y otras cosas.. que le arruine y le pierda.


Jecego. 




4 comentarios:

Jacque dijo...

Lindo esse poema.......... Adorei !

Adorei isso:
"...Savia, mi sangre, mi alimento, mi energía, mi vida
te siento atravesar todo mi cuerpo, hasta mis hojas
donde el sol deposita su calor sobre su clorofila
y transforma en la energía que alargará mi tiempo..."

Beijo

Jacque dijo...

Te mandei......... as perguntas

BESOS.........

Sneyder dijo...

Maravilloso poema, al árbol y a la madre tierra.
Con los pies anclados a la tierra; sin pisar en falso,
siempre mirando al cielo, a ese sol inmenso y eterno
que nos da el calor necesario, sin pedir nada a cambio
como un padre que vigila a sus hijos, sus primeros pasos;
Uno de los poemas más bellos que te he leído Isidro.

Un fuerte abrazo

Isidro Jesus Cedrés González dijo...

Amiga jacque, gracias por tu comentario, y me alegra que te guste.
Un abrazo y hasta luego.
Jcego.