El sol y la Alborada.

Al Sol y a ti, Alborada.


Siento cada mañana la alegría de verte
dibujada en el horizonte cogida de la mano,
del sol que hace magia con su luz y las nubes  
creando los cuerpos  que imaginamos;


siento el inmenso placer de sentirte
sonreír dentro de mi pecho enamorado,
y ver como avanzas en el azul celeste
llevando el fuego de tu corazón al ocaso; 


pero también siento la tristeza implícita
que lleva consigo el adiós de tu abrazo,
dando paso a la noche fría y oscura
que borrará  la cálida luz que dejas a tu paso;


dejándonos la fría y triste figura de la noche
lejos de la cálida luz que nos habías regalado. 


Jecego.


No hay placer que no tenga por límite el dolor; que con ser el día la cosa más hermosa y agradable, tiene por fin la noche. Lope de Vega.

2 comentarios:

Jabo dijo...

Las dunas me provocan o inducen paz, serenidad, sosiego..
Gracias por tu post.
Abrazo. Jabo

Isidro Jesus Cedrés González dijo...

Amigo Jabo; gracias por tu visita y comentario. Ya lo hice en tu blog. He cambiado la foto de las Dunas por ver si podía eliminar ese espacio que me ha quedado ente la imagen y el poema, pero veo que no. En el borrador está bien pero en el blog está mal.
Un abrazo amigo, Hasta pronto.
Jecego.