Quintiliano.

Figuras españolas.
Quintiliano.  (Tomado del libro titulado Cien figuras españolas,
de Santiago Rodriguez Burgos, 1.945).

Nacio en Calahorra (Logroño) en el año 42.
Murió en Roma en el año 120.

   Cuando Roma conquistó a España, nos trajo su espléndida cultura; pero también España dió al  Imperio Romano hombres ilustres, como ese Marco Fabio Quintiliano, que es una de nuestras más limpias glorias hispanoromanas,
   Su familia era bastante acomodada, y como entonces era Roma el asiento de la sabiduría, a Roma fué enviado para que siguiera estudios con el gramático Palemón.
   Una vez en la Ciudad Eterna, no tardó en ser uno de los más prestigiosos oradores de foro, por lo cual lo trajo consigo a España el pretor Galba, a fin de que ejerciese su cargo de abogado en el Tribunal Superior de la España Tarraconense.
  Y era tal la estimación que por Quintiliano sentía el pretor, que, cuando fué proclamado emperador, se llevó a nuestro compatriota para que ocupara el primer puesto entre los abogados del foro romano.
   Quintiliano veía crecer diariamente su prestigio, y de todo el mundo culto venían sabios y legos a oír la palabra del gran jurisconsulto y para consultarle principios de Derecho, Moral y Educación.
   Muerto Galba, y proclamado Vespasiano emperador de Roma, le concedió una cátedra pública, señalándole un sueldo de 100.000 sestercios anuales, (50.000 pesetas) unos 300 euros de hoy; así que fué el primer maestro que cobró una remuneración del Estado.
   Tal maña se daba en enseñar, que Domiciano le encargó la educación de sus hijos, y luego, en agradecimiento le nombró cónsul.
   Quintiliano aprovechó la experiencia de su magisterio para escribir sobre educación; de modo que las reglas que dió no eran meras invenciones de su fácil talento, sino fruto maduro de la experiencia.
   Sus contemporáneos dicen de él que era un varón serio y grave, de natural dulce y humano, y enemigo de críticas y adulaciones. Aun cuando en su larga vida ganó mucho dinero, fué siempre ejemplo de austeridad y desprendimiento, lo que es mucho más de alabar en aquella Roma refinada, suntuosa, amiga del  vicio y del boato.
   Escribió muchas obras; pero la principal es la llamada "Instituciones" donde se encuentran valiosos  principios de educación, que hoy mismo pueden ponerse como ejemplares para la formación de la juventud.
   Quintiliano fué un sabio, que honró a España en la Roma selecta det Imperio..

Publicado por Jecego.


4 comentarios:

makistakis dijo...

Impresionante, amigo Jesús, impresionante.

Me encanta y dota de conocimiento, esta serie que has decidido, publicar, mi amigo tinerfeño.

Esta historia de Quintiliano, muestra como tu dices, que no solo Roma aporto a España, España o nuestros paisanos de entonces, también aportaron a la imperialización, esta claro después de este tuyo.

Gracias por referenciar la fuente, de donde bebes culturalmente, esto es muy honesto.
Pero yo prefiero de momento ignorar esos trabajos- y no es por despectiva cultural-prefiriendo tus resúmenes y conclusiones.Así no te plantearas dejar de escribir- como por alguna parte has insinuado-.

Isidro, creo habrás visto mi perfil y cual es mi actividad laboral en la actualidad. Concluyendo, pertenecemos a la misma empresa.

Un abrazo, amigo, Isidro Jesús Cedres.

Katy dijo...

"Sus contemporáneos dicen de él que era un varón serio y grave, de natural dulce y humano, y enemigo de críticas y adulaciones"
Si consigues que digan esto de ti, ya no se debe apirar a más.
Muy buena recopilación.
Un abrazo y buena semana

Isidro Jesus Cedrés González dijo...

Amigo Makistakis, Gracias por tu comentario, mientras vea algún seguidor, sobre todo que ayude a supervivir, seguiré dando la lata; todo cansa. Llevo dos días amarrando parras y me duelen los riñones, ¿será el peso del almanaque?
Amigo, gracias por tu presencia.
Un abrazo.
Jecego.

Isidro Jesus Cedrés González dijo...

Amiga Katy, intentaré imitarle en conduta, y buenos hábitos, para recibir tu congratulación.
Katy, creo como tú, que elmedio hace al individuo, contagianose e imitándolo.
Un abrazo, gracias por tu comentario.
Jecego.