La lluvia en Tenerife,

El agua quiso salir toda junta
no fué justa en su brutal partida,
quiso romper a Santa Cruz
saliendo toda en estampida.

Y corrió calles y barranco abajo
llevándose,  hasta sus orilla;
no quiso pedir perdón
a muchisimas familias.

Tampoco ser bondadosa
con estas gentes tranquilas,
que le pedían moderación
en el destrozo de sus vidas.

Pero no, seguía y seguía lloviéndo,
haciendo alucinar a la gente
que no comprendía aquel torrente,
que endemoniado seguía
asustando a tanta gente.

Y llovía y llovía torrencialmente
se lleva contenedores,
coches, cabinas de teléfono
todo le parecía poco, era ya insolente;

aquella masa de agua enarbolada
haciendo gala de su ímpetu,
quiso convertir en su hazaña
destrozar a Santa Cruz.

 Pero alli estaba nuestro mar salada
que remangando sus enaguas,
le presento sangrante batalla
y humillo a las dulces aguas.

Que acabaron en su regazo
diluidas sin reclamo alguno,
diciéndole, no cantes  victoria lluvia
cuando el camino no es tuyo.

Y así van pasando las horas
con su cara irreconocible, ahora,
pero Santa Cruz laboriosa y trabajadora
volverá a ser lo que era ayer
luciéndo su cara encantadora.

Tenerife, arriba, un zarpazo no es nada,
 no dejemos nos arruinen
esas  aguas, alborotadas.
curándo sus cicatrices.

Jecego.

8 comentarios:

Flor dijo...

Que lindo que hiciste un poema sobre la tormenta!!!!!!!!

Un beso mi Poeta!
Flor

vuelo de hada... dijo...

Y hasta la lluvia de la hermosa Tenerife te da para hacerle versos, que bonito.
Te he extrañado por mi rinconcito, no me digas que me estas echando al olvido.
Un abrazo amigo fuerte y sincero, gracias por deleitarme con tu hermosos versos.

SUSURU dijo...

qué emotivo!!!!
algunos tenemos guardados un Santa Cruz similar en nuestras vidas.

Yo lo pasé hace bastante tiempo en Necochea, ciudad marítima, fue enloquecedor. Llovió todo el mes de abril. Hubo naufragios, muertes, escritorios, teléfonos, vacas y caballos intentando salvarse nadando en esas olas furiosas.

Nosotros perdimos el trabajo y con nuestros niños nos violvimos a la Capital, a volver a empezar de cero, pues el agua todo se había llevado.

Pero aquí estoy, y Necochea hoy es una ciudad hermosa nuevamente.

Disculpa por robarte espacio. Cuando me emociono con un post largo lo que siento.

Un fuerte abrazo de quien agradece haberte encontrado.

Tu escritura toca mi alma.

Isidro Jesus Cedrés González dijo...

Amiga Flor, eres muy atenta, gracias por todo.
Aquí parece que ya pasó la tormenta. Por estos lares, ya no es universal la climatología, se reduce a microclimas, zonas concretas o de espacios reducidos.
Todo ha cambiado, las estaciones varían de un pueblo a otro.
Todo es, y no es, al mismo tiempo.
Un abrazo y hasta luego.
Jecego

Isidro Jesus Cedrés González dijo...

Amiga Vuelo de Hada.
Gracias por tu atención y comentario. La vida nos tiene siempre a prueba. Nos la pasamos aprendiendo, aunque a veces nos revelamos contra la realidad.
Tenemos y tendremos muchos Santa Cruz, a lo largo de nuestras vidas; lo bueno sería que aprendieramos.
Me voy a tu rinconcito.
Un abrazo,
Jecego.

Isidro Jesus Cedrés González dijo...

Amiga Susuru. Gracias por tu comentario. Eres muy atenta.
Vengo de tu blog. Es una belleza; me imagino lo incomoda que te sentirás en el mío, pero, es lo que tengo y ofrezco; de momento creo que es mucho, para lo poco que se y el poco tiempo que llevo. Ahora estoy averiguando como recoger algunos premios que me han dado. entre ellos el tuyo. Gracias.
Un abrazo, y hasta luego.
Jecego

medianoche dijo...

Mira, justo está lloviendo en mi ciudad, este maravilloso poema lo leo sintiendo la lluvia caer, no tan poderosa como la de tu pueblo, precioso poema.

Besos

Isidro Jesus Cedrés González dijo...

Amiga medianoche.
Aquí ya pasó la lluvia, hoy a las 15´10 pm de aqui, hubo un temblor de tierra de 4.2, no pasó nada.
Gracias por tu comentario.
Un abrazo, vamos a ver si te gusta lo de hoy.
Jecego.